El espurio negocio de la efedrina se redujo después de la masacre
De los más de 11.000 kg importados en 2008 se pasó a solamente 34 kg este año
1 minuto de lectura'

El millonario negocio del tráfico de efedrina se redujo abruptamente casi hasta desaparecer semanas después de los hallazgos de los cuerpos de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina en un zanjón de General Rodríguez, el 13 agosto de 2008.
Durante más de dos años -desde el 3 junio de 2006 hasta el 15 agosto de 2008-, la Argentina importó sin mayores controles más de 30.000 kilos de ese precursor, que en el país tuvo un doble uso: mientras la industria farmacéutica utilizaba anualmente 150 kg de esa materia prima junto a otras 10 toneladas de pseudoefedrina, necesarias para la elaboración de 183 especialidades medicinales, un excedente de proporciones escandalosas de la primera de las sustancias se desviaba al narcotráfico, principalmente mexicano, para la elaboración de drogas sintéticas como la metanfetaminas.
Lo exorbitante en la cantidad de importaciones gestionadas por 20 laboratorios, droguerías e individuos particulares, hacía presumir un desvío ilícito de ese reactivo.
Esa, en parte, era la sospecha del Departamento de Psicotrópicos y Estupefacientes de la Anmat, cuya directora, la doctora en Farmacia y sanitarista Raquel Méndez, había alertado a las autoridades del Ministerio de Salud, a través de memorandos internos, sobre el infundado incremento en las importaciones de efedrina.
Tercero en compras
Las cantidades de los cargamentos hablaban por sí solas: en poco tiempo la Argentina se posicionaba como el tercer tenedor en imporancia de efedrina del planeta, detrás de India, el principal procesador de esa sustancia vegetal, y de Sudáfrica.
Mientras que en 2004, por ejemplo, el país importaba un total 2900 kg de efedrina, tres años después ingresaba por la misma puerta de entrada -el aeropuerto de Ezeiza-, el 560 por ciento más de la misma sustancia, cuyo destino final entonces era incierto.
Según los registros aduaneros y de la Sedronar, a los que accedió LA NACION, los cargamentos no controlados de efedrina se fueron incrementando de la siguiente manera: ingresaron legalmente 4225 kg de efedrina en 2005; 9900 kg en 2006; 19.150 kg en 2007 y, hasta el momento del triple crimen, en 2008, ya se habían importado otros 11.050 kg del mismo precursor.
Un kg de efedrina se adquiría en India a razón de US$ 40. Su cotización aumentaba a US$ 100 más IVA en la Argentina. Y, para el mercado mexicano, que ya el 4 de julio de 2008 había prohibido totalmente su importación (incluso, hasta había sustituido ese componente por otras sustancias como la tetrahidrazolina en sus especialidades medicinales), la misma unidad podía valer 26 veces más, según fuentes judiciales consultadas por LA NACION.
Una disposición conjunta del Instituto Nacional de Medicamentos y de la Dirección de Asuntos Jurídicos de la Anmat y de la Sedronar, del 15 de agosto de 2008, limitó la posibilidad de desvío al restringir la importación sólo a los laboratorios que produjeran medicamentos con esas sustancias y que estuvieran inscriptos en el Registro Nacional de Precursores químicos que monitorea la Sedronar.
Fuera del mercado
"Ajustar la legislación dio buenos resultados en materia de desvío", afirmó el titular de la Sedronar, José Granero, al mostrar a LA NACION los registros sobre la importación de efedrina en 2009.
Granero dijo: "Después de la resolución, más del 95 por ciento de los anteriores actores del mercado quedaron afuera. Hasta fines de noviembre de este año ingresaron en el país sólo 34 kg de efedrina, con lo cual podemos aseverar con un buen nivel de certeza que el negocio del tráfico de efedrina hoy no existe más en la Argentina".
"Ahora es la propia industria farmacéutica la que muestra un cuidado muy puntilloso para importarla", acotó Méndez.
Fue incluso el organismo que Méndez preside el que tuvo la misión de elaborar una nueva disposición que impuso un cambio en la formulación en las composiciones de varios medicamentos para desechar el uso de la efedrina. "Ya se la prohibió como monodroga, también en las gotas oftamológicas y en dosis puras para las peridurales en embarazadas. Para ello, se elaboraron protocolos para un uso mucho más racional en los medicamentos y se migró al compuesto de pseudoefedrina para incorporarla en los descongestivos", informó.
Esa sustitución, aclaró luego Granero, incrementó en 1500 kg las importaciones de pseudoefedrina en el año último. Estas pasaron de 11.650 kg en 2008 a 13.150 kg en lo que va de 2009.
Bajo reserva, al menos tres laboratorios dijeron que hace ya tiempo presentaron ante la Anmat solicitudes de cambio en la fórmula farmacéutica de algunos productos. "Los laboratorios serios evitamos utilizar efedrina por lo estigmatizada que está esta droga y porque el triple crimen mostró hasta dónde puede llegar la avidez por hacerse de efedrina. Habiendo otros componentes como la pseudoefedrina, la ergotamina y la ergonovina, en muchos casos se la puede sustituir", explicó una calificada fuente de la industria farmacéutica.






