
El Faena Hotel sin pileta, por una clausura preventiva
Al lujoso establecimiento le falta completar una habilitación
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En las últimas 48 horas los inspectores de la ciudad de Buenos Aires apuntaron al esparcimiento. A la clausura de la conserjería y la pileta del Faena Hotel + Universe, el lujoso complejo diseñado por el francés Phillip Starck, se sumaron la de dos cines y un teatro.
Los procedimientos se hicieron en el cine Los Angeles, situado en Corrientes 1770, en el teatro Belisario, con dirección en el 1624 de la misma avenida, y en una sala de películas condicionadas, de la intersección de Corrientes y Rodríguez Peña.
La primera de esas clausuras se decidió anteayer y recayó sobre el lujoso hotel de Puerto Madero por faltarle la habilitación municipal para operar, e irregularidades en el funcionamiento del natatorio, según informó la cartera de Seguridad porteña.
Esos voceros indicaron que el hotel "no cuenta con habilitación municipal y que, en el interior, se constató la presencia de materiales como alfombras, cortinas y pisos de madera sin el debido tratamiento ignífugo", que la empresa negó por medio de un comunicado, donde se hace constar que la falta de habilitación era producto de la "burocracia".
Según el gobierno, la explicación es otra: "Cuando [los responsables del establecimiento] pidieron la habilitación en octubre sólo era un hotel y un garaje. Cuando el permiso estaba listo en los nuevos planos sólo entonces apareció el natatorio", se explicó oficialmente ante la pregunta de LA NACION.
El detalle de irregularidades halladas por los inspectores incluye la falta de elementos de salvamento y de análisis bacteriológicos del agua -que se extienden cada 15 días-, la existencia de focos de iluminación subacuáticos, y la ausencia de un servicio médico. La empresa aseguró que el profesional contratado es Carlos Uberto, con matrícula MM N° 36.909.
La clausura preventiva obliga a cumplir con los requisitos, sin embargo no pueden ingresar nuevos pasajeros y los que ocupan 41 de las 83 habitaciones no podrán usar la pileta de natación. Consultada sobre este punto una fuente de la Secretaría de Seguridad, no supo explicar por qué se permite mantener a los huéspedes existentes y se impide ingresar a nuevos, siendo que la mayor falla encontrada es que el hotel no está habilitado.
Como si nada
Mientras tanto, la vida de los pasajeros del sofisticado edificio de Puerto Madero parecía transcurrir ayer al margen de los problemas administrativos. Sólo llamaba la atención que, cuando el reloj marcaba las 16 y el sol brillaba a pleno, los del grupo que tomaban refrescos junto a la piscina permanecían vestidos. Y que no eran los únicos que, pese a haber pagado un mínimo de 300 dólares la habitación, se privaban de zambullirse en la pileta con sistema finlandés.
Ningún cartel advertía sobre la clausura del natatorio, no había ningún huésped descansando en la pileta ni asoleándose en las reposeras.
En El Living, otro salón que se abre desde el pasillo que llaman La Catedral, cuatro jóvenes conversaban de temas triviales mientras la camarera les servía té y café helados. Por lo demás, los pasajeros -se supone que los ya registrados- seguían llegando al acceso del hotel cargados de bolsas de grandes marcas.




