El Gobierno frenó el remate de un hospital vecinal
Funciona desde 1911 en Avellaneda
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Un hospital vecinal casi centenario que funciona en el barrio El Porvenir, del partido de Avellaneda, fue salvado de llegar hoy a remate gracias a un subsidio otorgado por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. En tanto, los diputados bonaerenses dieron sanción anoche sobre tablas a una ley que expropia el inmueble en favor de la provincia, que lo cede al municipio para fines públicos.
El centro, que opera con el nombre Sala de Primeros Auxilios Pablo Espínola y atiende unas 50 personas por día, iba a ser rematado esta mañana, a raíz de un juicio laboral por 36.000 pesos, monto que los dueños del hospital -una asociación civil sin fines de lucro, según informaron fuentes del ministerio a LA NACION- no podían cancelar.
El presidente de la comisión directiva, Mario Manzetti, admitió que los pacientes pagan cinco pesos las consultas y sumas más altas por los análisis clínicos, las radiografías y otras prestaciones, regidas por nomenclador nacional. Sin embargo, explicó a LA NACION que "con esa plata, la verdad, no nos alcanzaba para pagar la deuda".
Desarrollo Social decidió intervenir, confiaron colaboradores de la ministra Alicia Kirchner a LA NACION, para evitar el remate por la importancia que este hospital tuvo en la historia del barrio.
Reuniones con las partes
Para eso, Alicia Kirchner viene trabajando desde hace cuatro meses en el tema y ayer mantuvo una extensa reunión con todas las partes: el rematador, Manzetti, un representante del municipio y otro del juzgado. Finalmente, el ministerio negoció reducir la deuda y hoy depositará en el juzgado 21.000 pesos.
El centro de salud abrió sus puertas en 1911 como una sala de primeros auxilios; en 1946 comenzó a funcionar como hospital, con el sustento de las empresas fabriles instaladas en el barrio y la colaboración de los vecinos.
Pero, tras el cierre de las fábricas por sucesivas crisis económicas, sufrió la falta de financiamiento y empezó a ser gerenciado por distintos grupos. Las administraciones resultaron deficitarias. Cuando, en 1998, la asociación civil formada por vecinos tomó el control, absorbió los juicios iniciados contra sus antecesores.
Según informó a LA NACION el intendente de Avellaneda, Baldomero Alvarez, además del proceso que llevó al remate, el hospital enfrenta más de 40 juicios de ex empleados, de proveedores y de la Administración Federal de Ingresos Públicos. "A la AFIP le deben un millón de pesos, por causas que se tramitan en juzgados federales", sostuvo Alvarez.
El intendente consideró que la situación no se arreglará "con la entrega de un subsidio hoy, otro mañana y otro pasado. El hospital es casi privado, porque los servicios están arancelados. Cerca de allí, por ejemplo, funciona una unidad sanitaria municipal y no muy lejos, el hospital regional Fiorito. La gente no necesita pagar para tener acceso a la salud en Avellaneda".
Por eso, Alvarez -hasta el año último vicepresidente de la Legislatura bonaerense- solicitó al cuerpo que apruebe un proyecto de ley para expropiar la sala de primeros auxilios en favor de la provincia y el texto recibió sanción anoche sobre tablas.
El intendente, el ministerio y Manzetti coincidieron en que "el centro ya no es viable como hospital vecinal. El subsidio frenó el remate, pero sólo podrá seguir funcionando con el respaldo estatal".
La noticia del posible remate conmocionó a los vecinos de la zona. "No uso los servicios, porque tengo obra social y me conviene ir a un hospital público, pero es una locura que lo saquen de acá", opinó Daniel Pardo.
Artemio, otro vecino, rescató el valor histórico. "Es una pena que lo saquen del barrio. Después de tantos años, ya forma parte de la historia de este lugar", dijo con indignación.





