El hombre comenzó a hablar hace más de 400 mil años

Hallazgo: un resto de anatomía fósil permitió establecer que nuestros ancestros de esa época ya emitían sonidos lingüísticos.
Hallazgo: un resto de anatomía fósil permitió establecer que nuestros ancestros de esa época ya emitían sonidos lingüísticos.
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16 de mayo de 1998  

NUEVAYORK (The New York Times).- Los científicos coinciden en que el habla es probablemente la característica de conducta más importante que distingue a los seres humanos de los demás animales. Pero no habían podido ponerse de acuerdo en determinar cuándo y cómo ocurrió ese salto evolutivo.

En lo único en que coincidían, hasta el momento, es en que la primera evidencia inequívoca del habla humana está en las pinturas rupestres y otros artefactos, en particular de Europa y de Africa, que empezaron a aparecer hace unos 40 mil años.

Ahora, antropólogos de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, exploraron una nueva área de la anatomía fósil y encontraron sorprendentes evidencias que demuestran que la capacidad vocal, como la de los humanos modernos, evolucionó entre especies del género Homo hace más de 400 mil años.

Para entonces, los ancestros del hombre quizá ya tenían un complemento de los nervios que van a los músculos de la lengua y habrían sido capaces de formar sonidos lingüísticos.

Estos recientes hallazgos, por otra parte, indican que el hombre de Neanderthal, pariente del moderno, pudo haber tenido el don del habla. Hasta ahora se creía que su extinción, hace unos 30 mil años, debía atribuirse a deficiencias en esta habilidad, que restringían su capacidad de innovaciones culturales.

El canal hipoglótico

Los doctores Richard Kay y Matt Cartmill, directores de la investigación, afirmaron que de ser correcta su interpretación sobre los nervios de la lengua se tendría "la evidencia de que el hombre de Neanderthal podía hablar, aunque seguramente no sonaba como el hombre moderno".

Sin embargo, el mismo Cartmill advirtió que las nuevas evidencias acerca del habla humana primitiva son sugerentes, "pero, en el estado actual del conocimiento, no son aún pruebas irrefutables".

Para un colega de los investigadores, el antropólogo Erick Trinkaus, de la Universidad de Washington, especializado en estudios sobre el hombre de Neanderthal, las novedosas conclusiones son más que razonables.

"Las investigaciones anteriores -dijo- se basaron en reconstrucciones anatómicas deficientes que no tomaban en cuenta los aspectos neurológicos para controlar el tracto oral y permitir el habla".

Los científicos de Duke dirigieron sus hipótesis de trabajo hacia el canal hipoglótico de todos los primates.

Se trata de un orificio situado en la parte inferior y trasera del cráneo, donde la espina dorsal se conecta con el cerebro. A través de ese canal corren fibras nerviosas desde el cerebro hasta los músculos de la lengua.

A los antropólogos se les ocurrió que el tamaño del canal hipoglótico podía servir como indicador de la capacidad vocal de los hombres modernos y de los primitivos.

Supusieron que mientras más grande fuera el canal, más fibras nerviosas habría para controlar los músculos de la lengua.

Y, en tanto un mayor número de nervios existiera, aventuraron que más fino sería el control de la especie sobre su lengua para emitir sonidos lingüísticos.

Así, midieron comparativamente el canal hipoglótico del hombre moderno, el de simios y el de muchos fósiles de ancestros humanos.

Concluyeron que el tamaño del canal del humano actual es casi el doble de grande que el de chimpancés y gorilas, que no tienen capacidad de habla.

Los resultados, según los científicos, "revelan una fecha mínima y máxima de la aparición del diseño del enervamiento motriz de la lengua y de la capacidad de habla del hombre moderno".

Los investigadores examinaron esqueletos de hombres de Neanderthal y también de la especie Homo genus, que vivió hace 400 mil años.

Entre éstos están el espécimen Kabwe, de Africa, y el Swanscombe, de Europa. El canal hipoglótico de estos ejemplares está en el rango del moderno Homo sapiens.

"Pero cuando llegamos al hombre de Kabwe, de hace unos 400 mil años, hallamos que el canal es del tamaño actual.

Y esto se aplica también a las especies anteriores de Homo, entre ellas, la de Neanderthal", concluyeron Kay y Cartmill.

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