
El hombre que modificó el Himno
Solá y Vidal convenció a Carlos Pellegrini
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FELIPE SOLA (De un enviado especial).- Los hermanos Felipe y José Solá y Vidal partieron desde España cuando transcurría la segunda mitad del siglo XIX. Cada uno llevaba bajo el brazo su título de doctor en medicina, obtenido en la Universidad de Barcelona. El sueño de América los tentaba, más que el futuro seguro de la acomodada y catalana casa paterna.
El mayor, Felipe, se estableció en San Nicolás de los Arroyos, donde se casó con la hija de otro médico, Emilia Marenco, con la que tuvo dos hijas: Ana y María Amparo.
Fue José -el bisabuelo del actual vicegobernador-, que aquí contrajo enlace con Rosa Tuñer Cernada, el que impidió que el nombre Felipe desapareciera de la familia. Su hermano no había tenido descendencia masculina. El abuelo del vicegobernador, entonces, recibió el nombre en cuestión, que hasta hoy pasó de generación en generación.
Los hermanos Solá y Vidal dejaron una profunda marca en la sociedad de la época. Felipe, que pese a su condición de cirujano se dedicó a la psiquiatría, fundó el primer hospital de esa especialidad en Buenos Aires.
Presidió la Sociedad Española y el Hospital Español, fue director del Banco Patriótico Español y también ejerció en el Hospital de Aliviados.
Lo recuerdan como el "Orador del Himno", y la anécdota es digna de ser contada.
La sociedad española residente en Buenos Aires no aceptaba que la canción patria argentina rezara "... y a sus plantas rendido un león...".
España -el león- nunca se había posado a los pies de nación alguna, argumentaban. A Felipe Solá, en su calidad de presidente de la Sociedad Española, le tocó la misión de presentar, ante el presidente Carlos Pellegrini, la queja pertinente.
Pellegrini accedió a la solicitud y, así, se acortaron las estrofas del Himno Nacional.
Los españoles, en señal de gratitud, sirvieron un banquete en homenaje al primer mandatario. Le tocó al doctor Felipe Solá pronunciar el discurso oficial y fue allí donde nació aquello del "Orador del Himno".
En diciembre de 1882, siendo poseedor de una considerable fortuna, Felipe Solá compró dos lotes en el partido de Puan. Tras su fallecimiento, la propiedad fue adjudicada en condominio a su esposa e hijas.
Fueron ellas las que, en 1907, solicitaron la fundación de un pueblo que recibiría el nombre de Felipe Solá en parte de esas tierras. El trazado del egido fue aprobado el 20 de enero de 1908, que es considerada la fecha de fundación del lugar.






