
El intendente cura que llegó de la India
Historia singular: le pidieron que asuma en Campo Gallo, en Santiago del Estero; sin pedir dinero, hace obras que todos reconocen.
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Casas más, casas menos, igualito que en la India.
John Bosco Mendonca podría parafrasear de ese modo el viejo dicho santiagueño. Las similitudes con su país natal son la pobreza, la necesidad de mejoras, los escasos recursos.
Llegó a Campo Gallo, en Santiago del Estero, en 1989. Seis años después, la ciudad le pidió que fuera candidato a intendente. Ganó con un partido nuevo -Frente del Pueblo- y con obras sencillas goza hoy de un apoyo casi unánime.
Su historia surgió a la luz en una carta de lectores a La Nación . En diálogo con el diario cuenta cómo trabaja cotidianamente.
Los votos que consagraron a un cura como intendente
Desde 1995, John Bosco Mendonca administra Campo Gallo.
SANTIAGO DEL ESTERO.- La historia comienza hace dos semanas, con una carta de lectores publicada por La Nación el sábado 16, en la cual se destaca el trabajo del intendente de Campo Gallo, una localidad del departamento Alberdi, 290 kilómetros al norte de la capital santiagueña, en el corazón del bosque provincial.
Es aquí donde por décadas, el hacha impiadosa derrumbó cientos de miles de quebrachos para convertirlos en durmientes, postes, leña o carbón. Paradójicamente, después de haber dado tanta riqueza, hoy es un pueblo detenido en el tiempo.
El 1º de noviembre de 1989, con 35 años, llegaba en misión pastoral, convocado por el obispado de Añatuya, el sacerdote católico originario de la India John Bosco Mendonca. Seis años antes, el papa Juan Pablo II lo había ordenado en Roma.
El cura John, como cariñosamente lo llaman, comenzó su tarea recorriendo los desolados caminos de los 28 parajes que conforman el pueblo.
Se convirtió en el referente y hombre de respeto para los campogallenses. Cuando se aproximaron las elecciones a intendente, en 1995, se recolectaron firmas para que fuese el candidato al cargo.
"Me rehusé al comienzo. Pero ante semejante insistencia, dejé en manos del obispo de Añatuya, monseñor Antonio Basseoto, la resolución", recuerda el sacerdote.
Otorgada la autorización pastoral, Bosco Mendonca ganó los comicios con el flamante partido Frente del Pueblo, superando por 300 votos al justicialismo, que siempre había triunfado.
Sin apartarse de sus principios religiosos, recordó que la tarea proselitista fue el "andar casa por casa, hablando con la gente y proponer la idea de un cambio para mejorar la situación social".
La campaña proselitista del cura John se realizó sin mayores recursos económicos, ya que "los pobladores juntaban de a uno o dos pesos de sus propios bolsillos".
Explicó que monseñor Basseoto se convertiría en su guía y consejero. "No uso ni usaré el púlpito con fines políticos. Esa tarea la tienen los laicos."
Bosco Menconca confirmó esa posición al expresar que "puedo cumplir mis dos misiones sin que una altere a la otra".
-Si tiene tanta popularidad, ¿aceptaría volver a ser candidato si se lo piden?
-Es muy difícil esa respuesta. No me gustaría. Yo quiero formar paralelamente a los laicos para que se sientan capaces de guiar al pueblo. Mi deseo es que un vecino que viva aquí y no en la capital, como ocurría antes, sea el futuro intendente.
El cura John confesó no tener ambiciones personales por el poder que representa, y dijo que no se deja "tentar" por los políticos fuertes.
A casi dos años de gestión, se declara poco conforme con lo realizado. "No tengo apoyo oficial y eso me duele. Hay dirigentes políticos que operan en contra de mí. Quieren dejarme mal ante el gobierno de la provincia", dice.
-Entonces, tiene enemigos.
-No precisamente. Son los menos, ellos saben que si yo estoy, no van a llegar.
-¿Qué hizo en dos años, después de tanta expectativa y apoyo?
-Gracias a Dios y a la presidencia de la Nación compramos dos tractores y siete tanques para llevar agua potable a los barrios; mejoramos las calles y construimos viviendas para los más pobres. Pero lo que más me alegra es que la mentalidad de la gente está cambiando.
-¿Será difícil dejar Campo Gallo si al concluir su mandato lo destinan a otro lugar?
-Realmente no, porque me esperará otra misión al servicio de Dios y de la gente. Pero eso sí, no me iré sin antes ver terminada la parroquia, que a pulmón la estamos levantando desde 1991. Ese será mi objetivo final.
Es unánime el elogio de la labor del sacerdote
Exito: el cura-intendente cosecha adhesiones porque "hace cosas por los pobres"; algunos del pueblo quieren su reelección.
SANTIAGO DEL ESTERO.- Las opiniones en favor de la gestión del cura John Bosco Mendonca fueron unánimes.
Este fue el resultado de una consulta que realizó La Nación entre los vecinos.
Olga de Alanís, ama de casa, elogió su acción de gobierno. "Se ve que algo está cambiando. Mi familia no está con las cuestiones políticas, pero advertimos una renovación."
Eduardo Coronel, industrial tabiquero, de 35 años, se enorgulleció por ser uno de los pioneros del movimiento vecinal:"Lo estamos apoyando desde el primer momento".
¿Tiene tanta aceptación? Los vecinos de Campo Gallo respondieron que sí.
En esta ciudad viven alrededor de 4000 personas cuya subsistencia depende de los frutos del bosque, casi con exclusividad. Aquí el agua potable es un lujo.
La zona clave del pueblo es un rectángulo de calles de tierra donde se encuentran el centro cívico y las mejores edificaciones. La plaza, como es costumbre, se ubica en el centro del lugar y concentra el paso obligado de los habitantes que quieren encontrarse.
"Es lo mejor"
El panadero Aldo Cura, de 46 años, tiene un gran concepto del padre: "Es lo mejor que hemos tenido en los últimos años. El padre hace lo que nadie hizo en este pueblo".
"Estamos muy contentos con él. Es muy buena persona y hace cosas importantes para Campo Gallo, especialmente por los pobres. Se nota el progreso, a diferencia de otras épocas", dijo Silvia de García, comerciante.
Un jubilado, Delfor Gómez, de 72 años, apeló a su memoria: "Hace treinta años que vivo en Campo Gallo y admito el cambio. El padre está haciendo bien las cosas para el pueblo, sobre todo al levantar viviendas".
Gladys Guerra demostró ser una docente incondicional de la tarea del sacerdote: "Está haciendo una gran obra, a pesar de que algunos no lo acepten. El adelanto es grande. Por apoyarlo me quedé sin reemplazo en la escuela".
El agradecimiento del pueblo es notorio. María de Infante, ama de casa, lo expresó de la siguiente manera: "Le estamos muy agradecidos al padre John por haber llegado a Campo Gallo y hacer lo que hace por nosotros. Estoy contenta porque vino a cambiar mi pueblo, a darnos comodidad, lo que necesitábamos".
Al consultar entre la comunidad si aceptarían que el padre fuese otra vez intendente, la respuesta fue inmediata:"Por supuesto, y se lo vamos a pedir aunque él no quiera, como lo anticipó. De todas maneras, ya cumplió con nosotros".
"Estamos muy conformes con la obra que hizo, al margen del poco tiempo que lleva en el cargo", comentó Hugo Martínez, comerciante.
Teodomiro Orellana, de 44 años, empleado en un tabique, lo ratificó: "Vemos obras concretas. Estoy contento; todo es distinto porque otros gobiernos vinieron con falsas promesas y nunca cumplieron nada".
Por último, en la opinión de Domingo Staffel, mecánico, de 35 años, se resume el pensamiento de una mayoría que valora su emprendimiento: "Arregló las rutas, pavimentó calles, construyó viviendas para los pobres", a lo que agregó que "esto es una muestra de un verdadero cambio. Si fuera otra vez candidato, lo apoyaríamos".
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