
El Mercado Dorrego, a puro diseño
Quieren transformarlo en un paseo gastronómico y de moda, como Palermo Hollywood y Soho
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La idea del gobierno porteño es extender la fisonomía de una zona que conjuga gastronomía, diseño y moda más allá del circuito conocido como Palermo Hollywood y Palermo Soho.
¿Hacia dónde? Hacia el barrio de Colegiales, donde se encuentra el ex Mercado Dorrego, remodelado para convertirse en un centro de diseño que será inaugurado el 21 del actual con la muestra Oma Design.
El Feriódromo de Dorrego está a dos cuadras del Mercado de Pulgas y ocupa la manzana cercada por las calles Freire, Zapiola, Concepción Arenal y Dorrego. Son 8000 metros cubiertos con un estacionamiento chico.
Fue pensado como un gran espacio libre donde puedan instalarse con mesas, módulos o estanterías los diseñadores y artesanos que quieran mostrar y vender sus productos.
O donde puedan desarrollarse distintas ferias itinerantes y exposiciones.
Está dividido en cuatro naves. Una sola de ellas contiene una serie de oficinas de entre 12 y 14 metros cuadrados cada una, con una ventana a la calle y una suerte de vidrieras que miran hacia adentro del galpón.
Allí funcionarán microempresas apoyadas por la Secretaría de Desarrollo Económico porteña, que llevó adelante el proyecto y busca dar impulso a varios emprendedores.
Tejido comercial
"Por un lado, la ciudad necesita completar su tejido comercial y hay una gran cantidad de personas que están en condiciones de desarrollar sus emprendimientos, pero no tienen la inversión necesaria para empezar. Además, queremos ampliar la movida de diseño y gastronomía que atrae a porteños y a turistas en la zona de Palermo, sin shoppings y con pequeños comercios", dijo Eduardo Hecker, secretario de Desarrollo Económico.
La obra de refacción del edificio del mercado tomó unos 50 días, costó alrededor de 240.000 pesos y hoy está prácticamente terminada en su estructura principal.
Se arreglaron los techos y el piso, se construyeron oficinas donde funcionarán la administración y los módulos de la nave en la que se desarrollarán algunos microemprendimientos.
Obras
Se construyeron dos áreas de sanitarios, se hicieron las instalaciones eléctricas que necesitan los que presenten sus productos en las otras tres naves y se emplazó una confitería.
El predio se cerró con una reja perimetral y se colocaron tres portones de acceso. Se realizaron veredas nuevas -interna y externas- y se construyó una plazoleta en la esquina de Freire y Concepción Arenal. Además, se instaló una zona de juegos infantiles y un pequeño escenario.
"Estamos apoyando a los que quieran desarrollar su actividad comercial. No se cobrará un alquiler ni nada similar, pero va a haber un proceso de selección. Los que quieran presentarse pueden llamar al Centro Metropolitano de Diseño -que depende de la Secretaría de Desarrollo Económico- por el teléfono 4126-2950, de 10 a 18", explicó el coordinador del centro, Adrián Lebendiquer.
El proyecto del gobierno porteño no se acaba con la remodelación del Feriódromo, sino que busca un cambio en toda la zona.
"El área Nuevo Colegiales es un vacío urbano, degradado, donde la trama queda interrumpida con grandes parcelas en las que hay escuelas, universidades o polideportivos o empresas, con espacios verdes desperdigados. En esta primera etapa, además del feriódromo, se arreglaron dos de las tres plazoletas de los Colegiales -se está terminando la última- se recuperó el predio ocupado de Santos Dumont y Alvarez Thomas. Queda pendiente la intervención en plaza Mafalda", dijo Lía María, subsecretaria de Logística y Emergencia.
Los trabajos de remodelación buscaron respetar la fisonomía original del Mercado Dorrego, que se inauguró en 1928 como un espacio en el que los quinteros llegaban hasta Colegiales para ofrecer sus productos distribuidos en cuatro manzanas con puestos de frutas y verduras. Funcionó de esa manera hasta 1981, cuando fue desactivado por la actividad del Mercado Central.
En 1988 se creó el Mercado de las Pulgas en el galpón ubicado sobre la avenida Alvarez Thomas y cuatro años más tarde, la Fundación Romay compró una manzana para construir instalaciones de Canal 9.
La remodelación del galpón (del que se conserva el techo y dos de los muros laterales) incluyó la sustitución de chapas, la remodelación de los baños, la reparación y construcción de rampas para discapacitados y la parquización de la manzana.






