
El "ojo biónico", al alcance argentino
William Dobelle, el médico norteamericano que inventó el dispositivo que permitió a un ciego recuperar la vista, dijo que este tipo de operaciones puede realizarse fácilmente en la Argentina.
Así lo aseguró durante una charla que mantuvo con La Nación y con dos de los principales especialistas en oftalmología del país, Arturo Maldonado y Roberto Zaldívar, por Radio Córdoba.
"Estuve en la Argentina muchas veces, donde siempre trabajé con magníficos neurocirujanos. Si bien con ellos no hemos hablado del tema aún, allí fácilmente se puede realizar este tipo de operaciones, aunque en este momento se están especializando en otro tipo de estimuladores nerviosos", dijo.
Dobelle, que confesó sentir "muchas ganas de caminar por Florida nuevamente", inventó una microcomputadora que se lleva en el cinturón y que, conectada a unos anteojos con cables que atraviesan el cerebro, permitió a un hombre ciego desde los 36 años recuperar parcialmente su vista a los 62.
El especialista explicó que al colocarse el aparato, las imágenes que se reciben son "similares a las que la gente veía por televisión cuando los astronautas pisaron la Luna por primera vez", y que el proceso -para el cual se usa sólo anestesia local- es indoloro.
"El paciente no siente que tiene un implante, puede dormir y bañarse sin problemas. Y cuando se saca el cable, todo queda tapado por el pelo", agregó.
Cuando deje de ser experimental, el dispositivo costará cerca de 50.000 dólares.
Primero parecía de ciencia ficción. Luego, algo lejano, exclusivo de los grandes centros tecnológicos del mundo. Pero el "ojo artificial", que la semana pasada demostró ante un grupo de periodistas que permite ver a los ciegos, hoy puede hacerse en la Argentina.
Así lo aseguró su creador, William Dobelle, durante el diálogo abierto que mantuvo por Radio Córdoba con dos de los principales especialistas del país, Arturo Maldonado y Roberto Zaldívar y La Nación .
"Estuve en la Argentina muchas veces, donde siempre trabajé con magníficos neurocirujanos. Si bien con ellos no hemos hablado del tema aún, allí fácilmente se puede realizar este tipo de operaciones, aunque en este momento se están especializando en otro tipo de estimuladores nerviosos", comentó.
Y si bien confesó sentir "muchas ganas de caminar por Florida nuevamente", se negó a revelar cuál era su equipo de trabajo local ni la gente que se trataba con ellos.
William Dobelle inventó una minicomputadora que se lleva en el cinturón y que, conectada a unos lentes y cables que atraviesan el cráneo, permitieron a un hombre ciego desde los 36 años volver a ver, a los 62.
Identificado sólo como Jerry, hoy él es capaz de leer letras de una altura de cinco centímetros y percibir objetos. Pocos días atrás demostró cómo puede reconocer un maniquí en una habitación, ir directamente hacia un gorro negro colgado de una pared blanca y volver al maniquí para colocarle el sombrero.
"Es sólo un prototipo, la primera aplicación de una investigación de 20 años, que sirve básicamente para moverse y orientarse", aclaró el investigador, que dirigió el Departamento de Organos Artificiales de la Facultad de Medicina de la Universidad de Columbia.
-¿Qué es lo que ve el paciente?
-Las imágenes que recibe son muy básicas, similares a las que la gente veía por televisión cuando los astronautas pisaron la Luna por primera vez, en blanco y negro y difusas. Por ejemplo, frente a una puerta, se puede distinguir la forma, pero no la manija.
- ¿Duele mucho instalarse el aparato en la cabeza?
-El proceso es absolutamente indoloro. Incluso se hace la operación con anestesia local, y el paciente se va a su casa. No siente que tiene un implante, puede dormir y bañarse sin problemas. Y cuando se saca el cable, todo queda tapado por el pelo.
-¿Pero lo usa todo el tiempo?
-No, para nada. Hoy el aparato es como un auto de carrera: cuando no está en el circuito está en los boxes, con todos los especialistas encima trabajando sobre él.
-¿Sirve para cualquier tipo de ceguera?
-No está claro qué es lo que puede pasar con aquellos ciegos de nacimiento, por cuestiones de desarrollo de la corteza visual. Pero de cualquier manera, éstos son un porcentaje pequeño del total, y esta técnica debería servir para tipos muy variados de ceguera.
-¿Y puede ayudar a los que ven, pero poco?
-Fácilmente, porque su corteza responde de manera similar a la de los ciegos.
-¿Cuándo se desarrollará el "ojo" masivamente y cuánto costará el proceso?
-Estamos planeando introducirlo de manera muy selectiva durante el 2000, y no tardará en difundirse de manera comercial, aunque no podemos predecir cuán rápida será su adaptación. El costo rondará los US$ 50.000, mucho menos que algunos de los otros estimuladores con los que ya estamos trabajando en la Argentina.






