El panadero no ve de un ojo, pero le dejaron tener 13 armas

Con la norma actual le habrían negado el permiso; ayer dijo que no vio a su víctima
Gustavo Carabajal
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3 de febrero de 2007  

A pesar de que tenía y tiene el ojo derecho inutilizado, consecuencia de un accidente con un cuchillo a los 18 años, al panadero Luis Zurrón el Estado le permitió gozar de la condición de legítimo usuario y lo habilitó a tener 13 armas de fuego.

Zurrón es el comerciante de Remedios de Escalada acusado de haber matado a su vecina Gladys Marcela Pérez cuando le disparaba a un ladrón que lo acababa de asaltar. Ayer declaró en los tribunales de Lomas de Zamora: admitió que no vio a la mujer a la que le disparó, que caminaba hacia él cuando abrió fuego.

En su indagatoria ante la fiscal Delia Recalde, Zurrón no expuso el problema de visión en su descargo (dijo que veía muy bien del otro ojo) ni negó haber sido quien mató a Gladys, aunque se mostró compungido.

Según fuentes judiciales, Zurrón dijo que primero hizo un disparo al aire, y que en ese momento el ladrón se dio vuelta, lo que le permitió advertir que llevaba un arma. Entonces, ante la posibilidad de que el delincuente lo agrediera, hizo el resto de los disparos sin notar que en la línea de tiro había quedado Gladys.

Según consta en el Registro Nacional de Armas (Renar), Zurrón obtuvo en 1999 la credencial de legítimo usuario que le permitió, posteriormente, tener las trece armas que guardaba en su casa de Ruiz de Ocaña 3634.

El director del Renar, Andrés Meiszner, dijo anoche a LA NACION que, con la legislación vigente -que cambió en agosto de 2006, tras la masacre de Belgrano, por la que está acusado Martín Ríos, un legítimo usuario-, que exige certificados de aptitud física y psíquica por separado, a Zurrón se le hubiese denegado el permiso de tenencia por la disminución visual que sufre.

A tal punto llegaba antes de eso la laxitud en los controles para la admisión de legítimos usuarios de armas que, en 2004, cuando el panadero renovó su permiso, los funcionarios que manejaban el Renar en esa época pasaron por alto una observación en el certificado psicofísico de Zurrón que advertía que él presentaba "un déficit de visión en el ojo derecho".

Consultado por LA NACION, el médico clínico que el 21 de diciembre de 2004 firmó ese certificado -su nombre se mantiene en reserva- confirmó que Zurrón no veía del ojo derecho, "aunque no resultaba un impedimento para tener armas ni para que le dieran el registro de conducir".

Ante la Justicia, Zurrón explicó que cuando le otorgaron la licencia de conducir sólo le exigieron que colocara un espejo retrovisor adicional.

Cinco años antes, un psiquiatra y un instructor de tiro habían rubricado su solicitud de legítimo usuario con un "apto", aunque nada dijeron sobre la disminución en su capacidad para ver.

Ayer, el panadero dijo que concurría habitualmente a polígonos de la zona sur del conurbano para hacer prácticas de tiro y participar de torneos.

A partir de la reconstrucción del trágico episodio, la policía habría determinado que, luego de que un asaltante le robara 300 pesos, el comerciante fue hasta su camioneta, tomó una pistola 9 mm y efectuó siete disparos contra el ladrón, que ya había corrido casi 70 metros y doblaba en la esquina. En lugar de a él, acertó en el cuello a Gladys y la mató. Ahora está acusado de homicidio por dolo eventual y portación ilegal de arma de fuego.

Ayer, en durante el sepelio de la mujer, que era madre de dos hijos, sus familiares atribuyeron la tragedia a la falta de seguridad. "Desgraciadamente estamos sin la seguridad que corresponde. Todos los días estamos viendo que a los nuestros los maltratan, los roban y los matan", se quejó Jesús Mamaní, tío de la víctima.

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