
El parque Rivadavia estrenó rejas y guardianes para cuidarlo
Lo reabrieron ayer por la mañana; los perros sólo tienen acceso al canil
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Ayer finalmente se inauguró el remodelado parque Rivadavia, en el barrio de Caballito. A las 11, y con la presencia del jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, se abrieron las nueve puertas de acceso a este espacio público, ahora cercado con rejas grises.
En un día en el que sol no logró aplacar el frío, la gente decidió visitar el remozado espacio verde. "Hace tiempo que no podíamos traer a nuestros nietos. Ahora sí, esperemos que haya cuidadores por mucho tiempo", dijeron Baruh y Esther Saban, mientras miraban el plano del parque junto con Tomás y Manuel.
Se notaba la presencia de los placeros, que se ubicaron en las casillas de las entradas, y también de los agentes policiales, que no sólo caminaban por el interior del parque sino que además recorrían sus veredas. "Todos los días habrá 15 guardianes vestidos de azul, por turno, además de la presencia policial", explicó Ramón Saldaña, director del área de Guardianes de Plaza.
Oscar y Noemí Cortez estaban acompañados por Carlos Perales: "Recuperamos un espacio que se había perdido. Las rejas están bien, por lo menos hasta que exista una cultura de cuidar los paseos públicos".
Roberto Sánchez y Haydée están de acuerdo con las medidas de seguridad y esperan que se mantengan. "Debería quedar personal de vigilancia por la noche, ya que las rejas se pueden saltar", consideraron.
Fuera del perímetro enrejado, sobre una calle peatonal, se ubican los tradicionales vendedores de libros y revistas usadas. "Estamos muy contentos con toda la remodelación, pero los vecinos que se acercan a mi stand comentan que esperan que se cumplan las promesas de seguridad", dijo Lidia, que trabaja en uno de los puestos.
Ayer se realizaron distintos espectáculos. En la explanada, frente al monumento a Simón Bolívar, los vecinos disfrutaban de los malabaristas. Los chicos pueden elegir dónde ir a divertirse entre una pista de patinaje, un sector de juegos, una calesita e incluso un anfiteatro. Están prohibidas algunas actividades, como pisar el césped, andar en skate, bicicleta y jugar a la pelota.
La remodelación costó alrededor de 900 mil pesos.
Perros afuera
Los guardianes de plaza recordaban a la gente que no está permitido ingresar con perros. Los animales sólo tienen acceso a un canil sobre la esquina de Doblas y Rosario.
"Está bien que no entren los perros porque el parque era un desastre. No podías traer a tus hijos a jugar por los excrementos que había en todas partes", dijo Viviana, que vive en uno de los edificios que dan a este espacio. Antes le había pedido a otra vecina que sacase a su cocker negro de este espacio público.
En el Paseo de los Libreros, sobre una de las mesas de cemento, Mario, René, Manuel y Miguel jugaban al dominó. "Yo vengo desde hace 66 años y lo veo muy bien, pero todavía faltan los baños", dijo Manuel, mientras sus compañeros de juego soltaban una carcajada.
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