
El presidente de LAPA dijo que el avión estaba bien
"No niego nada; digo que no sé qué pasó", se impacientó el presidente y propietario de LAPA, Gustavo Andrés Deutsch, en una tumultuosa conferencia de prensa convocada 20 horas después del accidente
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"No niego nada; digo que no sé qué pasó", se impacientó el presidente y propietario de LAPA, Gustavo Andrés Deutsch, en una tumultuosa conferencia de prensa convocada 20 horas después del accidente.
Deutsch enfrentó a medio centenar de periodistas forzando su habitual tono sensato, traicionado por una sonrisa nerviosa.
"Hay un montón de versiones, pero no sabremos nada hasta que la Junta (de Investigaciones de Accidentes Aéreos) termine su investigación, posiblemente en seis meses", indicó. Además, informó que convocó a inspectores de Boeing y a un equipo norteamericano para indagar acerca de las causas del desastre.
Aseguró que se indemnizará a los deudos, aunque no quiso aclarar la cifra. "Por supuesto que tenemos seguro", contestó a una pregunta.
La nave destruida fue armada en 1970 en la fábrica de Boeing en Seattle, Estados Unidos, y perteneció a varias empresas aéreas antes de ser adquirida por ILFC, que la había alquilado a LAPA.
"Somos seguros"
Además de propietario de una línea aérea, "Andy" Deutsch es un avezado piloto, con licencia para casi todos los aviones que su empresa posee. Sin embargo, evitó cualquier tipo de tecnicismos a la hora de "poner la cara", según sus palabras.
Cuando ayer a las 17 salió de su oficina, desde la que se escuchaba música clásica, Deutsch apeló a las cualidades que marcaron la carrera de una exitosa compañía área: solvencia y sentido común. Pero no pudo evitar ponerse nervioso.
El empresario defendió a todas las partes bajo sospecha: Aeroparque ("si no es seguro, no volamos"), al piloto ("uno de los mejores de la compañía"), al avión ("había recibido una inspección mayor el 16 de julio" último, donde se desarmó y se volvió a armar ) y a su propia empresa ("tienen la seguridad necesaria; los accidentes pasan").
Dijo también que la presencia de una topadora puede haber entorpecido la maniobra de escape.
Sostuvo que los mecánicos que, según varios testigos, habían reparado una turbina, estaban haciendo "el chequeo de rutina antes de un vuelo" y que la demora de 20 minutos en partir "se debió a problemas del tráfico aéreo" que son habituales en las estaciones.
De igual manera, confrontó otros testimonios de los pasajeros que abordaban el B737 que manifestaron haber tenido dificultades para salir de la nave luego del accidente. "Las puertas se pueden haber trabado con el golpe", dijo Deutsch, y sobre los cinturones de seguridad opinó que tal vez la tensión del momento impidió que los destrabaran fácilmente.
Las operaciones de la compañía, dijo, se retomarán cuanto Aeroparque vuelva a funcionar. Deutsch entregó a los medios de prensa una carta, que se publica como solicitada, en la que se comprometió a "mantener informada a la opinión pública con toda la información que el juzgado interviniente me autorice en virtud del secreto de sumario".
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