El río Pinturas, una zona rica en rastros de antiguos cazadores
La Cueva de las Manos es uno entre muchos vestigios de los primeros pobladores
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Los expertos han advertido que la cuenca del río Pinturas posee gran relevancia científica, cultural y natural no sólo por la presencia del sitio Cueva de las Manos, una de las secuencias de arte rupestre más importantes de los antiguos cazadores patagónicos que ocuparon el área durante ocho milenios, sino también por la inagotable información que brindan sus yacimientos arqueológicos para descifrar la presencia humana a lo largo del tiempo en América del Sur.
"Uno de los valores fundamentales de la Cueva de las Manos es el aspecto estético-simbólico: las pinturas se destacan por su composición artística, la policromía y la belleza de diseño, en el marco de un paisaje privilegiado, sobre las bardas de un profundo cañadón", describe la arqueóloga María Onetto, del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (Inapl).
"Pero -advierte- ese sitio forma parte de un sistema más extenso y complejo que abarca la cuenca del río Pinturas, sus afluentes, la meseta del lago Buenos Aires y también hacia el Oeste, el Parque Nacional Perito Moreno y el lago Posadas."
El área del río Pinturas -explica Onetto, que trabaja en el Programa de Preservación del Arte Rupestre Argentino- es de una riqueza incalculable por la cantidad y la variedad de sitios arqueológicos que cobija.
Detrás de la presa
"Los cazadores iban detrás del guanaco: en verano subían a la meseta y en invierno bajaban al cañadón. En aleros y grandes cuevas con arte rupestre a cielo abierto y también sobre el suelo se encuentran vestigios de sus campamentos de caza, talleres, sus canteras de materia prima, y los lugares donde procesaban a las presas. Los pequeños grupos, formados por bandas familiares, se congregaban en los llamados «campamentos de agregación» para el intercambio de bienes, interacción social y ceremonias, de lo que da cuenta toda esa área", detalló la experta.
Según Onetto, el pasado no puede ser comprendido sin atender a todo ese sistema de movilidad de los cazadores en las distintas épocas. "Por eso -dice- es capital proteger estos recursos para la ciencia y para las generaciones futuras."
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