El artista que llegó a Kenzo con sus creaciones y es elegido para decorar fiestas en los salones más lindos de Buenos Aires
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Hay gente que camina con los ojos clavados en el piso. Y gente que cree que tiene más para ganar si mira lo que ve que si sigue temiéndole al tropiezo. Diego Martínez, rosarino, 41 años, es director de arte, artista y realizador. En su cuenta de Instagram, @ojosconpatas, despliega todo lo que es capaz de hacer con el papel.
“Le puse ese nombre porque no sabía qué ponerle, la verdad. Aunque, si lo pienso para atrás, me va perfecto porque tengo las patas largas y me encanta ir caminando y mirando.”
¿Todavía te sentís un turista en Buenos Aires?
Sí, sobre todo los fines de semana. Me encanta recorrer San Telmo, por ejemplo. Este último fin de semana fui con un amigo en bici a Parque Chas y al barrio Eva Perón. Y saco fotos.

Despegar
Se crió en el barrio Belgrano, en Rosario, donde todavía vive toda su familia. “Vengo de una familia de inmigrantes italianos, calabreses. Mi bisabuelo hacía el pan, mis abuelos tuvieron un almacén durante años y mis padres todavía tienen un mercado. Cuando tuve que elegir una carrera, primero me metí en Medicina, pero abandoné, y después seguí Diseño Gráfico. Yo hice el típico camino que empieza en la oveja negra y termina en el artista de la familia. Ahora, por suerte, están todos muy orgullosos de mi trabajo.
¿De dónde crees que viene tu vocación por el arte?
No sé bien, pero me acuerdo de que en el colegio tenía una profesora de dibujo, que era una loca linda, muy divertida. Pienso que ella despertó esa curiosidad en mí. Y después, mi mamá, que también me incentivó mucho.

¿Y cuándo encontraste la forma de vivir de lo que te gusta?
Cuando llegué a Buenos Aires, trabajaba como encargado de locales de ropa y me metí a hacer las vidrieras, que todavía es algo que me encanta. Igual, siempre llevaba conmigo mi carpeta de dibujos. Una vez entró un extranjero en uno de esos locales y, entre una cosa y la otra, le terminé mostrando mis dibujos. ¡Me los compró todos! Me acuerdo de que lo tuve que acompañar al cajero para que sacara la plata. Ese día me hizo un clic.
¿Cómo sigue la historia?
Después me llamó Gaby Herbstein para hacer el arte de sus famosos calendarios. Y sentí ahora sí llegué. Trabajé en sus calendarios 2013 y 2014.
Otra llamada crucial
Diego Martínez trabaja en ambientación de eventos comerciales y privados, hace escenografías para notas de revistas y también para productoras, para publicidades o lanzamientos. “Este año me llamaron de Landia para proponerme hacer unos vestidos de papel para una publicidad. Al principio no me dijeron para qué marca era, pero cuando supe que era para un perfume de Kenzo dije que sí sin escuchar la propuesta. Recién después me cayó la ficha: ¡tenía que hacer vestidos de papel y no sabía nada de moldería! Me encargaron cinco modelos sobre la base de unos figurines que había bocetado el mismo Kenzo. No lo dudé y me lancé con todo. Sabía que era una oportunidad que no podía dejar pasar.

¿Y cómo quedaron?
¡Muy bien! Había uno que era una rosa y, cuando la modelo caminaba, los pétalos se inflaban, parecían de tela.
¿Y Kenzo te dijo algo?
Él vino para el lanzamiento y me agradeció el trabajo. Fue muy discreto y educado.

La creatividad es un cable a tierra
Hay oficios que son esencialmente solitarios, como la pintura, la escritura o la artesanía. Sin embargo, hoy en día abundan los talleres grupales para desarrollar un costado creativo inexplorado en el día a día.
“Me llamaron para dar uno, pero todavía no me decidí. Es increíble, ¿no? Está lleno de gente que tiene su profesión o su trabajo pero, cuando le das un poco de tiempo libre, no sabe qué hacer. Por eso me parece genial todo lo que promueva la creatividad. Desarrollar tu costado creativo te habilita a hacer un montón de cosas, e incluso a vivir de otra forma.”

Y vos, ¿con qué soñas?
Tengo ganas de tener mi propio estudio creativo y desarrollar más mi dibujo. Me da mucho placer cuando a la gente le gusta lo que hago y quiere llevárselo a su casa. A veces me cuesta largar, pero al final me hace feliz.




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