El testimonio de la madre conmovió hasta a los jueces
Emotiva: fue la declaración de Ada Rizzardo madre de la adolescente que profundizó las sospechas que existen sobre Tula; el hermano de la menor vinculó a éste con la escena del crimen.
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SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.- "Lo único que quiero saber es la verdad qué es lo que pasó qué es lo que se esconde detrás de la muerte de mi hija. Yo sé que hay algo grave por eso es que me han mentido todos policías y jueces inclusive desde el primer momento. Yo no tengo odio ni venganza. Lo único que quiero es que María Soledad descanse en paz."
Fue el momento más emotivo que se vivió ayer en el recinto. Ada Rizzardo de Morales quebrada por el dolor no imploró sino que exigió justicia. En la sala de audiencias a todos se les anudó la garganta.
El presidente del tribunal Alejandro Ortiz Iramaín pareció desconocido. Sus pocas intervenciones fueron suaves y moderadas al igual que los defensores de los imputados. Es que nadie como padres pudo estar ajeno al dolor de la mujer.
Impertérrito y casi afectado internamente Ortiz Iramaín pareció hacerse cargo en silencio del reclamo de la madre de la joven muerta.
Ada de Morales durante casi media hora relató los últimos momentos en que vio a su hija y los preparativos que María Soledad había hecho para festejar aquella noche del 7 de septiembre de 1990 la fiesta de la primavera.
Cómo fue vestida y en particular cómo tenía arreglado el cabello fueron las preguntas que predominaron. Dicho interés apuntaba a lo siguiente: la madre dijo que María Soledad tenía cabello largo hasta los hombros y de un corte parejo hecho a tijera.
Los peritajes habían revelado en la autopsia que su cabellera tenía mechones de distinta longitud que habrían sido cortados con un elemento filoso.
Tula inquieto
A preguntas de los camaristas sobre si tenía conocimiento de la relación de su hija con algunos de los imputados la madre reconoció solamente a Luis Tula. También recordó situación que el tribunal pidió que se dejara constancia que Tula un día antes de hallarse el cadáver pasó dos veces en horas del mediodía por la esquina de su casa en una moto y que no la saludó.
Momentos antes la mujer había explicado que Tula había visitado su casa en varias oportunidades y en una de ellas le pidió que le dijera a María Soledad que "no lo molestara más" porque estaba de novio y se iba a casar con Ruth Zalazar.
Luego la joven lo insultó y él se fue ofuscado.
Hasta ese entonces Tula siempre saludaba cuando pasaba por allí.
En ese momento del relato el acusado se mostró notoriamente inquieto y le comentó algo al oído a su abogado defensor.
El hermano
Luego acto seguido Elías Ariel Morales hermano mayor de la víctima hizo un pormenorizado testimonio desde que se entera de que María Soledad no había regresado a su casa.
Como primera actitud relató fue a la casa de Tula y le preguntó si la había visto en las últimas horas a lo que él respondió con cierto mal modo: "Yo no sé nada...hace más de un año que no la veo" fue la respuesta.
¿Por qué fue a lo de Tula? inquirió el juez. "No lo sé. Tuve una corazonada" dijo Morales.
Consultado por el abogado de los Morales Luis Segura sobre si había algún vehículo estacionado frente a la casa de Tula cuando fue a verlo para saber sobre su hermana dijo que sí: "Era el Fiat 147 que siempre usaba él".
El mismo automóvil que pese a que Tula se lo había negado recogió a María Soledad aquella madrugada fatídica.
Las últimas horas de la víctima
Testimonios: tres compañeras -que afirmaron no ser amigas íntimas de María Soledad- contaron cómo fue la última vez que la vieron con vida.
SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.- De los testimonios ofrecidos por tres compañeras del colegio surgió que María Soledad esperaba ansiosa a alguien la madrugada del 9 de septiembre de 1990 y que luego se alejó de una fiesta rumbo a la parada de un colectivo a la que nunca llegó.
Adriana del Valle Villagra y María Eugenia Carrizo coincidieron en que en aquella ocasión María Soledad había quedado encomendada a cobrar las entradas para la fiesta de 5° año de la reina de la primavera del Colegio del Carmen y San José que se realizaba en el local Le Feu Rouge. Ambas afirmaron que María Soledad había demostrado mucho interés de estar en la calle para cumplir con tal función por lo que tenían la impresión de que ella esperaba a alguien.
También sostuvieron -pese a que dejaron en claro que no eran amigas íntimas- que María Soledad estaba enamorada de Luis Tula y que su primera relación sexual la había mantenido con él.
Los dichos de ambas se encontraron también al citar que María Soledad reflejaba cierto temor por Ruth Zalazar -por entonces pareja de Tula- ya que las había insultado cuando la llamaban a su casa con el propósito de molestarla o quizá para generar conflictos en la relación: "En cierta forma le tenía miedo porque Ruth era la novia oficial de Luis" afirmó Carrizo.
Lidia Mónica Canizares afirmó que cerca de las 3.35 de la madrugada del 9 de septiembre cuando su padre pasó a buscarla vio a unas tres cuadras de allí a María Soledad que la saludó cuando caminaba por la calle República. Fue la última persona que la vio con vida.
Miriam Soledad Carrizo -compañera de 4° año- dijo que cerca de las 4 de aquella madrugada fueron a la parada del colectivo: "Ella no estaba en la parada... sólo me llamó la atención que pasó un Fiat 147 blanco dos veces en menos de cinco minutos".
Aquella madrugada Tula manejaba un auto similar.






