
Elevan a juicio oral una de las causas por el ataque a la AMIA
Explosivos: el expediente, titulado "Armas", se originó luego de un allanamiento realizado en la Guarnición de Campo de Mayo.
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La causa "Armas", uno de los tres expedientes que componen la investigación por el atentado contra la AMIA, fue elevada a juicio oral.
El caso recayó en el Tribunal Oral federal Nº 4, integrado por los camaristas Luis Alberto Caimmi, Leopoldo Bruglia y María Cristina San Martino y constituye la base de la pista carapintada del ataque terrorista ocurrido el 18 de julio de 1994 y que causó la muerte de 86 personas.
La investigación por el ataque contra la mutual judía se compone de tres grandes causas:la principal (Nº 1556), que tiene 152 cuerpos y 30.400 fojas, y las restantes,"Armas" y "Brigadas".
En el primer expediente figuran como acusados de ser los presuntos partícipes necesarios Carlos Telleldín y los ex policías bonaerenses Juan José Ribelli, Anastasio Leal, Raúl Ibarra y Mario Bareiro.
En la causa "Brigadas" aparecen los camaradas de Ribelli que habían formado una banda que manejaba varios desarmaderos de automóviles en el Gran Buenos Aires. Esa banda tuvo vinculación con un episodio de brutalidad policial conocido como la masacre de Wilde.
Luego de recibir el requerimiento de elevación a juicio realizado por los fiscales federales Eamon Mullen y José Barbaccia, el tribunal se dedicó a estudiar el voluminoso expediente, antes de poner fecha a la primera audiencia.
Los testigos "L" y "Ll"
Según los fiscales, los once acusados, entre los que figuran suboficiales del Ejército que se desempeñaban en el Batallón de Ingenieros 601, no serán juzgados por el atentado. Pero sí por los cargos de robo, comercio clandestino, acopio de armas y explosivos, y asociación ilícita.
En su pedido, sin embargo, los fiscales sostuvieron que "la elevación a juicio se produce sin perjuicio de no haber quedado fehacientemente establecido hasta el momento si la organización suministró el material que se utilizara en el repudiable atentado. Se ha determinado -con el alcance que este requerimiento necesita- la responsabilidad criminal de sus integrantes, en la banda dedicada a la obtención y venta ilegal de armamento, municiones y explosivo".
La investigación, que derivó en el allanamiento a la Guarnición Militar de Campo de Mayo ocurrido hace tres años, comenzó el 17 de octubre de 1995, cuando dos personas, que en la causa aparecen como los testigos de identidad reservada "L" y "Ll", aseguraron que Juan Carlos Coppe, un ex militar, se jactaba de saber quiénes eran los responsables del atentado contra la AMIA.
Según las declaraciones de "L" y "Ll", Coppe "se mostró sumamente preocupado a raíz de la aparición en los medios de prensa de un supuesto militar carapintada vinculado con el ataque. Dijo que sabía todo lo ocurrido con relación al atentado y sus autores, siendo que tal hecho no lo dejaba vivir en paz.
"Coppe señaló que si bien no tenía inconvenientes en contar a la Justicia todo lo que sabía, se consideraría un traidor si lo hacía. Recalcaba que él no había sido el autor y que tenía su defensa preparada."
En su indagatoria, Coppe negó los cargos, aseguró que nunca formó parte de una banda que se dedicara a la compra y venta de armamentos, aunque dijo que conocía a los ex sargentos Jorge Pacífico y Ricardo Villarino.
Actitud sospechosa
Pacífico nunca pudo explicar qué hacía a cuatro cuadras de la AMIA en el momento del atentado, junto con un integrante del Modín. La excusa de que estaban comprando un automóvil nunca convenció al juez federal Juan José Galeano.
A pesar de que la investigación encarada por el magistrado y los fiscales puso en evidencia que las armas y explosivos habían sido robados de Campo de Mayo, los altos mandos del Ejército, curiosamente, negaron que hubiera habido faltante alguno, "No obstante, dicha afirmación da lugar a interpretar que, a pesar de todos los controles, de algún modo ingenioso las armas eran sacadas de las distintas guarniciones militares para ser colocadas en el sendero de la comercialización clandestina", concluyeron los fiscales Mullen y Barbaccia.
Ribelli
El allanamiento en Campo de Mayo constituyó la primera aparición en escena del ex comisario Juan José Ribelli, que fue procesado por presunta participación necesaria en el atentado.
A tres años del procedimiento, quedó claro que el ex policía intentó desviar la investigación hacia la pista carapintada.
La intervención de Ribelli provocó que Galeano y los fiscales perdieran un año en investigar una hipótesis falsa.
No obstante, algunos de los sospechosos carapintadas entregaron coartadas endebles y siguen en la mira del magistrado.
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