En 2018 se registró la cifra más baja de mortalidad infantil de los últimos 20 años

La tasa de mortalidad infantil de 2018 fue la más baja registrada en los últimos 20 años
La tasa de mortalidad infantil de 2018 fue la más baja registrada en los últimos 20 años Fuente: Archivo - Crédito: archivo
Fabiola Czubaj
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25 de octubre de 2019  • 01:55

El año pasado, el país alcanzó la cifra de mortalidad infantil más baja de los últimos 20 años, con una tasa de 8,8 fallecimientos de bebés por cada 1000 nacimientos. Eso es la mitad que en 1999, cuando murieron 17,6 menores de 1 año por cada 1000 nacidos vivos o 12.120 bebés.

"Si bien la mortalidad infantil en la Argentina viene descendiendo con los años, hubo una aceleración en los últimos tres años. Y probablemente, con las medidas adoptadas, este año se mantendrá esta tendencia", dijo Adolfo Rubinstein, secretario de Salud de la Nación. "Empezamos a tener tasas de un dígito, lo que comienza a acercarnos a los países con políticas de salud pública más avanzados, donde las tasas son, en promedio, de entre 5 y 7 por cada 1000 nacidos", agregó el funcionario.

Durante el año pasado, de acuerdo con los registros a los que accedió LA NACION, murieron 531 chicos menos con respecto de 2017, principalmente los recién nacidos.

Mientras que la mortalidad en los primeros 28 días (neonatal) cedió de 6,5 a 6 por cada 1000 nacimientos con 429 fallecimientos menos luego de tres períodos sin cambios, la mortalidad hasta el año de vida (postneonatal) bajó apenas de 2,9 a 2,8, lo que significa 102 casos menos que en 2017.

Primer mes

En el primer mes de vida, tres siguen siendo las principales causas de mortalidad: la prematurez, el retraso del crecimiento intrauterino y las malformaciones congénitas, como las cardiopatías, que concentran el 96% de los casos. Pero las dos primeras disminuyeron un 10,2% entre 2017 y 2018, es decir 344 casos menos.

La mortalidad en el período postneonatal por enfermedades infecciosas, parasitarias, respiratorias, metabólicas y del sistema nervioso disminuyó entre un 8 y 35%, de acuerdo con los datos que procesó la Dirección de Estadística e Información de Salud (DEIS) y está analizando la Dirección Nacional de Maternidad, Infancia y Adolescencia.

"En los últimos años, disminuía la mortalidad postneonatal [entre el primer mes y el año de vida] y, el año pasado, lo que más bajó fue la neonatal, en la que lo más importante es la prematurez y el bajo peso al nacer -señaló Rubinstein-. El manejo adecuado del embarazo y la detección precoz son clave porque permiten la derivación oportuna a los hospitales de mayor complejidad. Los datos nos dicen que, con la categorización y la regionalización de las maternidades, eso se está logrando."

Y agregó: "El descenso de la mortalidad neonatal es muy importante porque es el indicador más difícil de modificar porque depende de la efectividad de las políticas públicas".

Diana Fariña, directora nacional de Maternidad, Infancia y Adolescencia, lo atribuyó a la regionalización de la atención perinatal de acuerdo con el nivel de riesgo de cada embarazo y el trabajo en red de las maternidades del sector público, junto con la capacitación de neonatólogos y enfermeros compartida con las provincias.

"Hacía tres años que la tasa de mortalidad neonatal no bajaba y se logró con los equipos de las maternidades de las provincias aún cuando nacieron menos chicos el año pasado", indicó Fariña. En 2018, hubo 685.394 nacimientos en el país, que son 19.215 menos que hace dos años.

"Cuando desde una provincia informaban que aumentaba un problema en los recién nacidos, los asistíamos con un equipo profesional y los ayudábamos a analizar las causas -contó-. Con la categorización de las maternidades y la regionalización, se fue logrando que los chicos nacieran donde tenían que nacer, de acuerdo con el nivel de complejidad de cada embarazo, o si, por algún motivo, no podían hacerlo, que el equipo pudiera estabilizar a la madre y trasladarla hasta la maternidad con el mejor equipo posible para atenderla. Fortalecer ese traslado todavía sigue siendo una asignatura pendiente en algunas provincias."

Maternidades categorizadas

Las maternidades del sistema público están categorizadas según el nivel de complejidad de los partos que pueden atender. La mayoría de los nacimientos en el país, que son los de más de 35 semanas de gestación, ocurre en las maternidades de nivel 2, mientras que las de nivel 3A pueden hacer cesáreas y atienden partos de bebés de entre 32 y 35 semanas de gestación, 1500 gramos o más y están equipadas con terapia intensiva materna.

Las de mayor complejidad son las de nivel 3B: hay unas 56 en el país y sus equipos están preparados para atender los partos de alto riesgo, que son los de menos de 32 semanas gestacionales, de bajo peso o con malformaciones, ya que deben contar con capacidad para hacer una cirugía, además de incluir una unidad de terapia intensiva materna. A cada maternidad de nivel 2 se le asignó una de nivel 3A o B para el traslado de los casos más complejos en una red de atención perinatal.

Solo Mendoza solicitó el año pasado a la autoridad sanitaria nacional la categorización de las maternidades de los hospitales y de los 23 centros privados de la provincia.

El trabajo pendiente incluye, según consideró Fariña, reforzar en algunas provincias los traslados cuando se necesita atención de mayor complejidad y mejorar la atención de las embarazadas desde la etapa preconcepcional, incluido el acceso al primer control, para reducir las brechas entre las jurisdicciones.

Diez son las provincias con una mortalidad en el primer año de vida por debajo del promedio nacional de 8,8 fallecimientos por cada 1000 chicos que nacen, mientras que el resto aún registra valores superiores. Solo Formosa, Corrientes, La Rioja, Salta y Tucumán siguen teniendo todavía una mortalidad infantil de dos dígitos.

Rubinstein destacó que en los dos últimos años aumentó un 20% la detección temprana del embarazo con un 50% más de mujeres que consultan antes de las 13 semanas de gestación a través del programa Sumar, que es la cobertura pública para la población de hasta 64 años sin obra social ni prepaga y, actualmente, tiene 16 millones de beneficiarios. Esa detección más temprana en las mujeres de esa población más vulnerable permite identificar embarazos de riesgo para derivarlos a los servicios adecuados para el manejo de las complicaciones obstétricas y perinatales.

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