
En Neuquén: el hallazgo de fósiles que podría reescribir la historia de los dinosaurios acorazados de América del Sur
El descubrimiento reafirma que en la región esta especie tenía rasgos propios que la diferenciaban del resto del mundo
5 minutos de lectura'

SAN CARLOS DE BARILOCHE.- Científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) hallaron en Bajada Colorada, Neuquén, nuevos restos de dinosaurios acorazados de 120 millones de años. Los fósiles representan el segundo registro conocido para esa antigüedad en toda América del Sur.

Además, los nuevos hallazgos, sumados a los de los últimos años, revelan que los dinosaurios acorazados de América del Sur eran particulares, con rasgos propios que los diferenciaban del resto. “Los fósiles descubiertos incluyen dos fragmentos de vértebras de la región de la cadera, algunas costillas, espinas y escudos dérmicos, denominados osteodermos. Si bien el material es escaso, resulta fundamental para sustentar la presencia de este grupo de dinosaurios en nuestro país, del cual aún se conoce muy poco”, explicó Facundo Riguetti, primer autor del artículo y científico del Conicet en el Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG) y miembro de la Fundación Azara-Universidad Maimónides.

Del trabajo también participaron Sebastián Apesteguía, Juan Ignacio Canale y Pablo Ariel Gallina, especialistas del Conicet y del Museo Municipal “Ernesto Bachmann” de Villa El Chocón.
El estudio, dado a conocer en la publicación electrónica de la Asociación Paleontológica Argentina, sugiere que los fósiles presentan rasgos compatibles con los estegosaurios, dinosaurios que forman parte del grupo de los tireóforos (popularmente conocidos como acorazados). El material exhibe características que suelen encontrarse en los estegosaurios, pero que aún no son determinantes y que incluso podrían estar presentes en otras especies. Si bien será necesario recuperar nuevo material con rasgos diagnósticos de este grupo para confirmarlo, los autores consideran probable que se trate de una nueva especie.
Hace unos años, Riguetti y Apesteguía –junto a Xabier Pereda Suberbiola, de la Universidad del País Vasco– encontraron, por primera vez para América del Sur, una especie de dinosaurio bípedo de la familia de los tireóforos. El ejemplar de la novedosa especie fue hallado en Cerro Policía, Río Negro, y fue denominado Jakapil kaniukura.
Habitó el norte de la Patagonia hace casi 100 millones de años (periodo Cretácico Tardío). Era un pequeño dinosaurio herbívoro y bípedo de brazos cortos, de un metro y medio de longitud y entre cuatro y siete kilogramos de peso. Pertenece al grupo de los tireóforos o dinosaurios acorazados, cuyo rasgo más distintivo era la presencia de varias hileras de huesos dérmicos (asociados a la dermis de la piel) en forma de escudos que protegían el cuello, lomo y cola del animal, similar a lo que ocurre en los cocodrilos actuales. Se suma a una larga lista de tireóforos como los estegosaurios y los anquilosaurios, la mayoría descubiertos en el hemisferio norte.
“Esta nueva especie representa un linaje de dinosaurios tireóforos previamente desconocido en América del Sur. Los tireóforos se originaron hace unos doscientos millones de años y evolucionaron rápidamente en varias especies distribuidas por todo el mundo. Sin embargo, de estos primeros tireóforos, el linaje representado por Jakapil fue el único que perduró hasta al menos unos cien millones de años atrás”, indicó en ese momento Riguetti.
El aporte
Ahora, el hallazgo de los restos encontrados en Bajada Colorada potencian la noción de que los dinosaurios acorazados de América del Sur eran particulares, con rasgos propios que los diferenciaban del resto. Además, muestran que esta especie del Cretácico Temprano en la Argentina formó parte de un ecosistema comparable al de regiones muy distantes, como Brasil, Estados Unidos, Portugal, Tanzania y Sudáfrica.
Los expertos advierten que la amplia distribución geográfica de comunidades similares refleja un origen común de estos grupos de dinosaurios y una posterior diferenciación ligada a la separación de los continentes hacia fines del Cretácico Temprano. En ese sentido, la fauna de Bajada Colorada representa una transición entre las del Jurásico y el establecimiento de las nuevas formas típicas del Cretácico.
Solo se conocen unos pocos registros de estegosaurios en América del Sur, todos provenientes de la Argentina. Los tireóforos en general se conocen en el país desde el Jurásico Medio (hace unos 174 millones de años) hasta el Cretácico Superior (hace alrededor de 66 millones de años). Este material refuerza la presencia de estos dinosaurios en el Cretácico Inferior, donde hasta el momento solo se conocían restos de estegosaurios del área La Amarga, ubicada en la provincia de Neuquén.
“Los fósiles de vertebrados del Mesozoico de América del Sur son importantes para contrastar las visiones norteamericanas y europeas sobre la evolución de los clados. Durante las últimas décadas, varios hallazgos relevantes de restos estegosaurianos de la Argentina han revelado una diversidad mayor de la pensada. Estos incluyen al estegosaurio basal Isaberrysaura de la Formación Los Molles (Jurásico Medio) y restos indeterminados de Stegosauria de las formaciones Cañadón Calcáreo (Jurásico Superior) y La Amarga (Cretácico Inferior), todos ellos procedentes de la Patagonia Argentina”, cerraron los investigadores.


