
En Pergamino también aumentó el delito urbano
No sólo roban en las zonas rurales
1 minuto de lectura'

PERGAMINO.- La costumbre de estacionar el coche con las llaves puestas o de dejar la bicicleta en la vereda con la seguridad de que nadie se la llevará constituyen hábitos del pasado y que los vecinos de esta ciudad añoran.
"Aquí, la delincuencia creció porque se contaminó con elementos marginales que llegaron desde el Gran Buenos Aires y desde Rosario", señaló el titular de la Jefatura Departamental de Pergamino, comisario inspector Julián Laiuppa.
Antes, la figura del entregador era privativa de los delitos ocurridos en las grandes ciudades y casi siempre aparecía vinculada con los asaltos contra bancos y blindados. Aquí, sin embargo, apareció en los violentos asaltos sufridos por los chacareros locales.
"A vos te vendieron. Te mandaron al frente. Ayer sacaste plata del banco", le gritaba un asaltante a Néstor Marchesotti, mientras lo pateaba en la cabeza.
Este fenómeno no se produce solamente en Pergamino, sino que hechos similares han ocurrido en diversas ciudades, tanto del interior de la provincia de Buenos Aires como del resto del país. Por ejemplo, en Carlos Casares, donde al martillero José Antonio Fernández, de 55 años, le robaron 550 mil dólares que guardaba en la caja fuerte de su casa. En Dolores, a la ex propietaria del parador más antiguo de la ruta 2 le robaron 400 mil dólares que había sacado del banco antes de la vigencia del corralito.
El promedio de tres robos diarios denunciados, el peligro de los menores que asaltan a mano armada y de la impunidad con la que se mueven los malvivientes demuestran cómo, en tan sólo un año, una ciudad tranquila se contaminó con modalidades delictivas exclusivas de metropólis como la Capital, el Gran Buenos Aires, Rosario, Córdoba o Mendoza.
"A diferencia de lo que ocurre en las grandes ciudades, en Pergamino no tenemos una gran cantidad de homicidios. Aunque estamos preocupados porque en lo que va del año se registraron dos asesinatos. También estamos alerta por la gran cantidad de quejas y denuncias que recibimos por robos menores, cometidos por rateros. Esto antes no pasaba", dijo Carlos Pérez, secretario de Gobierno de la Comuna.
Según el intendente radical Héctor Gutiérrez, los menores delincuentes constituyen uno de los factores más importantes que provocaron la ola delictiva que castiga, en la actualidad, no sólo a los productores agropecuario sino, especialmente, a los vecinos de esta ciudad.
El miércoles último ocurrió un episodio que sirve para fundar tal afirmación.
Cuatro adolescentes, de entre 12 y 17 años, fueron detenidos acusados de una serie de asaltos cometidos en el cementerio municipal de Pergamino. De acuerdo con lo informado por las fuentes policiales, cuando fueron detenidos, los precoces delincuentes llevaban varios elementos robados a sus víctimas.
"En la manifestación realizada anteayer para reclamar a las autoridades municipales, policiales y judiciales que tomen medidas para detener la ola de inseguridad participaron no sólo los productores agropecuarios, sino todas las entidades de profesionales de la ciudad. Muchos se autoconvocaron porque están cansados de que les roben. En esta ciudad existen muy pocos comercios que no hayan sido asaltados", señaló Carlos Genoud, titular de la Cámara de Comercio e Industria de Pergamino.
Hasta la balanza
Susana Mayolini, propietaria del almacén situado en Solís al 1600, puede dar fe de dicha afirmación.
"Hace una semana me robaron en el negocio mientras mi marido y yo estábamos adentro. Nos llevaron toda la mercadería y balanzas", señaló, indignada, la mujer.
Otro damnificado por la ola de delitos, el propietario de una de las tres gomerías situadas a doscientos metros del destacamento policial del cruce de Pergamino, que solicitó a LA NACION mantener su nombre en reserva, relató cómo un grupo de delincuentes lo dejó en la ruina sin que la policía interviniera.
"Fue hace quince días. Como a mí ya me habían asaltado en varias oportunidades contraté a un vigilador para que se quedara a la noche. Los delincuentes llegaron de madrugada, a bordo de un camión. A punta de pistola obligaron al custodio a que fuera al baño, lo maniataron y lo encerraron. Después, cargaron trescientas cubiertas en el camión y se marcharon tranquilamente. No les importó que la policía estaba cerca", afirmó el comerciante.
1
2Una ginecóloga explicó por qué aumentaron los casos de sífilis en el país y advirtió cuál es la población de riesgo
3Encontraron un fósil de la Era del Hielo de más de 100.000 años cerca de Miramar
4“El Elefante Blanco de Chapadmalal”: el complejo que fue clave en el turismo y que hoy está en franco deterioro



