En Pinamar quedan menos "trapitos" y están registrados
En esta temporada hay sólo 43 habilitados, casi 300 menos que en 2016; no tienen permitido imponer una tarifa
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PINAMAR.- Durante la temporada, uno de los trabajos por los que la gente migra es para cuidar autos en la vía pública. Esta ciudad costera no es la excepción. El año pasado, tras un conflicto entre el intendente Martín Yeza y un grupo de hombres que habían sido enviados desde Tucumán para trabajar en la playa, el municipio armó un registro con una serie de requisitos. En 2016 eran cerca de 350; ahora son sólo 43 los habilitados.
Los requisitos para cuidar coches aquí son: vivir hace más de dos años en el distrito, no tener antecedentes penales y no pedir dinero a los turistas, dejarlo a consideración.
Jenuario Ponce es uno de los "trapitos" históricos de la ciudad. Nació en Santiago del Estero y trabaja todos los días en el centro, a una cuadra de la rotonda de las avenidas Buge y Libertador. Hace cinco años que cuida autos en el mismo lugar. "Acá no cobramos, es a voluntad", contó a LA NACION.

El cartel que cuelga del cuello de Jenuario lo habilita a trabajar cuidando autos. Su lugar es fijo, cada mañana y cada tarde ordena el tránsito, deja pasar a las mujeres con chicos y mueve su trapo naranja para ayudar a salir a los vehículos a una cuadra de la rotonda principal. Siempre con el cartel y una pechera anaranjada fluorescente.
Entre los turistas la opinión está dividida. Si bien la mayoría nota que hay mayor control que otras temporadas, marcan falencias. Gianluca Martorello vino a visitar a su madre desde Canning, como el año pasado, y percibió una merma en la actividad, aunque resaltó que "a la noche, en las zonas más oscuras, hay algunos trapitos sin ningún cartel".
Cristina Rascio, otra habitué del lugar, indicó: "Estacioné en el centro, frente a Innsbruck, y nos atendió un señor, muy bien. Le dimos dinero, él no nos cobró. Pero no tenía identificación".
Rocío Marías fue contundente: "Es notable cómo controlaron la cantidad de trapitos, nada que ver con el año pasado que era problemático, te cobraban lo que querían a toda hora y en cualquier lugar".
Viejos conocidos
En la zona de los balnearios hay muchos que son "privados", que hace varios años que cuidan autos dentro del estacionamiento del parador y ya son conocidos por sus habitués.
También, a medida que avanzaron los días en la temporada fueron apareciendo otros hombres, algunos incluso menores, que en plena avenida Bunge y el mar ayudan a los turistas a salir cuando el tránsito se pone complicado.
La familia De Paoli veranea aquí hace años. Llegaron el 7 de enero y hasta ahora vieron menos "trapitos" que la temporada pasada, la mayoría los vio con el cartel de la habilitación colgando del cuello y algunos ni siquiera los cruzaron.
"La verdad es que no hay muchos, y los que vimos sí tienen identificación", contó a LA NACION Florencia De Paoli.
Hay "trapitos" que siguen viniendo de Tucumán. Unos ya tienen la residencia en Pinamar, otros no. "Nosotros somos de Tucumán, venimos hace muchos años. Yo ya estoy viviendo acá", contó a LA NACION Máximo Díaz, que hace 10 años viene a trabajar a Pinamar vendiendo churros en la playa, de 14 a 20, y de noche como cuidacoches.
"Antes de que nos dieran los permisos, nosotros ya pedíamos a voluntad", explicó.
Algunos de sus compañeros vienen solamente por la temporada. No tienen la habilitación por no residir en Pinamar, pero cada año llegan a trabajar. "Si no tenés tu permiso te sacan", afirmó Máximo.
El intendente Martín Yeza se mostró conforme con los resultados. Uno de sus objetivos era controlar este tema. Durante el año se reunió aquí con el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Cristian Ritondo, para diseñar la estrategia de seguridad de la temporada.
Yeza explicó a LA NACION que durante el día, la mayoría de los cuidacoches está anotado para trabajar en zonas comerciales y por la noche en los alrededores de los boliches.
Sin embargo estimó que no hay más de 15 "trapitos" trabajando en la noche, y al atardecer en un radio de cuatro cuadras de la rotonda principal había cuatro hombres cuidando autos.
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