
En Salta mejoran la traza de la ruta 6
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SALTA.- Dentro de tres a cuatro meses, Salta recuperará un camino vital para dos importantes sectores de la actividad económica: la ganadería y el turismo.
Se trata de la ruta provincial 6, que recorre 122 kilómetros de Norte a Sur para unir las dos carreteras troncales salteñas: la 68, a la altura de la centenaria población de La Viña, y la 34, en El Tala, paraje situado en el límite con Tucumán.
En sus orígenes, la ruta 6 era un tramo de la ruta nacional 9 que se desviaba a poco de ingresar en suelo de Salta. Cuando más tarde se modificaron las denominaciones, se transformó en una vía de comunicación provincial enripiada, con las restricciones que impone al tránsito este tipo de tendido.
Pero, en breve, el trazado de la carretera será mejorado: entre mayo y junio próximos concluirán las obras de remodelación emprendidas por la Dirección de Vialidad provincial. En el tramo entre La Viña y Guachipas, los trabajos de repavimentación comenzaron en julio del año último, de manera paralela con un mantenimiento general del camino.
El ministro de Infraestructura, ingeniero Oscar Aguirre, indicó que el monto invertido asciende a 1.500.000 pesos, aunque podría aumentarse si fuera necesario. El presidente de Vialidad de Salta, ingeniero Marcelo Yazlle, agregó que la obra tiene un plazo de ejecución de 10 meses y actualmente está muy avanzada.
¿Por qué son tan relevantes para la provincia las tareas emprendidas? Sucede que la ruta provincial 6 atraviesa las cadenas de montañas que separan el Valle de Lerma del este provincial. Recorre un paisaje cambiante por verdes valles y cerros de lajas, bordeando laderas y ríos, lo que la convierte en una atracción turística.
Como se dijo, desde La Viña -unos 80 kilómetros al sur de la capital salteña- hay 10 kilómetros pavimentados hasta Guachipas, un pueblo que conserva su fisonomía colonial, con casas de adobe de anchas galerías y altas puertas de madera maciza.
A partir de ese punto, se avanza hacia el Campo Cevilar y la Cuesta del Cevilar, en alusión a la cantidad de ceviles en un paisaje de espeso y verde monte con un camino de cornisa. Se sigue hasta la Cuesta del Lajar, donde el cerro se desnuda de su capa vegetal y muestra las rocas y lajas para llegar a unos 2100 metros sobre el nivel del mar.
El arte aborigen
La senda sigue hasta Casa de Arbol y luego hay un desvío hacia Las Juntas. A dos kilómetros se encuentra uno de los más importantes yacimientos de arte rupestre, Las Cuevas Pintadas. Tiene pinturas prehispánicas realizadas en abrigos rocosos, pertenecientes a la cultura Santamaría; datan de entre el 1200 y el 1400.
Fueron declaradas lugar histórico por un decreto nacional. Las pictografías reproducen figuras humanas con vestimentas finamente ornamentadas y adornos que sugieren tocados de plumas; escenas de caza y de guerra, grupos de animales y motivos geométricos.
Se llega luego por la ruta a Cara Huasi (casa vacía, en quechua) y se sigue por los Valles de Acosta y de Pampa Grande, una de las estancias más destacadas de la zona. "En toda el área hay un gran desarrollo ganadero", explicó a La Nación Rubén Diez, productor de Las Juntas, y remarcó que si el camino estuviera en buen estado, se podría llevar a invernar los vacunos hacia los departamentos de Anta y Metán.
Diez también apuntó a la posibilidad del aprovechamiento turístico por la belleza y la originalidad de los paisajes.



