En una comunidad wichi, empiezan las clases con rezos

En el colegio primario de Misión Chaqueña, los alumnos izan la Bandera y después repiten una oración
Carlos Sanzol
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17 de agosto de 2017  

MISIÓN CHAQUEÑA, Salta.- Son las 8 en la escuela primaria N° 4528 de esta localidad, ubicada 300 kilómetros de la capital provincial. Los alumnos, bajo una llovizna molesta de principios de mayo pasado, van llegando de a poco. La mayor parte de ellos lo hará, como están acostumbrados, a las 9.

La directora convoca a los estudiantes a formar. Suena "Aurora". Los chicos se guarecen, en fila, bajo los aleros del patio del edificio más nuevo, que data de 1982. El otro, de 1930, aún se usa para dar clases, a pesar de que parece desafiar la ley de gravedad. Dos alumnos izan la Bandera. Al terminar, una de las maestras se acerca al micrófono. No anuncia una actividad ni una novedad del día. No, pide a los estudiantes que repitan un rezo que empieza así: "Señor Jesús, te damos las gracias por este nuevo día". Muchos de los estudiantes -algunos con el guardapolvo un tanto roído, otros con las zapatillas rotas y los menos con los jeans casi nuevos- sólo escuchan. No son muchos los que repiten la oración, que se amplifica por el único parlante.

Nadie se sorprende por escuchar un rezo en medio de un acto de una escuela pública, salvo los que no son de esta provincia. Desde 2008, por ley, la religión forma parte del contenido curricular de los colegios de Salta. El caso de la escuela N° 4528 no es una excepción.

En este colegio, la mayor parte de los 440 alumnos son wichis. Y, al menos, hasta los ocho años no hablan castellano. Por eso, recién a partir de cuarto grado durante las clases ya no hay un segundo docente que traduce a la lengua nativa los contenidos curriculares que dicta otro maestro en castellano.

Muchos de los alumnos son hijos de artesanos que a duras penas logran vender sus productos. Y compensan sus esfuerzos con planes sociales y bolsones de alimentos que les provee la municipalidad de Embarcación, una ciudad a 50 kilómetros de aquí.

Una vez que termina el acto de izamiento de la Bandera, los chicos entran a alguna de las 15 aulas que hay en la escuela. Para hacerlo deberán pasar cerca de un mural que reproduce la ascensión de Jesús a los cielos.

En el viejo edificio, los alumnos de primer grado empiezan las clases, mientras bendicen el desayuno que están a punto de tomar.

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