
Enseñan a dar a partir de su dolor
La muerte de una hija impulsó a los Trivisonno a una campaña para donar órganos
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ROSARIO.- El domingo 29 de agosto de 1999, Silvia y Alejandro Trivisonno decidieron dar un paseo con sus cuatro hijos después de almorzar. Pero el más pequeño de la familia, Patricio, que tenía apenas seis meses, se quedó dormido y el papá permaneció en casa para cuidarlo. El resto siguió adelante con el plan sin saber que esa tarde sus vidas cambiarían para siempre.
En la intersección de Ovidio Lagos y Salta, el automóvil que conducía Silvia volcó al ser embestido por otro que cruzó el semáforo en rojo. La menor de las hijas, Antonella, de 6 años, sufrió heridas que obligaron a trasladarla a un centro sanitario de urgencias. Horas más tarde, sin que nada pudiera hacerse para evitarlo, murió.
Mientras esperaban un milagro, los padres de la pequeña fueron consultados sobre si estaban dispuestos a donar los órganos de su hija. La cuestión los sorprendió. Sus vidas, felices hasta ese momento, no los habían llevado a enfrentarse a una situación límite como la que les tocaba vivir y, sin embargo, no dudaron sobre qué debían hacer.
El episodio, al que consideran una prueba de fe, les sirvió para reflexionar sobre una problemática a la que nunca antes habían tenido en cuenta, y un año más tarde, cuando se les planteó la disyuntiva sobre cuál era la mejor forma de recordar a su hija, resolvieron organizar en el aniversario de su muerte una jornada para promover la donación de órganos.
"Después del accidente mi mujer y yo nos dimos cuenta de que ya habíamos perdido y que, a pesar de que lamentablemente Antonella había muerto, sus órganos podían ser útiles -relató Alejandro-. Nos pareció que el mejor homenaje que podíamos hacerle a Antonella era transmitir nuestra experiencia."
"Nuestro objetivo es informar y concientizar sobre la donación de órganos, que fue precisamente lo que nosotros no tuvimos cuando nos vimos obligados a tomar una decisión", comentó Silvia, para explicar el sentido de su cruzada.
La iniciativa, llamada "Donar órganos es donar vida", contó con el apoyo del Centro Unico de Ablación e Implantes de Organos (Cudaio) y fue un éxito. La campaña, que se publicitó con afiches que mostraban el rostro de Antonella, causó un fuerte impacto: se triplicó el número de inscriptos respecto de los que usualmente se registran en las campañas oficiales.
"Creemos que la donación de órganos no es una actitud ante la muerte sino que es una actitud ante la vida", señaló Alejandro.
El punto de encuentro fijado para llevar adelante su tarea es precisamente la esquina donde se produjo el accidente. Allí personal especializado del Cudaio, junto a los miembros de la familia Trivisonno, monta un puesto donde no sólo se registra a los nuevos donantes sino que se responden dudas.
Trabajo de hormigas
"Este es un trabajo de hormiga, que no pretende más que concientizar a una población descreída y egoísta, mostrando que hay muchos que sin necesidad de recibir nada son generosos", dijo Alejandro.
"El éxito de la jornada depende de que la gente se acerque a interiorizarse sobre el tema, independientemente de si se inscriben como donantes -continuó-. Es fundamental sustituir las dudas y los miedos por información. Estamos seguros de que se asombrarían de ver cómo y cuánto se trabaja en la procuración y trasplante de órganos."
Los más apasionados son los hermanos mayores de Antonella: Nicolás, de 12, y María Agustina,de 10. Son ellos quienes, junto a sus amigos, se encargan de pegar los afiches y de repartir los volantes que anuncian la actividad. Los más pequeños, Patricio, de un año y medio, y Mariano, de uno, también quieren colaborar, pero todavía "no ayudan mucho", confesó su madre.
Este año, la campaña amplió sus horizontes. A partir de la repercusión que tuvo en su primera edición, voluntarios de Salta, Jujuy, Santiago del Estero, Corrientes, Santa Fe, Neuquén y Tierra del Fuego prometieron reeditar la experiencia en sus ciudades.
"No hay que esperar a sufrir para darnos cuenta de que podemos ayudar -dijo Silvia-. Estamos convencidos de que hay que dar sin esperar nada a cambio. Hay que amar hasta que duela, como decía la Madre Teresa."




