Entre los oradores hubo ex carapintadas y filonazis
Durante la reunión se debatieron temas históricos desde la óptica de autores nacionalistas y se repartieron panfletos que reivindican el nacionalsocialismo.
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Ex carapintadas y militantes de ultraderecha fueron algunos de los oradores del congreso neonazi realizado el fin de semana último en el colegio La Salle, de lo que informó ayer La Nación .
Las autoridades del colegio ignoraban para qué se iba a utilizar la sala que alquilaron y hoy a la mañana presentarán en los Tribunales una denuncia por engaño y estafa moral contra Roberto Rego, quien firmó el contrato de alquiler diciendo que allí se celebraría una presentación de libros de historia.
En ese congreso, convocado por el Club del Libro Cívico y la librería Huemul, el Partido Nuevo Orden Social-Patriótico (Pnosp) lanzó el autodenominado "Primer encuentro del nacionalsocialismo en la Argentina". La agrupación distribuyó volantes de contenido inequívoco que llaman a luchar contra los "inmigrantes ilegales que les quitan el trabajo y el pan de la boca a los hijos de nuestros connacionales" y a defender la "estirpe argentina".
El Pnosp es orientado por el skinhead Alejandro Franze, quien admitió ayer que el grupúsculo que dirige "no cambiará de nombre hasta que las leyes cambien; el nacional-socialismo está proscripto, no es legal, y por eso somos social-patriotas".
La reunión realizada el sábado y el domingo últimos en el colegio situado en Riobamba al 600, de esta ciudad, a una manzana de la AMIA, se llamó formalmente "Primer congreso de historia del nacionalismo: 1927-1982".
El encuentro estuvo organizado por una comisión presidida por Patricio Randle.
Originalmente, el congreso se iba a realizar en la ciudad balnearia de San Bernardo y a último momento se decidió hacerlo en Buenos Aires. Cada uno de los asistentes pagó una inscripción de quince pesos, que daba derecho a escuchar, durante el 15 y el 16 del actual, a ex prófugos de la Justicia, católicos integristas y teóricos de la derecha más radicalizada.
La Nación intentó ayer, por segundo día consecutivo, ubicar a Roberto Rego, el dueño de la librería Huemul, para conocer su versión de los hechos. Fue en vano: por la mañana un cronista La Nación fue invitado a retirarse de la la librería y esperar en la vereda. Por la tarde, el señor Rego tomó un interminable café que lo mantuvo lejos de su negocio entre las 13 y las 19.30.
El amigo de Seineldín
Entre sábado y domingo -cuyas sesiones terminaron con sendas misas-, el congreso deliberó durante veintitrés horas. En ese tiempo, los cincuenta asistentes escucharon, entre otros expositores, a Enrique Grasi Susini disertar sobre "El nacionalismo en la Universidad".
En la década de los sesenta Grasi Susini había militado en el grupo filonazi Tacuara, y entre 1973 y 1974 había sido jefe de Policía en San Juan. Tras el golpe del 24 de marzo de 1976 figuró como desaparecido, y en 1983 fue administrador de la revista Primera Plana ,cuando su dueño era el empresario peronista Jorge Antonio.
En 1990 se vinculó con el coronel Mohamed Alí Seineldín y tras el alzamiento del 3 de diciembre Grasi Susini fue declarado prófugo por la Justicia. Al año siguiente se pidió su extradición al Uruguay bajo la acusación de ser uno de los planificadores de la rebelión carapintada.
Los hombres de Cabildo
Otros dos disertantes en el congreso fueron el ex director de la revista Cabildo, Ricardo Curutchet, y su colaborador en el mismo medio, Antonio Caponetto.
Curutchet, quien expuso sobre "Los curas nacionalistas", es el jefe del Movimiento Nacionalista de Restauración. También él había sido vinculado en 1990 con la sublevación de Seineldín, de quien aún se enorgullece de ser amigo.
Cinco años antes, a fines de octubre de 1985, rumores nunca confirmados lo habían relacionado con grupos subversivos de ultraderecha y con un grupo de civiles y militares prófugos acusados de terrorismo.
Caponetto, quien en el congreso se refirió al "Revisionismo histórico", en febrero de 1996 había lamentado el allanamiento a la librería Huemul y el decomiso de bibliografía pro nazi efectuado por la Policía Federal. Según él, este organismo había actuado "bajo la inspiración de una embajada extranjera, en cuyo territorio hoy son noticias periódicas el uso de la tortura y la discriminación racial y religiosa".
El procedimiento judicial en la librería Huemul se había hecho tras una denuncia de la embajada de Israel en Buenos Aires, y el hecho había indignado a Caponetto. "No obstante -reflexionaba-, ninguna medida se toma al respecto."
Ayer, en La Nación se recibieron tres llamadas de otras tantas personas que dijeron haber estado entre los cincuenta concurrentes a la reunión. Las tres sostuvieron que el congreso no había sido un cónclave neonazi, sino una junta de historiadores del nacionalismo católico.
Sin embargo, ninguno pudo explicar qué hacían allí los militantes skinhead de Alejandro Franze, llamando a construir el nacionalsocialismo en la Argentina y repartiendo folletos con consignas furiosamente discriminatorias, totalitarias y pro nazis.
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