Esposa y madre
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Y ahora quisiera recordar a una madre que, como todas, les brindan calor y protección a sus hijos, a sus pichones, en todo momento y situación.
Fue así que cuando nuestra primera hija nació ella la llevaba a guardería para que los dos pudiéramos trabajar y dije ella porque yo no lo podía soportar.
Y un día aconteció que yo tuve que continuar ganándome la vida con mi profesión y como no quería emigrar a otros lugares adopté la cruzada de comprarme en cuotas un avión y poder hacer lo que sé y quedarme en mi casa con mi familia y mis amigos.
Y tuve que trabajar -o mejor dicho volar- y operar un pequeño bimotor prácticamente siempre. Desde mi Río Gallegos adoptivo comencé esta necesaria cruzada y aceptaba todo lo que podía.
Un día me pide el gobernador que controle los barcos en infracción en la zona de la provincia y era algo importante para mi proyecto.
Después de detectar un par de barcos más en infracción observó unos impactos de proyectiles en el fuselaje del avión y cuál fue la consecuencia.
A mi esposa que le atormentaba volar y en cada despegue de pasajera se tomaba fuertemente de mi mano, decidió después de este hecho también cuidarme a mí cómo lo hacía con nuestra hija, y el siguiente vuelo quiso estar conmigo. A pesar de las maniobras incómodas que yo realizaba para identificar a los barcos, nunca hizo falta que nadie le tomara la mano.
Ella fue una madre que con su compañía y su espíritu me cuidó. En dos años pagamos el avión, porque Dios y una madre así lo quiso…
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