Está por finalizar la intervención en el Hospital Israelita
Ahora elegirán nuevas autoridades
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Cuando el rabino Henry Joseph fundó, en la mañana del 25 de diciembre de 1900, la Asociación Israelita de Beneficencia y Socorros Mutuos Ezrah, lejos estaba de imaginar las transformaciones y las crisis que traería consigo el siglo veinte. Sí imaginó que Buenos Aires necesitaría un centro de salud en el que pudieran recibir atención los inmigrantes que por aquellos años cruzaban los océanos para comenzar una nueva vida.
Ese fue el origen del Hospital Israelita, que en estos días, luego de atravesar por una profunda crisis interna que amenazó con su disolución, cumple cien años desde que se colocó su piedra fundamental: tras 18 meses de intervención y luego de una profunda reestructuración médica, edilicia y administrativa, de sanear sus cuentas y de ponerse al día con los pagos, el hospital volverá en los próximos días a elegir autoridades.
En septiembre de 1999, ante el estado de crisis en que se hallaba el centro (se adeudaban sueldos y aguinaldos a prestadores y la planta permanente había crecido irracionalmente), el Instituto Nacional de Acción Cooperativa y Mutuales, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social, dispuso la intervención del nosocomio y designó a Alberto Astrovsky al frente de la gestión.
Difícil tarea
La tarea de sacar al hospital de la crisis en la que se había sumergido a lo largo de diez años no resultó nada sencilla: "Uno de los primeros objetivos que nos planteamos fue poner fin a las graves irregularidades que encontramos en la administración y que hoy se investigan en la Justicia", dijo Astrovsky a La Nación .
Según detalló, se contabilizaron 1114 asalariados -entre la planta permanente de personal médico, paramédico y no médico-, cuando el centro asistencial necesitaba entre 450 y 500 para poder funcionar.
En cuanto a la situación económico-financiera, al momento de la intervención el hospital adeudaba 70 millones de dólares a la Administración Federal de Ingresos Públicos, tenía atrasos en el pago de sueldos equivalentes a cinco millones de pesos, los proveedores y los bancos reclamaban cerca de 15 millones de pesos y la institución enfrentaba más de 175 juicios en juzgados civiles, comerciales, penales y laborales. Mensualmente, el hospital producía un déficit de entre 500.000 y 600.000 pesos.
"Nos encontramos frente a una estructura viciosa, con una gran cantidad de ñoquis, personal que sólo venía a cobrar su sueldo, que en ocasiones superaba las cinco cifras. Todo ello contribuyó a que el hospital se convirtiera en una gran estructura costosa, poco productiva y antifuncional. El estado era caótico y la institución estaba en condiciones de liquidarse", aseguró Astrovsky.
Durante la intervención se instrumentó una política de reducción del déficit que permitió bajar las deudas a valores de entre 250.000 y 300.000 pesos mensuales. Se despidió a empleados y se impulsó un sistema de retiro voluntario, con lo cual se logró acotar la planta de personal a 776 empleados para atender a los 700 pacientes que cada día acuden al centro.
Junto con la reducción del gasto se impulsó una reforma administrativa y edilicia. Por ejemplo, se informatizó el hospital y se proyectó la creación de un sistema interactivo que permita a los pacientes hacer consultas médicas on line en el sitio en Internet del centro asistencial. Se podrán reservar turnos por correo electrónico.
Radioterapia será una de las primeras áreas del hospital que notará los cambios: será ampliada y se le colocará un acelerador lineal con simulador computarizado.
"Gracias a un convenio firmado con el Instituto Lebinstein, de Israel, en breve comenzaremos a aplicar la novedosas técnicas que se aplican en el primer centro de rehabilitación a nivel mundial", aseguró Alberto Berenstein, director médico del Israelita.
La guardia de emergencias ganará en los próximos 45 días un nuevo emplazamiento sobre la esquina de Terrada y Luis Viale y el espacio que hasta ahora ocupó el centro para atender la demandas espontáneas se convertirá en un centro de diagnóstico por imágenes que incluirá un resonador abierto de última generación. Esta obra estará lista en los próximos seis meses.
También se proyectaron obras de refacción del edificio, como el cambio de los pisos. "En sus comienzos, el hospital fue un centro muy moderno, pero con el tiempo fue perdiendo ese lugar, se fue desactualizado, y si hoy queremos recuperar el protagonismo debemos ofrecerle al paciente un centro más atractivo, también en cuanto a la calidad de la hotelería del hospital", dijo Astrovsky.
Uno de los métodos por los que se optó para sanear sus cuentas fue el relanzamiento del plan de salud que el centro ofrece a sus afiliados, Isramed, destinado sobre todo a personas de bajos recursos.
"Desde sus comienzos, el Hospital Israelita ha hecho grandes aportes a las medicina argentina. Ese valor no podemos rifarlo, desperdiciarlo así nomás. Es por eso que impulsamos esta transformación. Queremos volver a ser un centro de punta, atractivo desde la hotelería, y estar en condiciones de brindar la mejor medicina a nivel competitivo", dijo Astrovsky.



