Fabiola Gianotti: “Cualquier persona que haya mirado las estrellas y se haya preguntado por las maravillas del universo es un físico de corazón”

Nora Bär
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8 de febrero de 2016  

Crédito: Gentileza Christian Betler / CERN

Bio

Profesión: física experimental

Edad: 55 años

La nueva directora del Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN), una institución en la que trabajan miles de científicos de 40 países, es autora o coautora de más de 500 publicaciones científicas. Miembro del consejo asesor del secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon,

Gianotti fue incluida entre las 100 mujeres más inspiradoras del mundo por el diario británico The Guardian y entre las 100 más influyentes por la revista Forbes.

Un chiste acuñado entre físicos que exploran la trama del cosmos dice que "si Dios hubiese sido físico, hubiese hecho el universo a imagen y semejanza del CERN", el Centro Europeo de Investigación Nuclear. Allí, en la organización de física de partículas más importante del mundo, 3000 investigadores de casi 200 universidades y 40 países utilizan esa catedral de la tecnología que es el Gran Colisionador de Hadrones (LHC, según sus siglas en inglés) para bucear en el submundo de los átomos, haciendo que las partículas fundamentales choquen entre sí a velocidades cercanas a la de la luz, y deducen de sus observaciones las leyes ocultas de la naturaleza.

Desde este año, la "diosa" de ese reino es Fabiola Gianotti, la primera mujer en conducirlo desde su creación, en 1954. El dato adquiere una singular relevancia si se tiene en cuenta que en la comunidad científica europea hay dos hombres por cada mujer, y que en el equipo del experimento Atlas, que ella lideraba y en el que participa la física argentina María Teresa Dova, de la Universidad Nacional de La Plata, sólo el 20% de los investigadores son mujeres.

La científica italiana, a quien algunos llaman la "madre Teresa del CERN" y el diario inglés The Guardian describió como "la mujer que tiene la llave de los secretos del universo", se convirtió en una celebridad cuando cámaras de todo el planeta transmitieron el anuncio de que se había descubierto el bosón de Higgs: en 2012, llegó a ser una de las finalistas para ocupar la tapa del personaje del año de la revista TIME, junto con Obama, y fue considerada entre las cien mujeres más influyentes del globo por la revista Forbes y una de las principales mentes del planeta en 2013 por la revista Foreign Policy.

Nacida en Milán, en 1962, Gianotti creció en una familia en la que arte y ciencia eran el pan de cada día. "Mi padre era geólogo y mi madre, una persona volcada a las humanidades. Crecí en un ambiente variado y culturalmente rico. Heredé la curiosidad y el amor por la naturaleza de mi padre, y la pasión por las artes y las humanidades de mi madre", cuenta, durante un paréntesis en su usualmente ajetreada agenda profesional.

Doctorada en física experimental en la Universidad de Milán, cinco años más tarde se incorporó al CERN, donde trabajó en el desarrollo y construcción de detectores, software y análisis de datos.

En marzo de 2009 fue elegida como líder del experimento Atlas y el 4 de julio de 2012 presentó, junto con el profesor Peter Higgs, que luego recibiría el Nobel, los resultados de la búsqueda de la partícula que faltaba para completar el "Modelo Standard" en un histórico seminario que llegó a los medios de comunicación de todo el mundo.

Sus colegas la admiran por su sentido del humor y por su proverbial templanza, que combina una voluntad de hierro con modos de terciopelo. Dova, que la conoció en momentos agotadores, como cuando revisaban una y otra vez los datos del LHC antes de la presentación final, se entusiasma al describirla como "una persona encantadora".

–Doctora Gianotti, se dice que es una apasionada de la cocina, se entrenó como bailarina clásica y soñaba con ingresar al Bolshoi, y también toca el piano con solvencia. ¿Cuándo y cómo decidió seguir una carrera científica?

–Estudié piano durante unos diez años y me gradué en el Conservatorio. Todavía amo la música, escucho música con mucha frecuencia y toco cuando puedo. Pero cuando llegó el momento de elegir profesión, fue la ciencia la que quedó en el primer lugar. Me atrajeron la curiosidad y el deseo de entender las grandes preguntas vinculadas con la naturaleza y el universo.

–En la escuela estudió griego, latín, filosofía... Al parecer, su poder de concentración era inusual. ¿Se consideraba una estudiante disciplinada?

–Era una excelente alumna. De la escuela, me gustaban todos los temas, pero al mismo tiempo cultivaba otros intereses, como la música, los deportes... Afortunadamente, tuve una vida muy variada e interesante.

–¿Crecer en Italia implica de algún modo una desventaja para encarar una carrera profesional en ciencia?

–Para nada, al contrario. Cuando empecé a estudiar física en la universidad, las chicas éramos el 50% de los que ingresaban. Somos un país apasionado por la física y tenemos una orgullosa tradición que se remonta a Enrico Fermi [que contribuyó a desarrollar la mecánica cuántica], Bruno Pontecorvo [que estudió los neutrinos], Edoardo Amalfi [cofundador y secretario general de la Organización Europea para la Investigación Nuclear] y muchos otros. Y siendo mujer, durante mi educación científica nunca encontré puertas cerradas.

–¿Por qué se inclinó por la física?

–Es la más fundamental de las ciencias y nos permite acercarnos a las preguntas básicas. Creo que cualquiera que haya mirado las estrellas y se haya preguntado por las maravillas del universo es un físico de corazón.

–¿Qué sintió cuando estuvieron seguros de haber encontrado el bosón de Higgs?

–Fue un momento emocionante para mí y para los miles de científicos que contribuyeron a desarrollar el Gran Colisionador de Hadrones durante 25 años. En ese instante nos dimos cuenta de que éramos los primeros seres humanos en saber algo nuevo acerca del universo, y fue maravilloso poder compartirlo con el resto del mundo.

–La meta del Gran Colisionador de Hadrones fue encontrar el bosón de Higgs. Ahora que ya lo lograron, ¿qué queda por delante?

–El LHC fue concebido y construido para atacar muchas preguntas importantes acerca de las partículas elementales y la forma en que interactúan. Una de ellas era el origen de la masa de las partículas, que ahora contestamos en gran parte con el descubrimiento del Higgs. Pero hay muchos misterios todavía sin resolver y estaremos trabajando en el Gran Colisionador de Hadrones hasta alrededor de 2035, con la esperanza de poder dilucidarlos. El Higgs era la pieza que faltaba para explicar la materia visible, pero sabemos que ésta es sólo el 5% del universo. ¿De qué está hecho el resto? La materia y la antimateria deben haber sido producidas en cantidades iguales en el origen del universo; sin embargo, hoy vivimos en un universo hecho de materia. ¿Qué pasó con la antimateria? Estas son sólo dos de las preguntas que queremos plantearnos en los próximos años.

––¿Cómo se hace para dirigir una institución con tantos investigadores de diferentes nacionalidades?

–Es un gran honor y una gran responsabilidad, pero también una tarea muy estimulante. Trabajar en el CERN no sólo es fantástico desde el punto de vista científico. Es también una aventura humana muy especial y muy enriquecedora.

–No hace mucho, la colaboración del LHC publicó un trabajo firmado por 5000 autores. ¿Está el Gran Colisionador de Hadrones también cambiando la forma en que se hace ciencia?

–La ciencia está creciendo y haciéndose cada vez más global. La razón es que algunas de las preguntas que enfrentamos requieren instrumentos gigantescos y muy complejos, que no pueden construir un puñado de individuos. Concebir, construir, operar, registrar y analizar los datos de los dos experimentos más grandes del LHC (ATLAS y CMS), que son dos joyas de la tecnología, requirió el trabajo de miles de personas con diferentes formaciones y capacidades a lo largo de muchos años.

Como la primera mujer que conduce el CERN, ¿se siente bienvenida por sus colegas?

–El CERN es un lugar que celebra la diversidad en todos sus aspectos (de género, étnica, cultural). Me siento muy apreciada, y también debería decir que me siento honrada y agradecida de que ellos me hayan confiado esta importante tarea por los próximos cinco años.

–¿Piensa que existe un estilo femenino de hacer investigación?

–No. Cada persona tiene un estilo diferente porque los seres humanos somos todos distintos, pero no clasificaría las diferencias en términos de género, nacionalidad o cultura.

–Hay quienes consideran que gastar miles de millones de euros en un instrumento científico como el LHC es excesivo y que ese dinero debería emplearse en aliviar el hambre y las enfermedades. ¿Qué les diría?

–El presupuesto anual del CERN es comparable con el de una gran universidad, de modo que en una escala global es modesto. Cada año, alrededor de mil jóvenes se gradúan gracias a trabajos realizados en el CERN. Muchos de ellos luego siguen carreras en otros órdenes de la vida, donde las habilidades y capacidades desarrolladas aquí son invalorables para enfrentar desafíos como los que usted menciona.

Más aún, los instrumentos (aceleradores, detectores de partículas, computadoras) que construimos para llevar adelante nuestras investigaciones requieren el desarrollo de tecnologías de vanguardia en muchos campos (desde la electrónica a la criogenia, imanes superconductores, minería de datos, etcétera), que luego transferimos a la sociedad y benefician nuestra vida diaria. Tecnologías desarrolladas en el CERN y en sus institutos asociados se usan actualmente en el tratamiento del cáncer, en las imágenes médicas, los paneles solares... para mencionar sólo algunas aplicaciones ¡Y no olvidemos la World Wide Web! No tengo dudas de que una inversión en ciencia básica es una inversión en humanidad y progreso.

Por: Nora Bär

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