
Falleció Anthony Quinn, un grande de Hollywood
El actor de "La Strada" tenía 86 años
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MIAMI (Reuters).- El actor mexicano Anthony Quinn falleció ayer, a los 86 años, como consecuencia de un problema cardíaco. Se hallaba internado desde hacía diecisiete días en un centro asistencial de Boston. Fue reconocido como una de las figuras legendarias de la pantalla grande, para la que rodó casi ciento cincuenta films. Por "Viva Zapata" y "Sed de vivir" obtuvo sendos Oscar de la Academia de Hollywood.
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De ceño casi siempre adusto, aunque a veces una cordial sonrisa iluminaba sus facciones, que parecían talladas en madera, Anthony Quinn -su verdadero nombre era Antonio Quiñones- pasó por el cine a través de innumerables personajes que él, con su impecable maestría, convertía en criaturas que transitaban por la melancolía, por la dureza, por la ternura o, simplemente, por el candor más perdurable.
Quinn había nacido el 21 de abril de 1915 en Chihuahua, México, en plena revolución de su país. Su padre era un obrero ferroviario irlandés y su madre había visto la luz en tierra azteca. En su adolescencia, el joven Anthony deseaba ser arquitecto y, ya en plena juventud, soñaba con convertirse en marino mercante.
Pero a su llegada a los Estados Unidos debió ganarse la vida en diversos oficios -chofer, capataz, boxeador-, hasta que, necesitado de dinero para sobrevivir, aceptó desempeñarse en pequeños papeles en varias películas. Y el de actor sería, sin duda, su exitoso futuro. Durante algunos años fue encasillado en estereotipos de presidiario o de gángster, pero su casamiento con una hija del legendario realizador Cecil B. De Mille lo integró definitivamente al mundo del séptimo arte.
Muchos títulos -más de ciento cincuenta- integran la filmografía del actor. De ellos, sin duda, se deben rescatar su personificación de Zampanó para "La Strada", de Federico Fellini, o el de ese hombre común y corriente que demostraba que sabía cómo vivir la vida en plenitud en "Zorba el griego".
De aquellos papeles de reparto que Anthony Quinn dejaba atrás sin demasiada relevancia llegó, en 1952, "Viva Zapata", un film en el que encarnaba al hermano del revolucionario mexicano y que le valió el primero de sus premios Oscar.
De los otros muchos títulos que catapultaron al actor a la fama internacional deben mencionarse "Sed de vivir" (1956), donde encarnó al pintor Paul Gauguin, actuación que le valió su segundo Oscar; "Las sandalias del pescador", "El jorobado de Notre Dame", "Lawrence de Arabia", "Furia de pasiones", "Ulises", "Atila" y, más acá en el tiempo, "Un paseo por las nubes" .
En 1992 visitó nuestro país para inaugurar una exposición de su obra escultórica en el Centro Cultural Recoleta. Entre sus proyectos se encontraba la preparación de dos guiones, uno sobre León Tolstoi y otro autobiográfico. Se había casado tres veces y procreó trece hijos. Autodidacto, hecho a golpes de infortunio, de intuición y de tenacidad, Anthony Quinn puede recibir cualquier calificativo menos uno: intrascendente.





