
Final feliz para un asalto con toma de rehenes en Flores
Tras casi nueve horas de negociación, los ladrones se entregaron sin disparar
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Otra vez un robo con rehenes puso en tensión total a la policía y vecinos porteños. Esta vez fueron nueve horas de dramatismo en el barrio de Flores. Casi nueve horas en las que tres jóvenes con sólo un arma, pero con una mujer como rehén, mantuvieron en vilo a los más experimentados equipos policiales.
El final fue feliz: sin disparar un solo tiro ni escenas de violencia, los delincuentes de 22, 18 y 17 años, se entregaron tras liberar a la mujer, pero antes de ello pidieron a los negociadores dos pizzas grandes de mozzarella y gaseosas: sabían que estaban cercados por un centenar de policías y su próximo destino era la cárcel, pero tenían hambre.
La pesadilla comenzó anteayer, pasadas las 20, cuando María Ramos de Ravioli abrió el portón del garaje de su casa de Aranguren y Terrero para guardar su automóvil, un movimiento habitual que fue aprovechado por los malvivientes para intentar asaltar la vivienda.
María estaba con su madre, de 64 años, y sus hijas de 8 y 13. Afortunadamente, estas tres mujeres permanecían en la planta superior de la vivienda desde donde pidieron ayuda a los vecinos.
Instantes después ya había tres patrulleros en el frente. A los seis minutos la vivienda era rodeada por una docena de móviles policiales. Y a los diez minutos ya había llegado un grupo especial de operaciones para hacerse cargo de la situación.
Decenas de francotiradores se apostaron en las azoteas vecinas, dos helicópteros sobrevolaban la casa y un centenar de policías cerró un radio de tres cuadras.
En menos de media hora los ladrones ya sabían que su futuro cercano se debatía entre la muerte o una celda, pero con poca suerte intentaron negociar una escapatoria del lugar.
Primero pidieron que se retiraran los helicópteros y que se alejaran los policías y la prensa: lo que consiguieron de inmediato. Más tarde solicitaron dos vehículos, chalecos antibalas y un teléfono celular y allí fue cuando comenzó a intervenir el negociador policial que inició un trabajo de desgaste psicológico sobre los ladrones.
No hubo vehículos ni mucho menos. Al contrario. Pasada la medianoche les cortaron el servicio de TVpor cable, ya que seguían los detalles de lo que pasaba afuera por los canales que transmitían en vivo.
Encerrados en una habitación cuya ventana mira hacia Terrero, los tres delincuentes mantenían diálogo telefónico con los policías.
"En un momento pidieron hablar con la jueza (Wilma López) para que les garantizara la salida. Nosotros les contestamos que la única opción que tenían era liberar a la rehén y entregarse, teníamos la casa rodeada", sostuvo Marcelo Rabalo, subcomisario de la seccional 50a. de Flores.
Horas de tensa espera
Las horas pasaban sin novedad. Los vecinos de la zona estaban nerviosos, salían a la calle y hablaban con los cronistas. Preguntaban cuándo iban a empezar los tiros y cuántos serían los muertos. Se habían formado dos grupos:uno en la equina de Boyacá y Aranguren y otro en Terrero y Felipe Vallese.
Comentaban que los Ravioli habían comprado la amplia y lujosa casa hacía dos años. Habían elegido esa zona por ser una de las más tranquilas del barrio. Pero sabían que nadie está ajeno a un robo, por ello blindaron las puertas, colocaron fornidas rejas y montaron cámaras de TVconectadas a una central de vigilancia privada.
A las 4.30, La Nación dialogaba con Rabalo a dos cuadras de la casa tomada por los ladrones. En un momento, al subcomisario le sonó el teléfono celular: "Hola, sí comisario, voy para allá", fue todo el diálogo.
"Perdóneme, pero tengo que ir a la casa, parece que todo está por terminar", alcanzó a decir mientras subía a un patrullero.
La presunción de Rabalo se cumplió: 15 minutos después, una fila de media docena de patrulleros Peugeot 206 escoltados por dos motocicletas pasaron delante de los cronistas apostados en Terrero y Vallese. En tres de ellos iban los delincuentes, dos con la cabeza cubierta con camperas, el tercero no. Se trataba de un joven, muy joven, morocho de pelo corto con gesto de resignación y abatimiento.
A las 6, mientras varias autoridades policiales daban detalles del operativo a la prensa, una docena de peritos trabajaba dentro de la casa.
Ayer, autoridades policiales dieron más detalles del operativo. El director general de Comisarías Zona Sur, Carlos Alberto Capucheti, dijo que "hubo una gran coordinación entre vecinos, la prensa y efectivos: estos episodios son valiosos para ajustar detalles en la tarea policial".
El subcomisario Claudio Pereyra, jefe del GEOF, no quiso dar detalles de la negociación, pero destacó que se estrenaron equipos tecnológicos que facilitaron el procedimiento.
Los tres jóvenes, con antecedentes por delito contra la propiedad y tenencia de estupefacientes, fueron acusados de tentativa de robo, asalto a mano armada, privación ilegítima de la libertad y asociación ilícita.
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