
Habían alertado al gobierno que los recitales de Callejeros eran peligrosos
Una fiscal había pedido la clausura de Obras por el uso de bengalas en un show en julio último
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A dos meses del incendio en República Cromagnon, surgen nuevas pruebas que comprometen a funcionarios del gobierno de la ciudad en la tragedia, que hasta el momento provocó 193 muertos. Según informaron calificadas fuentes de la investigación, el gobierno de la ciudad había sido alertado sobre la peligrosidad de los recitales del grupo Callejeros debido a que sus seguidores arrojaban una gran cantidad de elementos de pirotecnia.
En el informe de la fiscal contravencional porteña, Genoveva Cardinali, que fue incorporado a la causa en la que se investiga la tragedia del 30 de diciembre último en la disco de Once, se había pedido la clausura del estadio de Obras Sanitarias luego del recital de Callejeros realizado en julio último.
Por entonces, los organizadores del show tuvieron que pedir autorización al gobierno de la ciudad para la realización del recital. Los responsables del área de Fiscalización y Control Urbano enviaron inspectores para revisar el recinto y las medidas de seguridad.
A pesar de que se descubrieron irregularidades, el recital se efectuó igual. La fiscal Cardinali tuvo que intervenir debido a algunas denuncias de los inspectores: deficiencias en los controles que permitían el ingreso en un estadio cerrado de personas con pirotecnia. Calificadas fuentes de la investigación indicaron a LA NACION que los responsables del control y la seguridad en los recitales en los boliches porteños recibieron el informe elaborado de la fiscal.
El dictamen no sólo compromete a los funcionarios. También complica a los integrantes del grupo musical. El miércoles último, en un reportaje difundido por Radio 10, Patricio Santos Fontanet, el líder, afirmó que "Callejeros no era una banda bengalera". Sin embargo, hay una catarata de pruebas incorporadas en la causa que demostrarían lo contrario.
En una declaración que consta en las fojas 1722 y 1721 del voluminoso expediente que instruye la jueza María Angélica Crotto, el testigo Ariel S. dijo que concurrió a los tres recitales de la banda en República Cromagnon. En el show del 28 de diciembre "había tanto humo que no se podía respirar, por las bengalas". Por tal motivo, al día siguiente se reforzaron los controles y "las personas de seguridad le hicieron sacar las zapatillas antes de dejarlo pasar".
El testigo aclaró que era habitual tirar bengalas y que en el "recital que Callejeros hizo en Obras, en julio, se prendieron 102 bengalas en un solo show". Se trata del mismo recital por el que la fiscal Cardinali había solicitado la clausura del estadio de Obras y en el que se alertó sobre el riesgo que implicaban los shows de Callejeros.
El dictamen de la fiscal fue incorporado a uno de los legajos que la jueza Crotto impulsó, luego de resolver el procesamiento con prisión preventiva de Omar Chabán como presunto responsable de 193 casos de homicidio simple en concurso real.
Tras dictar el procesamiento del "exclusivo explotador comercial de República Cromagnon", Crotto dispuso el secreto del sumario para las actuaciones que no tuvieran que ver con Chabán: habían aparecido nuevos imputados y abrió los tres legajos.
En uno de esos expedientes comenzó a investigar a los funcionarios del gobierno de la ciudad. Una de las primeras pruebas, y tal vez una de las más contundentes, fue aportada por Atilio Alimena, defensor del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires.
Según relató Alimena, en su testimonial les dijo a la jueza y al fiscal Juan Manuel Sansone que había descubierto que sólo 20 de los 200 boliches registrados por el gobierno de la ciudad tenían el certificado de prevención de incendios, elaborado por los bomberos, al día. Alimena denunció esta irregularidad ante los responsables del área de Fiscalización y Control Urbano porteños e indicó que los boliches debían ser clausurados. Pero en el Ejecutivo le contestaron que para clausurar los locales bailables hacía falta una decisión política.
Fuentes de la investigación indican que ya están identificados los funcionarios que permitieron el funcionamiento de Cromagnon con la habilitación vencida y que sólo falta que la Justicia ponga fecha para que sean citados a declarar como acusados.
En el segundo legajo se incorporaron todas las pruebas contra los otros organizadores del trágico recital, como el manager del grupo, Diego Argañaraz; el jefe de seguridad de Cromagnon, Raúl Villarreal, y el jefe de seguridad de Callejeros, Lorenzo Bussi. Los tres fueron detenidos la última semana por orden del juez Julio Lucini, que tiene a su cargo la causa debido a que Crotto solicitó licencia. En los tribunales, la resolución del subrogante se interpretó como un gesto de respaldo a la investigación de Crotto.
A los músicos, los investigadores considerarían aplicarles la figura del "garante de seguridad", debido a que tenían el poder de suspender el recital y no lo hicieron. Se trataría de la misma imputación realizada a Chabán, según consta en el auto de procesamiento. "Podrían haber dicho: «Hasta que no saquen las bengalas no tocamos», pero siguieron adelante", explicó una importante fuente de la investigación.
Mientras que en el tercer legajo la jueza trata de determinar quién fue responsable de arrojar la candela que inició el incendio.
Fontanet: "El dueño de la corrupción debe pagar"
"Yo digo que el dueño de la corrupción debe pagar", contestó ayer Patricio "Pato" Fontanet, cantante y líder del grupo Callejeros, durante la marcha organizada en La Matanza por familiares y amigos de las víctimas al cumplirse casi dos meses de la tragedia de Cromagnon.
Durante el acto, LA NACION le había preguntado al cantante si apoyaba las consignas de los carteles que llevaba la gente en la manifestación: "Renuncia y cárcel para Ibarra", entre otras consignas hostiles contra el jefe de gobierno de la ciudad y el empresario Omar Chabán.
La marcha en reclamo de justicia comenzó a las 18 y partió desde la plaza de Tapiales hasta la avenida Olavarría y Barros Pazos, en Villa Celina, de donde es oriunda la banda. Según estimó la policía, participaron más de 300 personas. En la primera convocatoria, a fines de enero pasado, se habían reunido más de 1000.
"No me moviliza si voy a ir preso o no, yo sé que soy inocente. Que a Diego [Argañaraz, manager del grupo] lo consideren con igual pena que a Chabán es una locura y una injusticia", dijo Fontanet mientras caminaba. Mezclados entre los manifestantes, también se vio a Christian Torrejón, bajista, y a Elio Delgado, guitarrista del grupo.
También estuvo, con la foto de su hijo Pedro en el pecho, el abogado José Iglesias -al frente de un grupo de familiares que ya hizo una denuncia penal contra Ibarra-, uno de los más críticos con el grupo desde que hicieron declaraciones públicas: "Me explicaron que se equivocaron al elegir el medio [por Radio 10] para decir lo que sentían. No los asesoró nadie y les creí. Los homicidas de mi hijo no son ellos ni el pibe que encendió la bengala. Yo apunto más arriba".
La marcha culminó cerca de las 20, luego de que se nombrara por micrófonos a cada uno de los fallecidos del barrio y de un minuto de silencio en recordación de los 193 muertos en la tragedia.
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