
Hoy será inaugurada la nueva sede de la AMIA
Acto: será a las 9.53 y en Pasteur 633, a la misma hora y en el mismo lugar en que el viejo edificio de la mutual fue destruido en un atentado.
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Hoy, a las 9.53, 1773 días de espera habrán concluido para la comunidad judía argentina: a la misma hora y en el mismo lugar en que el 18 de julio de 1994 un atentado explosivo destruyó la sede de la AMIA, quedará inaugurado, en el mismo lugar, el nuevo edificio de la mutual israelita.
A esa hora, en el sitio donde ayer todo era muerte y escombros, la inauguración de la nueva construcción en Pasteur 633 servirá para recordar, una vez más, a las 86 víctimas fatales del ataque y para renovar el reclamo por el esclarecimiento de esos crímenes.
Bajo un cielo que promete estar encapotado, habrá cuatro oradores en la inauguración del nuevo edificio:el presidente de la AMIA, Oscar Hansman; el decano de la Facultad de Derecho de la UBA, Andrés D´Alessio; el embajador de Israel, Yitzhak Avirán, y el procurador general del Estado hebreo, Elyakim Rubinstein, prestigioso jurista que, como su presidente, encabezó la comisión que consiguió rubricar el acuerdo de paz entre su país y Jordania.
Al final, el corte de cintas y la imposición de la mezuza -pergamino con una oración en hebreo que identificará a la sede como una casa judía- serán el símbolo de una nueva etapa para la AMIA.
La convocatoria al público será abierta, aunque se cree que habrá algunas ausencias notorias: están invitadas las principales autoridades porteñas y nacionales. Pero nadie se atrevió ayer a confirmar la presencia del Presidente, Carlos Menem, sobre todo cuando permanece fresco el recuerdo de los abucheos del tercer aniversario del ataque.
Tampoco serían de la partida muchos de los familiares de las víctimas, que se opusieron a esta construcción con el argumento de que el terreno de Pasteur 633 debía ser preservado como lugar de recordación.
Seguridad y memoria viva
El punto de partida de la nueva construcción fue, por razones obvias, la seguridad. Con un costo aproximado de 8.500.000 de pesos, el nuevo edificio se eleva a unos quince metros de la vereda, en la que de todos modos persistirán los ya clásicos pilares que protegen la entrada de las entidades judías en nuestro país.
La sede, de ocho pisos y dos subsuelos, es de tipo "inteligente", con medidas electrónicas y computadorizadas. Es un cuerpo compacto de cemento, con pequeñas ventanas de vidrios polarizados que, en las próximas semanas, volverá a ser la "casa" de casi 300 personas que día a día trabajarán allí.
Será, además, la sede de las autoridades de la AMIA, de la DAIA, de la Organización Sionista Argentina y del gran rabino de la Comunidad Israelita Argentina, Shlomo Ben Hamu.
Ayer, tanto Hansman como Ben Hamu supervisaban los últimos preparativos. "Será un símbolo de la lucha contra la destrucción y el terrorismo internacional", definió Hansman, que hoy renovará el reclamo de justicia.
El gran rabino Ben Hamu, en tanto, apeló al sentimiento:"Volver a casa simboliza el espíritu de nuestro pueblo. Es nuestro reclamo por la vida y significa que, aun cuando las 86 víctimas dejaron en nuestros corazones un vacío que jamás podremos llenar, ninguna bomba podrá destruir nuestro espíritu".



