Implantan prótesis personalizadas impresas en 3D

Se usaron por primera vez en el país en dos mujeres jóvenes con fracturas graves en la órbita ocular
Fabiola Czubaj
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28 de marzo de 2016  

El molde de la lesión
El molde de la lesión Crédito: Santa Lucía

Una prótesis de titanio elaborada con una impresora 3D ayudó a dos jóvenes a recuperar la visión normal luego de un traumatismo ocular grave en hechos de tránsito. Ambas cirugías se hicieron este año en el Hospital de Oftalmología Santa Lucía.

"Es la primera vez que se realiza esta intervención con una prótesis personalizada en la Argentina y es muy importante que haya sido en un hospital público", dijo Estela Fernández Rey, directora del hospital. "Eso significa que cualquier persona que esté expuesta a una situación similar tiene acceso a una cirugía de estas características en la atención pública. Académicamente, es muy reconfortante haber dado este puntapié inicial", agregó.

Las pacientes son dos jóvenes de 21 y 27 años derivadas al hospital para el tratamiento de una fractura compleja de la cavidad ósea del cráneo que protege al ojo (órbita ocular). Tras pasar más de 15 días en terapia intensiva y salvar su vida, las jóvenes estuvieron en condiciones de empezar el tratamiento oftalmológico, que incluyó un par de cirugías previas al implante de la prótesis.

A las dos semanas de tratar a la primera paciente, repitieron la intervención en la segunda, Cintia Ybáñez, de 27 años. En ambos casos, los traumatismos habían dejado secuelas parecidas, aunque Ybáñez, que iba como acompañante en el automóvil que terminó incrustado contra una pared en 2012, demoró más tiempo que la primera paciente en hacerse el tratamiento. Por eso, el éxito con el implante sorprende a sus médicos.

"En terapia intensiva [del hospital de Lomas de Zamora], donde pasé 17 días, estaba con un parche en el lado derecho de la cara. El golpe había sido tremendo. Pero lo primero era salvarme la vida. La cirugía ocular era secundaria", contó Ybáñez a LA NACION.

Cuando el año pasado consultó en el Servicio de Órbita y Neurooftalmología del Santa Lucía, ubicado en el barrio porteño de San Cristóbal, la fractura alcanzaba el piso y la pared externa de la órbita ocular y el hueso del pómulo (malar).

El equipo a cargo de Luis Crovetto, jefe del servicio, reparó las fracturas y los tejidos con dos cirugías, pero sin el resultado esperado. "Técnicamente, era imposible sostener la intervención desde la parte superior del cráneo y el ojo comenzó a descender porque no tenía estructura ósea donde sostenerse", explicó Crovetto.

"Veía, pero mal -recordó Ybáñez-. Era horrible. Me manejaba siempre con el otro ojo. Así que, ahora, que puedo ver bien, estoy súper contenta."

En junio del año pasado, el equipo conoció la posibilidad de usar una prótesis de titanio personalizada diseñada con una impresora 3D para proporcionarle al ojo el sostén que el traumatismo óseo había borrado por completo. Las pacientes aceptaron someterse a una nueva cirugía, de unas dos horas y media con anestesia general. En el caso de Ybáñez, era la tercera operación.

"En los dos casos, se les hizo una tomografía computarizada tridimensional de la cabeza con la que, en Alemania, se elaboró primero un molde en resina para, después, imprimir la prótesis de titanio con la que en ambos casos reemplazamos el tejido óseo faltante", resumió Crovetto.

Como ambas pacientes vivían en la provincia de Buenos Aires y no tenían cobertura médica, desde la Ciudad se le solicitó al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación la cobertura de la prótesis y las cirugías, que finalmente se realizaron a principio de este año.

La prótesis se colocó con pequeñas incisiones. En el caso de Cintia fueron una en el párpado inferior, otra en la ceja y la tercera al costado del ojo. Para sujetar la prótesis al tejido óseo disponible se usaron tornillos de titanio. Los controles posteriores de ambas pacientes con estudios por imágenes indican buenos resultados, ya que los ojos están alineados. Estéticamente, la única cicatriz que se percibe aún es la del costado.

"Cuando los ojos no están alineados, el cerebro recibe dos imágenes del mismo objeto y no puede unirlo. Sólo la persona que alguna vez tuvo visión doble sabe lo molesto que es", dijo Fernández Rey.

Para ella, la ventaja de usar esta prótesis es que en una sola cirugía se resuelve hasta el 90% de las dificultades funcionales y estéticas de las lesiones de órbita complejas por traumatismos, trastornos de tiroides, tumores o malformaciones vasculares. Desde hace cinco años, en el Santa Lucía se hacen 95 cirugías de órbita por año. "Es muy alto", sostuvo Crovetto.

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