
Investigan a policías en el caso Cabezas
1 minuto de lectura'
El secretario de Seguridad bonaerense, Eduardo De Lázzari, sorprendió ayer al anunciar que la investigación para aclarar el asesinato del reportero gráfico José Luis Cabezas "está avanzando", aunque sin aportar precisiones, al tiempo que comenzó a seguirse de cerca la actuación de muchos policías. El comisario cesanteado Alberto Pedro Gómez está siendo investigado por el director general de Asuntos Internos, comisario general Arturo Del Guata, por su presunta ineficiencia en la confección inicial de las actuaciones. El relevo del jefe policial de Pinamar fue resistido por los habitantes del balneario.
Mientras tanto, en La Plata crece la sospecha de que los autores del asesinato fueron policías separados recientemente de la fuerza provincial. En Tucumán se realizó una marcha en rechazo del crimen y por la intimidación de que fue objeto un obrero gráfico del semanario El Periódico.
Aumentan las sospechas sobre ex policías
En el gobierno bonaerense se estima que los asesinos serían efectivos afectados por la purga impuesta por Duhalde
LA PLATA.- Aunque no se diga a voces, aunque se desmienta, en la Casa de Gobierno de esta provincia existe la "segura sospecha" de que los asesinos del fotógrafo José Luis Cabezas fueron ex policías, separados recientemente de la fuerza. No debe olvidarse que las purgas de malos funcionarios no comenzaron con la ley de emergencia que dejó sin estabilidad a la totalidad del personal policial.
Ya durante la gestión de Alberto Piotti como secretario de Seguridad de la provincia y desde los comienzos de su sucesor en el cargo, Eduardo De Lazzari, la guadaña desmalezadora había estado en funciones. Algunas de las cabezas que rodaron eran de hombres fuertes y con altos cargos.
Contra el ideólogo
Las sospechas no expresadas a voz en cuello tienen sus fundamentos. Primero, -según se especuló ante La Nación- pegarle al "ideólogo" de la depuración, el gobernador Eduardo Duhalde. De allí que el asesinato del fotógrafo Cabezas se cometiera -con todas las luces- en Pinamar, a escasa distancia del lugar de descanso del mandatario.
"Si realmente sólo se hubiera querido ajustar cuentas con Cabezas -se dijo- el cuerpo habría sido dejado en cualquier lugar, distante, precisamente, del feudo veraniego de Duhalde".
Dominios cercanos
La teoría se abona -según comentaron los hombres del gobierno- con la producción de otros sucesos sintomáticos: que en los dominios del diputado Alberto Pierri -uno de los sostenes políticos del gobernador Duhalde- se haya matado a dos personas por los mismos medios que a Cabezas: carbonización en un automóvil. Se agrega que en la patria chica del gobernador, Lomas de Zamora, ladrones desenfadados le hayan sacado el automóvil oficial al chofer del intendente actual, Bruno Tavano.
Sensaciones y símbolos
"La idea -se especuló- es dejar la sensación de que no hay seguridad en la provincia, ni siquiera en las proximidades geográficas de los hombres del poder, como lo es Pinamar." Mucha importancia se otorgó a las esposas con que el reportero gráfico fue sujetado al volante de su automóvil. En todo el mundo, nadie lo duda, un par de esposas es sinónimo de fuerza policial.
Por consiguiente -sostuvo la teoría- es dable pensar que esas esposas se usaron para dejar la sensación subliminal de que el crimen era un trabajo de la policía y que, por consecuencia, el gobernador Duhalde está al frente de un gobierno que tampoco puede controlar a sus fuerzas de seguridad".
Otro elemento de sospecha sobre la experiencia de los autores materiales es el descubrimiento del material combustible usado para la incineración del fotógrafo.
"Un asesino común le mete mano a un bidón de nafta. Estos, usaron un combustible básico, otro de adherencia y un acelerador...", se agregó.
El color del mañana
Consecuentemente, el asesinato de Cabezas signa el futuro político del gobernador bonaerense. Más allá del interés humano de Duhalde por el aleve homicidio, el gesto de preocupación que evidencia en su trato diario con colaboradores y allegados tiene un motivo agregado. Duhalde sabe lo que la calle piensa: si el juez José Luis Macchi, con el auxilio de la policía y aún con el incentivo de la recompensa prometida -300.000 dólares de los fondos reservados- consiguen no sólo esclarecer el caso, sino también detener a los auténticos autores materiales (los ideológos, se sabe, suelen quedar para siempre en la sombra), será el hombre fuerte del país futuro.
Por el contrario, si las pistas se diluyen, si Cabezas deja de ser una víctima para transformarse en un ícono y los culpables no aparecen, Duhalde será pasto de las fieras. De las que habitan en dominios ajenos y de las que depredan en su propio coto político.
No controla a los efectivos exonerados
LA PLATA.- La policía no realiza seguimientos o controles de los hombres expulsados de sus filas por la comisión de los "delitos infamantes". Esa realidad no fue enunciada ni en jefatura de la policía ni en la Secretaría de Seguridad, cuyos voceros estuvieron ayer dedicados full time al análisis del encuentro con los agentes del FBI, la marcha de la investigación por el asesinato de José Luis Cabezas y otros asuntos afines.
Pero un jefe policial, hoy en retiro activo y que supo comandar una dirección judicial, aseguró que "ni en la época de Camps y tampoco hoy" se realizó el control o seguimiento de efectivos exonerados.
Según detalló, una vez resuelta la medida de sanción, al incriminado le quedan dos caminos administrativos: pedir la reconsideración del castigo al titular de la fuerza y, si es rechazada, apelar al gobernador.
Si ambos caminos son desechados y la expulsión queda firme, al efectivo exonerado- ya un simple civil- le queda una tercera vía, la judicial.
En orden a las últimas expulsiones impuestas, la fuente hizo una interpretación:la gran mayoría corresponde a escalas subalternas; "las que cumplen las órdenes que les imparten los oficiales superiores".
Antes se esperaba la resolución de una causa para decidirla e insistió en que "nunca se hizo inteligencia sobre alguien echado por crímenes infamantes, como son homicidio, secuestro extorsivo o asociación ilícita".
Destacó la cantidad de bajas que se producen por sumarios administrativos, abandono de servicio, quebranto de arresto, ebriedad en servicio y pérdida del arma.
Aparecen supuestos arrepentidos
Novedad: un ex policía habría señalado a ex colegas como los presuntos autores del asesinato del fotógrafo; hubo un detenido cerca de la Editorial Perfil.
PINAMAR.- Un ex agente de la Policía Bonaersense se habría presentado a declarar ante el Procurador General de Justicia de la Provincia de Buenos Aires para "colaborar" con la investigación del homicidio del fotógrafo de Noticias, José A Luis Cabezas. Al parecer, el ex policía habría sindicado a colegas suyos en actividad y algunos que ya abandonaron la fuerza como los autores materiales del crimen del fotógrafo.
El testigo se presentó en la redacción de la revista Noticias y los directivos de la editorial le recomendaron que se presentara a declarar ante la autoridad competente.
Otra persona habría sido detenida por personal de la comisaría 3a. de las Policía Federal en la inmediaciones de la editorial, donde funciona la redacci ón de la revista Noticias. Según pudo saberse, el invididuo pretendía dar alguna pista en la investigación por la muerte de Cabezas pero no quería hacerlo ante sus ex camaradas, por eso se dejó atrapar por personal de la federal.
Nuevo comisario
Ayer se hizo cargo de la comisaría primera de Pinamar el comisario Amadeo D`Angelo, quien llegó a este balneario para reemplazar a Alberto Gómez. Por otro lado, se anunció oficialmente que el comisario Alberto Gómez Pombo será el reemplazante del comisario inspector Carlos Rossi, removido del caso por irregularidades en la investigación. El recién llegado dijo que trabajará en cuestiones internas de la seccional y que no estará ligado a la investigación por la muerte de Cabezas.
D`Angelo es comisario desde hace seis años y la comunicación de que debía ocupar este destino le llegó unas quince horas antes de hacerse cargo de la comisaría.
El nuevo comisario cultiva el bajo perfil, a tal punto que se negó a brindar una conferencia de prensa. Pero en un diálogo con La Nación el jefe policia se refirió a su antecesor: "Gómez está muy mal, como cualquier persona que se queda sin trabajo".
Y agregó: "Somos fusibles, somos como los técnicos de fútbol: si el equipo anda bien nos quedamos en nuestros puestos y si anda mal tenemos que hacer las valijas...".
Mientras mantenía una charla con este enviado especial, en la puerta de la comisaría un grupo integrado por una 25 personas cortó la calle para manifestar su disconformidad con la superioridad policial por haber removido a Gómez del cargo.
"¿Viste muchas de éstas?", dijo D`Angelo mientras observaba el camión que interrumpió el tránsito en Bunge y Júpiter. Se refería al gesto de la gente para con su ex comisario.
Cecilia Groppo, que vive en Pinamar desde hace 19 años, defendió a Gómez. "Es un tipo muy humano, una persona muy difícil de encontrar en la policía. No digo que sean todos iguales, pero Gómez es una persona maravillosa".
José Parodi que estaba con su esposa en la marcha no dudó en enumerar los premios otorgados por las fuerzas vivas al ex comisario. "Recibió un premio al mejor servidor del año otorgado por el Rotary Club y se ganó el Pino de Oro gracias al voto de todos los vecinos. Nos indigna que un hombre como él termine de este modo" , expresó.
Final para un popular comisario
Fue la autoridad policial que más tiempo estuvo al frente de una comisaría: más de siete años. Se lo podía ver a menudo cazando perdices con su amigo el intendente Blas Altieri en campos de General Madariaga, no faltaba a ningún acto ni fiesta social, pocos sospechaban que el comisario Alberto Gómez (47) dejaría su cargo en estos convulsionados días de Pinamar. Pero se vio desbordado por el asesinato del fotógrafo de la revista Noticias José Luis Cabezas, el caso más importante que tuvo en sus manos y que finalmente terminó con su carrera. Gómez vive en los fondos de la comisaría, en Júpiter y Bunge con su mujer y alguno de sus cuatro hijos. Según sus vecinos siempre hizo una vida normal dentro de lo que significa ser policía.
Uno de sus últimos trabajos fue la detención de tres ladrones que a mediados, de enero último protagonizaron una caravana de asaltos en casas de la zona.
Una gran deuda que dejó su labor fue la falta de esclarecimiento del incidente que puede costarle la vida al rugbier del CASI Tomás Céntola, que recibió un botellazo por parte de un grupo de agresores que nunca fue encontrado.
Todos los años, a mitad de noviembre, Gómez se dedicaba casi de lleno a la preparación de la temporada. Esta última había recibido más refuerzos que nunca debido a la convulsión que existió la temporada anterior por los casos de drogas y para controlar la veda nocturna decretada por el gobernador bonaerense, Eduardo Duhalde.
En favor y en contra, la lista de los que hablan bien del hasta anteayer comisario de esta ciudad está encabezada por Blas Altieri. El intendente se mostró sorprendido por la separación de Alberto Gómez del cargo, ya que. los unía una estrecha amistad.
Los detractores del ex comisario Gómez, que por obvias razones pidieron la reserva de su identidad, dijeron cosas irreparables.
No dudaron en acusarlo de negociar con el poder político y empresario de la zona amparando negocios sucios. También dicen que estaría realizando importantes inversiones inmobiliarias en General Belgrano, su pueblo natal.
Si de propiedades se trata, en El Cano entre Esparza y Urquiza, en Valeria del Mar, construye una casa de dos plantas. Es la única de la manzana.
Sobre sus automóviles, se dijo que posee un Peugeot 405 diesel azul modelo 1996 por el que pagaría un plan de ahorro de 300 pesos mensuales, aunque se le adjudica un Polo Classic a su hijo y otra unidad importada. Su sueldo aproximado era de casi 2000 pesos mensuales y alcanzó a cobrarlo anteayer, horas antes de que llegara la notificación de que había sido separado del cargo.
Amenazas que no fueron tenidas en cuenta
DOLORES.- Después de que la revista Noticias publicó el año último una nota titulada "Maldita policía", el fotógrafo José Luis Cabezas recibió en su teléfono particular varias amenazas en las que le advertían que lo harían sufrir. La advertencia cobró vigencia luego de que el periodista apareció calcinado en Pinamar.
Héctor Zamora, el abogado de la esposa de Cabezas, María Cristina Robledo, explicó que la mujer "pidió declarar ante el juez porque tiene cosas muy importantes para aportar a la investigación".
También ayer fue llevado ante el magistrado a un taxista porteño que supuestamente habría visto a unos de los hombres de los identikits dados a conocer públicamente, pero se le restó mayor trascendencia En cuanto a lo aportado por la mujer de Cabezas, su abogado dijo que entregaría elementos de trabajo del fotógrafo asesinado que tendrían relación con el trabajo de Cabezas y con las intimidaciones recibidas luego de la publicación de esa nota, en la que se denunciaban negocios sucios e irregularidades en la Policía Bonaerense.
Las advertencias se concretaron siempre en los horarios en los que el reportero gráfico no estaba en su casa. "Ante los comentarios de su mujer sobre los llamados, Cabezas les quitó seriedad y nunca hizo ninguna denuncia. Sólo se lo comentó a la dirección de la revista y le dijeron que se manejara con cuidado debido a que eran más serios de lo que aparentaba", explicó el abogado.
Es probable que la esposa de Cabezas declare hoy, aunque el letrado y el juez acordaron mantener en secreto el lugar donde se realizará dicha diligencia para mantener a la mujer alejada de la prensa.
"La señora está resguardada. Pidió ampliar su declaración, porque ahora la investigación está más orientada. Ante la policía declaró el día después del crimen, pero no estaba calmada. Además, no es lo mismo hablar con el magistrado que con la policía", expresó Zamora.
El letrado aseguró que "Cabezas no tenía enemigos, ni le debía plata a nadie. Esto tiene que ver con sus trabajos, que trajeron recriminaciones, como el caso de las fotos de Yabrán y las de la policía", concluyó el letrado.
Se llamará Cabezas una sala de la Rosada
Cambio: por una resolución, la sala de conferencias de la Casa de Gobierno ahora llevará el nombre del reportero gráfico asesinado.
El presidente Carlos Menem impuso el nombre de José Luis Cabezas, en homenaje al reportero gráfico asesinado en Pinamar, a la Sala de Conferencias de la Casa de Gobierno, ubicada en el 2° piso. Así lo informó el secretario general de la Presidencia, Alberto Kohan, al entregar al presidente del Círculo de Periodistas de la Casa Rosada, Jorge Sánchez Parra, la resolución presidencial.
La decisión había sido tomada por Menem el jueves de la semana última, tras la reunión de gabinete en la residencia de Olivos y transmitida públicamente por el ministro del Interior, Carlos Corach.
En aquella oportunidad, el funcionario había indicado que era decisión de Menem que el nombre de Cabezas fuera impuesto a la sala de acreditados, lo que generó cierta incertidumbre porque ese sitio ya había sido bautizado.
Aunque por problemas presupuestarios nunca se pusieron las placas, el 23 de septiembre de 1991 Menem encabezó la ceremonia en la que se impuso el nombre de David Bustuoabad a la sala de periodistas. En aquella fecha, en coincidencia con el 30º aniversario del Círculo de Periodistas también se bautizó al entrepiso con el nombre de Héctor Juvenal Pacheco y a la biblioteca del Círculo con el de Marcial Rocha de María.
- David Bustuoabad estuvo acreditado en la sede gubernamental por más de 55 años. Ingresó antes de la revolución de 1930 y representó por 50 años al diario La Razón.
- Héctor Juvenal Pacheco ingresó en la Sala de Periodistas a fines de la década de 1930 y representó al diario Crítica.
- Marcial Rocha de María, fue el primer presidente del Círculo de Periodistas de la Casa de Gobierno, y estaba acreditado por el diario La Razón.




