
Investigan otras vías de contagio del hantavirus
Científicos del Malbrán dijeron a La Nación que también podrían llegar a transmitirlo otras clases de roedores
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El hantavirus, cuya propagación cobró ya quince vidas en los últimos dos meses, no se transmitiría solamente por la presencia del denominado ratón "colilargo" que habita en zonas rurales.
Científicos del Instituto Nacional de Microbiología Carlos Malbrán y de otras entidades de investigación , como el Centro de Infectología de Buenos Aires, confirmaron a La Nación que distintas especies de roedores son potencialmente capaces de contagiar a través de sus excrementos diferentes variedades del hantavirus, cuya propagación acaba de ser reconocida como epidemia.
Como medida precautoria, la Municipalidad puso en marcha un plan de desratización que comenzó en distintos puntos de la ciudad.
Pero, mientras tanto, ya hay quienes le hacen frente a la enfermedad.
Es el caso del doctor Sergio Wisky, quien se contagió el virus al asistir como profesional a una de las familias más castigadas por el mal.
Wisky ya se recuperó lo suficiente como para mostrarse dispuesto a retomar su trabajo de médico clínico en la localidad de El Bolsón.
"No abandono a mis enfermos. Estoy listo para seguir", dijo, lleno de entusiasmo, el médico de 30 años y jefe de una familia con dos pequeñas hijas.
Existe más de un transmisor de hantavirus
Aclaración: el microorganismo se presenta bajo distintas variedades portadas por familias de roedores del campo y también de la ciudad; el ministro Mazza desaconsejó la desratización en zonas urbanas.
Científicos del Instituto Nacional de Microbiología Carlos Malbrán aseguraron ayer a La Nación que distintas especies de roedores transmiten a través de sus excretas otras tantas variedades de hantavirus.
La presencia de animales hospedadores en diferentes hábitat originó, desde 1976, el desarrollo de síndromes renales y pulmonares por hantavirus en Asia, Europa, Estados Unidos y Argentina.
La viróloga Nora López, del Malbrán, explicó que "los ratones colilargos -señalados como los transmisores de la enfermedad en el Sur de nuestro país- no son los únicos que contagian. Dentro de la categoría hanta se cuentan los virus Hantaan, Puumala, Sin nombre, Andes y Seúl. Cada uno es portado por una particular familia de roedores".
También en la ciudad
De estos cinco microorganismos genéticamente identificados, los cuatro primeros crecieron en ratas que habitan zonas rurales de la China, varios países de Europa, el sudoeste de los Estados Unidos y la Argentina. El Seúl, en cambio, afectó a la población de la ciudad coreana homónima y de otras urbes importantes.
Las especies que causaron la infección en pacientes de las metrópolis viven principalmente en las zonas portuarias, según observó la doctora López.
A pesar de que las familias que hospedan al Seúl son las mismas que habitan en nuestra Capital Federal, el ministro de Salud, Alberto Mazza, desaconsejó ayer "la desratización de áreas urbanas propuesta, porque tiene consecuencias indeseables y no se dirige al roedor transmisor".
Sólo reconoció en esta expresión al portador del Andes.
Dos síndromes distintos
"Dicho virus, cuyo genoma estudiamos en el Malbrán, tiene una estructura más cercana al Sin nombre caracterizado en Nueva México y ambos provocan un síndrome pulmonar que lleva al distrés respiratorio", indicó la viróloga.
"La patología generada por las otras variedades -agregó- consiste en una fiebre hemorrágica con síndrome renal. Curiosamente, en la Región Pampeana y en Orán -los otros dos focos del país donde brotó la enfermedad- hubo algunos casos de afección a los riñones, a diferencia de los cuadros pulmonares de El Bolsón y Bariloche".
Si bien la identificación genética de los tipos de hantavirus ha sido exitosa en la mayoría de los casos y se seguirá completando, algunos puntos acerca del proceso del contagio permanecen poco claros.
La viróloga manifestó que "la única vía confirmada es el contacto con los fluidos de los roedores". La transmisión de persona a persona nunca se comprobó, "ni siquiera entre el personal de salud que manipuló muestras del virus en la China y los Estados Unidos; por lo tanto, sigue siendo una hipótesis", dijo.
Pocas certezas
Respecto de los tiempos de exposición al microorganismo necesarios para contraer la enfermedad, López contó: "Se desconoce cuánto debe durar el contacto en el ambiente natural. Según investigaciones realizadas por el Hantaan, en habitaciones deliberadamente preparadas con ratas portadoras, bastaron cinco minutos de exposición para que las personas resultaran seropositivas".
Tampoco se pudieron recabar datos exactos acerca del tiempo que el virus permanece vivo en el aire.
"Pero no debe resistir más de unas horas, porque los rayos ultravioletas le son altamente perjudiciales", opinó la especialista, para quien "la experiencia aún es novedosa para la Argentina".
"Hacen falta más investigación"
El especialista en enfermedades infecciosas, doctor Horacio López, quien dirige el Centro de Infectología de Buenos Aires advirtió que "una persona puede tener hantavirus, y debido a las defensas de su organismo puede sólo manifestársele como como una gripe fuerte".
Asimismo, este profesional que dirige la carrera de Médicos Especialistas en Enfermedades Infecciosas de la UBA, indicó que no se descarta la posibilidad de que existan otros trasmisores del hantavirus, además del hasta ahora detectado "colilargo".
"Hay que investigar si en el país hay otras especies de roedores vectoras del hantavirus, tanto en el campo como en la ciudad. Pero por el momento, no hay que alarmar innecesariamente a la población", expresó el doctor López.
- ¿Dificulta el conocimiento de la evolución de la enfermedad al haber pacientes a los que se le manifesta como una simple gripe?
- Esto dificulta tener un mapa epidemiológico bien preciso. Estoy casi seguro de que si se le pregunta a un médico de El Bolsón si tuvo pacientes con los primeros síntomas característicos de la enfermedad, seguro que dice que sí.Por eso es tan importante que se haga un relevamiento de la historia de la evolución del hantavirus en El Bolsón, por lo menos de los últimos cinco años.
- ¿Por qué hasta el momento prevalecen los casos de hantavirus en zonas rurales?
- Hay que tener en cuenta que para que se den casos de hantavirus ante todo debe existir un contacto cercano del hombre con los roedores. Por lo general, esto se da en las áreas del campo y no en la ciudad en donde el hombre combate a estas especies.
- Esto quiere decir que si el hombre de la ciudad se despreocupara de combatir a los roedores podría detectarse algún caso de hantavirus siempre que hubiera otras especies trasmisoras de la enfermedad.
- Sí, pero le repito, hasta el momento en nuestro país no se conoce ningún caso de trasmisor más allá del "colilargo". Hay que evitar atemorizar a la gente más de lo que está.
- El ex juez Remigio González Moreno, así como su esposa, estuvieron sólo unas horas en El Bolsón. ¿Existe un tiempo mínimo en el que una persona puede contagiarse?
- Un par de horas es suficiente siempre que se esté en una zona en la que se encuentran las condiciones dadas para que se produzca el contagio. Es decir, una zona en la que halla gran cantidad de excrementos y orina de ratas infectadas de hantavirus y muchos aerosoles de estos desechos en el aire que puedan ser aspirados con facilidad. Recordemos que también puede ingresar el virus a través de heridas del cuerpo o por la mordedura de una rata infectada.
- Existe un 10% de personas que habiendo estado en contacto con el hantavirus no se enfermaron ¿de que variables depende el contagio o no de la enfermedad?
- Por un lado de pende de la cantidad de virus a la que se expone el paciente, la cantidad que ingresa a su organismo y, por otro, de la mayor o menor fortaleza de su sistema inmunológico. Esto es característico de todas las enfermedades viróscicas cuyo mayor o menor grado de peligrosidad radica en las defensas que presenta el infectado.
Otra muerte
SAN CARLOS DE BARILOCHE.- Con la muerte de Alberto Escobar, en esta ciudad, sumarían ya 15 las personas que fallecieron como consecuencia del extraño virus que se detectó en el sur.
Escobar, quien se desempeñaba como telefonista en la clínica San Carlos, habría contraído la enfermedad por contagio.
De todas formas, los médicos que lo asistieron prefirieron ser cautos sobre el diagnóstico final que costó la vida al paciente.
"La posibilidad de que Escobar haya muerto como consecuencia del hanta está dentro de las posibilidades del mosaico patológico", dijo el doctor Claudio Bottaro quien se encargó de subrayar que esa alternativa era sólo "una hipótesis de trabajo".
La muerte de Escobar potenció todavía más el temor que existe en la ciudad y sus alrededores como consecuencia de la propagación de la enfermedad.
Sin embargo, el jefe de Internaciones de la citada clínica indicó que, hasta el momento, no se adoptaron nuevas medidas de seguridad.
"Las que corresponden en estos casos ya están todas tomadas", aseguró el profesional.
El médico que le no le teme al mal
Esperanza: el doctor Sergio Wisky fue dado de alta después de haber contraido el hantavirus; dijo a La Nación que vuelve al trabajo en El Bolsón.
"Pese a que soy hincha de River Plate, no pude ver el segundo tiempo del partido de ayer (por anteayer) con San Lorenzo -o sea que me perdí lo mejor- porque me quedé dormido. El cansancio es una secuela de la enfermedad. Pero después vino el alegrón, al enterarme de que habíamos dado cátedra."
El comentario suena muy alejado de las circunstancias vividas días atrás por el doctor Sergio Wisky, cuando debió ser internado con un diagnóstico de hantavirus, que extiende por estas horas su temible prestigio.
El diálogo telefónico con Wisky (30 años, casado, dos pequeñas hijas) tuvo lugar ayer, poco después de haber sido dado de alta en el Hospital Castro Rendón, de Neuquén, y cuando se aprestaba a regresar a El Bolsón, donde nació y se instaló para desempeñarse como médico clínico desde que se recibió en 1990, en La Plata.
"Me contagié en el domicilio de los Nassif, cuando concurrí a atender a uno de los afectados por la enfermedad", deduce ahora, después de haberse recuperado. Los Nassif son el grupo familiar de todo el país que resultó más atacado por el hantavirus. Dos de sus miembros, Rogelio Nassif (41) y Ester Cortizo de Nassif (71), fallecieron en fecha reciente, en tanto continúan en tratamiento el ex juez Remigio González Moreno y su esposa, Noemí Nassif.
Con base en el relato, el cronista piensa en el contagio personal. El doctor Wisky lo desestima, recordando literatura científica sobre el tema. "Creo más bien que aún estaban allí los ratones portadores del virus o sus excretas. La infección ingresa por las vías respiratorias", apunta.
-En este tipo de situaciones, ¿los médicos no deberían tomar algún tipo de recaudo?
-Sin duda, pero son descuidos comunes a las urgencias que impone la misma profesión. Y a cierta habitualidad en el manejo. Ya había atendido una decena de casos, el primero hace un año y medio. Una medida preventiva es sacar al enfermo del lugar, derivarlo a un centro de atención. También, usar barbijos especiales o filtros para respirar.
-En su caso, ¿cuáles fueron los síntomas?
-Empecé con algunos grados de fiebre, lo que se denomina la fase prodómica, a la que siguió otra de mayor compromiso, de orden cardiopulmonar, con disminución del oxígeno sanguíneo. Por suerte, en el cuadro que presentaba en este nivel no fue muy severo y reaccioné satisfactoriamente.
-Habla de "suerte". ¿Realmente es así?
-Sí, para aludir a la virulencia y a la notable capacidad de mutación que tiene el virus. De allí el temor que inspira. Estamos viendo pacientes alarmados por la simple aparición de cuadros febriles.
-¿Vislumbra el riesgo de epidemia?
- Por ahora, es una endemia, o sea un brote circunscripto al plano regional. Hay que confiar en el aporte de los especialistas, que se están moviendo adecuadamente para evitar la propagación de la enfermedad y sin descartar ninguna hipótesis de trabajo.
-Vuelve a El Bolsón, luego de este peligroso trance. ¿Su actividad sigue igual?
-Igual. No abandono a mis enfermos. Y espero ver completo el partido de River, en Japón.
La vacuna está lejos, según los entendidos
"Cuando dije que se estaría a punto de encontrar la vacuna que detenga la epidemia de hantavirus, lo manifesté teniendo en cuenta los tiempos médicos. Por lo tanto, en este caso el lapso sería entre cuatro y cinco años", aclaró a La Nación el especialista en enfermedades infecciosas Daniel Stamboulián.
Luego agregó: "Aunque parezca en realidad mucho tiempo, si comparamos la posibilidad de que se encuentre una vacuna para esta enfermedad en relación al descubrimiento de una para el SIDA, por ejemplo, es mucho más fácil tratar una enfermedad virósica como el hantavirus". Para el doctor Horacio López, médico infectólogo y director del Centro de Infectología de Buenos Aires "aún no se está demasiado cerca de encontrarse una vacuna; sin embargo, es importante que la población no se desaliente".
"Mientras tanto -indicó López- es necesario continuar con las campañas de prevención".
En el mismo sentido
La viróloga Nora López, del Instituto Nacional de Microbiología Carlos Malbrán, tampoco confió en que "se produzca a la brevedad una vacuna contra la variedad argentina del hantavirus".
Para los microorganismos que circulan en nuestro país y en los Estados Unidos, que provocan síndromes pulmonares, "no hay antídotos en prueba", afirmó.
En la China, donde apareció la primera clase de hanta hace 20 años, "comenzó a probarse una vacuna recién en 1992, contra la afección renal que produce la variedad asiática", explicó López. Y concluyó: "Estamos ante virus difíciles de manejar, por eso tardará en llegar una vacuna".
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