
Jorge L. Borges y sus vínculos con el inglés
Además del español, valoraba esa lengua
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En la década de los 70, un periodista desconocido le preguntó a Jorge Luis Borges, con afán provocador, si él en realidad escribía en inglés y luego lo traducían al español.
"Sí -respondió el escritor irónicamente-, los titubeos del traductor se notan en estos versos: Un balazo lo tumbó/ en Thames y Triunvirato;/ se mudó a un barrio vecino,/ el de la Quinta del Ñato ".
Preguntas como aquélla surgían entre quienes tachaban a Borges de "pro británico".
Pero el destino del autor de El Aleph era el español ("el bronce de Francisco de Quevedo", según él mismo decía), aunque supo ser infiel a la lengua con la cual se unió eternamente: su gran pasión fue el inglés.
Las incursiones a las habitaciones de su otro idioma -el que aprendió de su abuela inglesa desde muy chico y el que lo acercó por primera vez al Quijote, según él afirmaba- se delatan, por ejemplo, en algún poema y en solitarios títulos de versos en español.
De la Obra poética (1923-1985) pueden citarse "Two english poems", escritos íntegramente en inglés, y encabezamientos como "On his blindness", "All our yesterdays", "The unending rose", "The thing I am", "Yesterdays" y muchos otros.
"No hay que olvidar las notas biográficas que en 1970 publicó en la revista norteamericana The New Yorker", comenta Félix Della Paolera, amigo de Borges y especialista en su producción.
Sobre el caso particular de "Two english poems", versos que muestran a Borges inquieto por un amor no correspondido, Horacio Salas, biógrafo del escritor, arriesga: "La utilización de otra lengua le permitía disimular un poco la humillación sentimental".
En cambio, los títulos aislados en inglés guardarían relación con la idea que el autor se había formado del español y del idioma que le enseñó su abuela.
Della Paolera lo resume así: "El sostenía que el inglés, por ser más sintético y directo, produce con cada palabra una evocación más definida y poderosa. En cambio, juzgaba que el español está viciado de localismos que le dan abundancia de sinónimos pero no más riqueza, ya que generan más ruido que precisión".
Con todo, el autor de Ficciones era un defensor del idioma que eligió para elaborar casi toda su obra e hizo esfuerzos para volverlo más universal, depurándolo de regionalismos. Para Gabriel García Márquez, a partir de Borges todos escriben en español de un modo diferente.
La traducción
Como traductor, Borges tendió un sinfín de puentes con el inglés. Fue precoz en esa ingeniería: en su infancia tradujo El príncipe feliz , de Oscar Wilde. También fue un pionero, ya que en los años 20 dio a conocer en español, por primera vez, una página de Ulises , de James Joyce.
"Y en la década siguiente fue un importante difusor de autores como William Faulkner y Virginia Woolf", recuerda Salas.
El creador de El Aleph siempre encaró la tarea con suma libertad y, por eso, no faltaron quienes lo acusaron de falseamiento.
"Un detalle interesante es que su madre, Leonor Acevedo, lo ayudaba a traducir", comenta Nicolás Helft, coautor del libro Borges, una enciclopedia , que acaba de publicarse.
Sea como fuere, el ahora poeta centenario nunca dejó de visitar el "bronce de Shakespeare", ese cuyo brillo descubrió siendo un niño al que llamaban Jorge o... Georgie .
Inauguración
Hoy, a las 19, en el Museo Nacional de Bellas Artes (Av. del Libertador 1473) se inaugurará la muestra "Un presente del futuro", que ya recorrió Venecia y París con enorme repercusión. Se exhibirán manuscritos, primeras ediciones, cuadros y objetos que pertenecieron a Borges, y contará con la presencia de la viuda del autor, María Kodama.




