Juan Hayd, adiós a un hombre solidario

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15 de junio de 2012  

Integro, obsesionado por cambiar el mundo y portador de una profunda sensibilidad por el dolor de los otros. Así describe Juan Carr a Juan Hayd, su amigo y compañero fundador de la Red Solidaria, que murió abruptamente el martes pasado, a los 46 años, mientras disfrutaba de otra de sus grandes pasiones, el deporte.

Marido y padre de mellizas de 14 años, Hayd en su momento era dueño, junto con Pablo Pavic, del Vicente López Fútbol Center, en el que Carr se juntaba todas las semanas a jugar con amigos. "Cuando en 1995 me dijo lo de formar la Red me pareció una idea brillante y accesible. Podíamos ayudar con poco dinero y sin estructuras. Juntamos plata entre nosotros, compramos una computadora y una línea de teléfono que todavía sigue funcionando", recordaba Hayd en una entrevista hace unos años.

Desde ese momento, si bien la Red Solidaria nunca tuvo sede, las canchitas -como todos llamaban con cariño- pasaron a ser el corazón de la entidad y Hayd se convirtió en el dueño de casa. Reuniones, entrevistas, colectas. Todo sucedía en ese espacio bajo su dirección permanente, que cobijó las actividades de Missing Children Argentina. Eso lo convertía el colaborador más activo y a tiempo completo de la organización.

"Tenía una fuerza de voluntad increíble. De hecho, antes de cortar el teléfono, siempre decía: Fuerza y adelante", recuerda Carr, para quien Hayd fue un fuera de serie con una conexión directa con la realidad. "No tenía ninguna solidaridad naif ni angelical. Estaba realmente comprometido con la realidad social, de día y de noche. De hecho, además de la Red, hacía muchas cosas por su cuenta, como ayudar a reacondicionar un hogar en Florencio Varela o enviar alimentos a un comedor del interior", agrega.

Empresario y emprendedor, cuando decidió vender las canchitas para comprar un depósito, tuvo en claro que ese espacio seguiría cumpliendo una función social. "Hay héroes anónimos, únicos, irrepetibles. Muchos tuvimos la fortuna de conocerlo y apreciarlo en vida. Fuimos albergados en las canchitas y las hizo comunitarias para que tanto la Red, como Missing Children, guarden carpetas, fotos, donaciones, hicieran campaña o atendieran un teléfono. Eramos «ocupas» de lujo. Un día las canchitas se vendieron. Lo primero que aclaró que ya había otro lugar para albergarnos. En el medio del dolor, su esposa me aclaró: siguen teniendo un lugar. Al igual que él: el prójimo primero", sostiene Mónica Ferrari, voluntaria de Missing Children.

La mejor medida de la persona que Hayd llegó a ser son las miles de vidas que consiguió impactar de manera positiva y la puesta en marcha de una Red Solidaria -teléfono 011-4796-5828 y página web www.redsolidaria.org.ar- que seguirá trabajando para honrar su legado.

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