La ciudad no resiste más lluvias como la de anteayer
Saldo: autos flotando por las calles, interrupción del suministro de electricidad, semáforos otos, cortes en la General Paz y barrios bajo el agua.
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Transitar por la ciudad en los últimos días fue un caos. Anteayer, en tan sólo tres horas, cayeron 36,8 milímetros de agua. La tormenta causó inconvenientes de todo tipo: la avenida General Paz estuvo cortada en las salidas de San Martín, Beiró y Liniers, hubo embotellamientos de tránsito, desvíos en las líneas de colectivos, calles con agua de vereda a vereda y 19 semáforos fuera de servicio.
Las lluvias también provocaron anegamientos en las zonas de Pompeya, Parque Patricios, Once, Barracas, Villa Lugano, Belgrano y el microcentro, según informó Defensa Civil. También unos 5000 vecinos se quedaron sin electricidad en Palermo durante más de cuatro horas.
Según datos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), hasta ayer habían caído en Buenos Aires 179,8 milímetros de agua. Solamente entre el miércoles y el jueves llovió más de 70 milímetros. El valor de referencia histórico en enero es de 119 milímetros.
En el interior de la provincia de Buenos Aires, el temporal provocó destrozos, caídas de árboles y cortes de energía eléctrica.
Entre las 21 del jueves y las 3 de ayer, circular por el Camino Parque Centenario, a la altura de City Bell y Villa Elisa, fue una odisea. El tramo estaba absolutamente tapado por las aguas.
En la provincia de Buenos Aires las zonas más afectadas fueron La Plata, Ensenada, Florencio Varela, Quilmes, Zárate, Ramallo, Moreno y Salto.
Las personas que debieron abandonar sus viviendas fueron más de 250. Florencio Varela registró el mayor número de evacuados: 100.
En La Plata, 72 personas corrieron la misma suerte, mientras que en Ensenada fueron 50 y, en Villa Elisa, 30 personas debieron ser alojadas provisionalmente en la Asociación Vecinal La Boyera.
El buen tiempo que se registró ayer contribuyó para que los evacuados pudieran retornar a sus hogares.
Por estas últimas tormentas no hubo que lamentar víctimas como aquel 13 de diciembre de 1998, cuando murió César Dispalatro, de 18 años, quien había caído en una boca de tormenta ubicada en la esquina de Austria y Libertador, cuya tapa había saltado por la presión del agua.
Políticos bajo el agua
Y ayer, a pesar de ser un día templado, con una máxima de 27 grados, el clima estuvo en boca de los políticos.
El ministro del Interior, Carlos Corach, expresó: "No quiero que esto se interprete como una crítica electoral, pero evidentemente cuando terminó la intendencia de Domínguez las inundaciones se habían terminado, y se habían terminado por el simple expediente de mantener limpias las bocacalles".
Desde Europa, y de boca del jefe de gobierno, Fernando de la Rúa, llegó la respuesta al ministro: "El Maldonado es un problema crónico, está en marcha la obra de entabicamiento, y también se están haciendo las del arroyo Vega, que no se hicieron en gestiones anteriores".
El jefe de Gabinete, Jorge Rodríguez, dio una versión casi calcada al ministro del Interior: "El problema estructural (del que habla el gobierno porteño) es que dejaron que se vuelvan a llenar de basura todos los conductos que llevan agua al río".
También resaltó la gestión de Domínguez, cuyo trabajo, dijo "permitía que cuando llovía torrencialmente las aguas se fueran" y ejemplificó el caso de La Boca.
Este barrio, tras las obras que se realizaron, esta vez sólo sufrió un inconveniente en un desnivel sobre la calle Necochea, mientras que el arroyo Maldonado, que corre debajo de la avenida Juan B. Justo, volvió a causar los inconvenientes de los vecinos del área de Floresta, Palermo y Villa Crespo.
El vicejefe de gobierno, Enrique Olivera, y el secretario general del gobierno metropolitano, Ricardo Ostuni, aseguraron que el problema se "limitó a la influencia del Maldonado" donde se realizan las obras que demorarán algunos años.
Olivera aseguró que "hay un antes y un después" de las tareas encaradas por la gestión radical. "Donde hay obras no hay inundaciones y en otros lugares no se pueden solucionar rápidamente porque las obras llevan tiempo", señaló, en alusión a los trabajos que se realizan en la zona de los arroyos Vega, Maldonado y Medrano.
Entre las mejoras que dijo notar el vicejefe porteño están "la velocidad de normalización, que es mucho más rápida, y por la limpieza de sumideros".
Ayer, la legisladora porteña Raquel Kismer de Olmos ya había acusado a De la Rúa por las inundaciones en la Capital.
La legisladora denunció por medio de un comunicado de prensa que las obras "más importantes, como el tabicamiento del arroyo Maldonado, la ampliación de capacidad de escurrimiento del arroyo Vega (en Belgrano), figuran desfinanciadas, sin los recursos para poder ser finalizadas durante este año".





