La empresa que busca desextinguir el mamut anuncia el nacimiento de los primeros pollos salidos de un “huevo artificial”
La compañía estadounidense Colossal quiere resucitar al moa, un ave gigante de Nueva Zelanda desaparecida hace seis siglos
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MADRID.- Pollos sin huevo y huevos sin cáscara para evitar la extinción de especies. Es el llamativo anuncio que acaba de hacer la empresa biotecnológica estadounidense Colossal, cuyo objetivo declarado es recuperar animales desaparecidos hace cientos, incluso miles de años, como el mamut lanudo, el lobo gigante o el dodo.
La empresa publicó este miércoles un comunicado de prensa en el que asegura haber criado por primera vez pollos vivos que se han desarrollado en “huevos artificiales” creados con impresión 3D. Su cáscara es una membrana transparente de silicona.
La compañía creo así 26 pollos sanos de la raza leghorn, muy usada en la industria ganadera por sus huevos blancos, explica a EL PAÍS Andrew Pask, jefe de biología de Colossal. Es una prueba de concepto para demostrar que la tecnología es escalable, y que “imita” en todo lo posible a un huevo natural, explica. “Cuando vemos que el momento se acerca y vemos al pollo picotear, sacamos el huevo de la incubadora y el animal rompe la membrana para nacer, igual que con un huevo normal”, añade.
Este nuevo avance no viene respaldado por ningún estudio científico, como casi siempre cuando se trata de Colossal. De ser cierto lo que afirman, esta empresa da un paso clave en su objetivo de resucitar al moa gigante de la Isla Sur de Nueva Zelanda: medía casi cuatro metros de altura y pesaba unos 85 kilos, lo que hace imposible criarla en huevos naturales de cualquier ave viva. Los moas desaparecieron hace unos 600 años tras la llegada a Nueva Zelanda de los polinesios y las nuevas especies que trajeron consigo, como los perros y las ratas.
El principal avance no es la creación de huevos transparentes, algo que ya consiguieron científicos chinos en 2015. Lo importante es que los huevos de Colossal no necesitarían oxígeno artificial, una barrera técnica que hasta ahora había lastrado el campo. La membrana blanda de estas incubadoras artificiales dejaría pasar a través de la cáscara el oxígeno para permitir el desarrollo del embrión, lo que ahorra costos, permite una producción industrial y evita malformaciones.
El nuevo sistema permite observar en directo el crecimiento del pollo hasta su nacimiento y crear huevos artificiales para cualquier ave actual o extinta, siempre según la versión de la compañía. Este avance podría ayudar a la conservación de aves actuales en peligro de extinción, e incluso mejorar la producción de aves para investigación, por ejemplo, para producir anticuerpos de uso humano. La empresa no develó la tasa de éxito de este nuevo sistema, es decir, cuántos pollos mueren antes de nacer. Tampoco planea publicar un estudio científico revisado por expertos independientes por ahora, según Pask. En estos momentos, la empresa está recopilando ADN de las nueve especies de moa extintas, incluido el de la Isla Sur, hasta conseguir genomas completos con los que crear embriones para su posterior desarrollo en estos huevos artificiales, añade Pask.
Colossal fue cofundada en 2021 por el carismático genetista George Church, de la Universidad de Harvard. Su objetivo declarado era resucitar al mamut lanudo, un enorme elefante que sobrevivió más de dos millones de años a las glaciaciones hasta su extinción, hace unos 4000 años, cuando ya florecía la civilización egipcia.
Colossal consiguió ya más de US$620 millones de fortunas como las de Paris Hilton, Peter Jackson o Thomas Tull, uno de los creadores de Jurassic World, según datos de la propia compañía. Su primer gran hito fue la creación de ratones con pelo largo y rojizo, gracias a varias modificaciones genéticas rescatadas del genoma del mamut lanudo. Unos meses después anunciaron el nacimiento del, según ellos, primer animal desextinguido: un lobo gigante que era en realidad un lobo gris actual al que le habían modificado varios genes para incluir características de los animales desaparecidos, como el abrigo blanco y un mayor tamaño. En ninguno de estos dos casos los responsables publicaron aún estudios científicos revisados sobre el tema. La empresa, que planea crear parques en los que sus animales puedan vivir libres, argumenta que la desextinción es la última oportunidad para muchas especies actuales al borde de la desaparición, según explicó a EL PAÍS Beth Shapiro, zoóloga jefa de la empresa.
Este nuevo anuncio fue recibido por científicos independientes con sorpresa y escepticismo. “Suena impresionante, pero claro, eso es lo esperable de un comunicado de prensa”, reacción la genetista Louise Johnson, de la Universidad de Reading (Reino Unido). “Necesitamos datos reales para saber si esto es un gran paso adelante. Estoy deseando ver esos datos cuando se publiquen, hasta entonces, doy mi opinión experta sobre este anuncio de YouTube”, añadió en comentarios al sitio Science Media Centre. Al menos otros cuatro expertos consultados por el mismo servicio han cuestionado la ausencia de un estudio científico serio que respalde el anuncio. Publicar un estudio científico revisado por expertos independientes es un paso esencial para que otros equipos puedan reproducirlo, lo que demuestra su validez real.
Carles Lalueza-Fox, genetista del CSIC, reconoce: “Colossal ha sido capaz de desarrollar un huevo artificial, algo de lo que no había precedentes comparables”. El experto destaca la utilidad de este sistema para recrear especies como el moa, cuyos huevos eran 80 veces más grandes que los de las gallinas; e incluso aplicarlo a la resurrección de otras especies desaparecidas más pequeñas, en declaraciones a SMC España. No obstante, advierte, “siguen persistiendo cuestiones de tipo ético en los objetivos finales de Colossal, y es lícito que nos preguntemos si tiene sentido ecológico rediseñar genéticamente algunas aves actuales para que se parezcan superficialmente a los moas, y qué destino les aguardaría a dichos animales”. El experto ve “una mezcla bastante sorprendente de avances científicos y de publicidad que puede calificarse de engañosa”.
Lluis Montoliu, también investigador del CSIC y expresidente del comité de ética de esa institución, cree que “Colossal está demostrando que es una empresa biotecnológica singular, con retos que parecerían imposibles para cualquier otra compañía”. “Sin embargo”, añade, “plantean retos que requieren el desarrollo de tecnologías y dispositivos que no existen, como el útero artificial para gestar un posible feto de mamut lanudo o, ahora, el huevo artificial para que se desarrollen los embriones de aves que sean capaces de generar especies que, como el moa gigante, dejaron de existir hace más de cinco siglos, o el dodo, extinguido también por culpa de los humanos en el siglo XVII”.
Dusko Ilic, médico y biólogo molecular del King’s College de Londres, opina que este “es un desarrollo técnicamente interesante, pero es importante distinguir la tecnología de plataforma de la narrativa más amplia de la desextinción”. “Recrear una especie extinta como el moa requeriría mucho más que una plataforma de incubación, incluyendo una reconstrucción precisa del genoma, un desarrollo adecuado, fisiología, comportamiento, bienestar y contexto ecológico. Incluso en ese caso, el resultado probablemente sería un sustituto diseñado mediante ingeniería, más que una verdadera restauración de la especie extinta”, detalla.
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