
La guerra, un desafío para los corresponsales
Jim Clancy, de CNN, contará vivencias del periodismo en zonas de combate.
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"La historia muestra que algunos de los grandes esfuerzos y los grandes logros de la humanidad han tenido lugar en conflicto. Los países donde sus madres envían a sus hijos a la muerte son una declaración de sacrificio. Mientras las atrocidades y los actos criminales están frecuentemente asociados a estos conflictos, hay también actos de coraje imposibles de hallar en tiempos de paz."
Jim Clancy, autor de esta reflexión, es corresponsal de la cadena de noticias CNN Internacional y recibió numerosos premios por sus reportajes sobre el genocidio en Ruanda, la guerra de Bosnia y la hambruna en Somalia.
El periodista, una de las estrellas de la cadena televisiva de Ted Turner, intervendrá en el debate con otros ex corresponsales de guerra organizado por La Nación y la cadena CNN, este viernes, a las 19, en el Hotel Alvear, después del preestreno del documental "Muriendo por contar la historia".
Su labor lo llevó de Roma, Londres y Francfort a Medio Oriente y a Africa. Cubrió el bombardeo israelí de Beirut occidental y el de la embajada de los Estados Unidos en 1984. Sus entrevistas exclusivas a los rehenes del vuelo 847 de TWA fueron citadas en su tapa por The New York Times.
"Si el periodismo es el relato de la historia en tiempo real, un corresponsal de guerra puede denunciar los hechos para hacer el registro más dramático sobre el papel que las naciones o la gente tienen en aquella historia", dijo Clancy a La Nación .
El destino inevitable
"Lo han matado. Esta mañana un fotógrafo japonés ha vendido a Associated Press un rollo de fotografías hechas en Cholón y en una se ve el cadáver de un blanco...las mejillas son las de Ezcurra, los cabellos son los de Ezcurra y la frente es la de Ezcurra." Así describió la muerte del corresponsal de La Nación , Ignacio Ezcurra, la reconocida periodista italiana Oriana Fallaci en su libro "Nada y así sea".
El artículo que Ezcurra nunca concluyó comenzaba así: "Saigón.- Correrá mucha sangre en mayo..."
Al explicar las razones por las cuales un cronista acepta el desafío de morir por contar la historia, Clancy dijo: "La guerra es un test de determinación, sacrificio y fuerza. El periodista comparte el riesgo y participa de ese test. Algunos eligen registrar conflictos por el desafío y la adrenalina. Muchos te cuentan que esa excitación puede volverse peligrosamente adictiva. Pero los corresponsales de guerra también se concentran en marcar la diferencia".
¿Puede un corresponsal quedar al margen del dolor de la guerra?
"La insensibilidad, el dolor y el sufrimiento provocado por la guerra afecta a quien los tiene delante. Y en un sentido muy real, la misión del periodista se convierte en tratar de paliar ese sufrimiento, dar un mensaje de razón y buscar un sentido al ultraje. El corresponsal se introduce en el dolor de los otros, lo atestigua con sus ojos y también saca provecho de ello", reflexionó Clancy.
Sin embargo, el hombre también se involucra. El corresponsal dijo: "Hay un momento en que quieres dar algo a cambio y sintonizar con los otros, sólo porque fuiste testigo y elegiste estar allí cuando la mayoría habría elegido, probablemente, estar en cualquier otra parte".
Clancy advirtió sobre los peligros de un protagonismo tan singular: "En la era de la guerra televisada en vivo y en directo, habrá muchos periodistas que elijan cubrir conflictos porque esto construirá sus reputaciones y carreras en forma más veloz que cualquier otro género informativo. Claro que este no es un retrato muy glamoroso de la profesión. No importa, ellos ya no serán los mismos al volver a casa".
El periodista de CNN describió sin romanticismo su oficio: "En el Líbano no ingresé en el país, alquilé un cuarto de hotel, vi la acción y volví a casa. Me mudé a la zona de guerra y viví el conflicto desde 1982 hasta 1985. Así pude sentir y comprender mucho más sobre las pérdidas humanas y las crueles tácticas políticas que inciden en el costo del sufrimiento humano".
El miedo es parte de la vida cuando se camina sobre los bordes. "Un estudio muy genérico sobre la guerra de la ex Yugoslavia mostró que las dos terceras partes de los periodistas asesinados o heridos sufrieron su destino durante las primeras 72 horas de su arribo. Debes conocer tu terreno y el mejor modo de controlar tus miedos es tener tu situación bajo control, sabiendo lo que es seguro para registrar el conflicto. Y si quieres evitar los riesgos debes irte a Ginebra a cubrir un simposio de la Cruz Roja", opinó Clancy.
¿Cuáles son los pasos certeros para contar la verdadera historia?
Clancy sostuvo que hay dos puntos esenciales. "Primero está lo que alguien te cuenta. Luego, quizá lo más importante, es por qué te lo cuenta. Tu obligación como periodista es sopesar equilibradamente ambos aspectos. Cuanto mayor es el motivo posible para falsear la verdad, mayor es el análisis que debes hacer. En abril de 1993, en Mostar, oficiales croatas me acercaron un documento que contenía el propósito de los musulmanes de atacar sus fuerzas. Era un documento muy conveniente, justo cuando los croatas habían atacado a los musulmanes. Decidí no incluirlo en mi reportaje."
Clancy concluyó con una reflexión imperdible: "En los reportajes de investigación tengo una norma. Al comenzar me trazo una imagen y un perfil de los hechos. Si al terminar la historia los confirmo, entonces muestro todo. El peligro aquí es que un periodista puede reunir hechos, entrevistas y evidencias para sostener cualquier teoría. La historia no tiene fuerza por lo que cuenta, sino por lo que deliberadamente deja fuera: los otros lados".




