
La historia oculta de la diputada Godoy
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MAR DEL PLATA.- Desde que Norma Ancarani de Godoy se radicó en esta ciudad, hace poco más de 15 años, su figura sólo despertó desdén y rechazo, sin medias tintas.
Unicamente se le acercaron aquellos que buscaban réditos económicos o algún favor político.
La legisladora justicialista fue rechazada con la misma intensidad tanto por los peronistas lugareños como por los adherentes a otras fracciones políticas.
Apenas logró crearse un espacio entre los sectores carecientes de la ciudad, a partir de la tarea realizada en las fundaciones que presidía -Capacitando y Familiasol- y en el hogar para discapacitados de escasos recursos Nuevo Día.
El resto de sus seguidores estaba integrado por políticos de vuelo bajo y algunos periodistas aprovechadores, quienes solían acompañarla en almuerzos y cenas antológicas en los que el champagne Pommery y las bromas grotescas se adueñaban de las interminables sobremesas.
Son los mismos que de entusiastas comensales pasaron a críticos implacables, no bien la dama apareció severamente cuestionada en la primera plana de los medios, hace muy pocos días.
Una menemista exitosa
El clima adverso del balneario no amedrentó a Godoy, pues mientras fogoneaba la tarea de las fundaciones que ahora están en la mira de la Justicia su acercamiento al menemismo triunfante de los ´90 la colocó en la lista de candidatos a diputado nacional por esta sección electoral para los comicios efectuados en 1995.
Empero, su campaña electoral le provocó un disgusto con los vecinos de la ciudad, ya que no encontró mejor manera para seducir a los electores que pintar su nombre -con letras descomunales- en la escollera sur del puerto local.
"No queremos una escollera Norma Godoy", repetían los oyentes de los principales programas de radio de la ciudad.
A tanto llegó la queja que, una noche, sus acólitos borraron del espigón la leyenda, que ocupaba unos cincuenta metros de longitud por cuatro de alto.
Lo que no pudieron borrar fue el rencor que dejó la pintada.
A despecho del conflicto, Godoy fue elegida y, con su desembarco en el Congreso Nacional, comenzaron los cambios en los hábitos y en el patrimonio de la señora.
Curioso despegue
Del departamento que ocupaba en la avenida Luro al 3300, edificado sobre el local en el que instaló su línea interna partidaria -la Gran Patriada Peronista- y el negocio de compra-venta de automóviles que dirigía su esposo, Jorge, se mudó a una mansión situada al pie de la residencial loma de Stella Maris.
El inmueble ocupa poco menos de un cuarto de manzana, sobre las calles Falucho y Olavarría; posee, entre otras comodidades, un sauna y una pileta de natación, a cuya vera la legisladora tomaba tereré durante los crepúsculos del verano. Está valuado en 500.000 pesos.
Sus dos hijos, que hasta entonces concurrían al colegio que las Hermanas Adoratrices tienen a pocas cuadras del nuevo hogar, fueron cambiados al exclusivo Holy Trinity College, un establecimiento bilingüe de doble escolaridad que se levanta en la cima de dicha loma.
Al ser consultadas por La Nación , las autoridades del instituto explicaron que la relación con la diputada era buena, pero repitieron en varias ocasiones que "eso fue hace mucho tiempo".
También llegó la hora de los automóviles japoneses y la adquisición de un club de tenis con un crédito del Banco Hipotecario Nacional, predio en el que se instaló el refugio para discapacitados Nuevo Día.
Por allí pasó de visita la esposa del entonces gobernador bonaerense, Hilda "Chiche" González de Duhalde, a fines del año último.
Precisamente, ocurrió poco después de que Godoy fuera reelegida diputada, aunque ahora de la mano de Eduardo Duhalde, que la colocó en el sexto puesto de la lista de diputados bonaerenses.
Aquella visita fue una de las últimas apariciones públicas de Godoy. Desde ese momento, sus vecinos reconocen que prácticamente no se la ha visto. Ni por su domicilio, ni por las fundaciones ni por su sede partidaria.
Hace un mes, su marido cerró la agencia de automóviles y, aunque el local está vacío, en un papel pegado en la vidriera puede leerse "Cerrado por vacaciones".
Al lado, el local de la Gran Patriada Peronista tiene otro anuncio, aunque su mensaje es más vago: "Cerrado hasta nuevo aviso".
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