
La lengua de señas tendrá sus primeros graduados secundarios
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"Estoy muy contento de estar terminando el secundario. Además, gracias a estos estudios pude satisfacer muchos intereses y conocer temas muy interesantes." De esta manera, Iván Goicoa manifestó su alegría por estar en el último año de la Escuela Comercial Nº 16 Gabriela Mistral, el primer secundario público de la Argentina y de América latina que tiene cursos para jóvenes sordos en lengua de señas.
Mientras tanto, Horacio Giménez aclaró con firmeza las ventajas de ser futuro poseedor de un título secundario. "Antes, los sordos no tenían la posibilidad de hacer el secundario y entonces estaban en desventaja. En cambio, nosotros sabemos cosas que nos van a servir para nuestro futuro." La escuela Gabriela Mistral, en Julián Alvarez 123, Villa Crespo, es pionera. Fue fundada en 1950 para oyentes y en 1994 incorporó cursos para sordos. Los alumnos sordos están en aulas independientes, es decir, no las comparten con el alumnado oyente. La integración con éste se concreta en los recreos y en las clases de educación física.
Iván Goicoa, Horacio Giménez, Roque Cubilla López y José María Pucheta, de 21 años, junto con Bruno Oyhenart, de 17, serán, a fin de año, la primera promoción de un desafío que comenzó hace 5 años, a partir de un proyecto del entonces concejal Raúl Puy (socialista). Se trata de una experiencia sin precedente en nuestro país y en América hispana, donde el método oral, por el cual los sordos se comunican exclusivamente con lengua oral y realizan lectura labial, tuvo siempre más aceptación.
El logro del título secundario
Esta escuela tiene desde hace 48 años alumnos oyentes, y hace cuatro incorporó cursos con jóvenes sordos; en las clases permanentemente está el profesor de la asignatura y un intérprete de lengua de señas. Cuando se abrió el secundario especializado había seis inscriptos, y hoy son 73 alumnos, de los cuales la mayoría son sordos y el resto, hipoacúsicos. Muchos de ellos -como Iván, que es de San Luis- vienen de distintas provincias donde no existen escuelas para integrarlos. La rectora, Ofelia Cantú, destacó que el secundario con sordos tiene el mismo plan de estudios que cualquier comercial, aunque con contenido adaptado". Además, Cantú precisó que "todo nuestro alumnado comparte los recreos y la materia educación física".
"Preferimos que en las demás disciplinas estén separados, porque de esta manera se pueden satisfacer mejor las necesidades de cada grupo de chicos", afirmó Cantú.
Bruno ejemplificó lo que dijo su rectora. "Yo estudié un tiempo en un secundario donde los sordos y los oyentes compartíamos las mismas clases. Pero la experiencia no fue buena y me fui a las pocas semanas".
El respeto a lo natural
En este establecimiento educativo hay siete intérpretes de lengua de señas que se encargan de que los conocimientos que imparten los profesores lleguen al alumnado. La coordinadora del Departamento de Intérpretes, Marisa Di Chiazza, señaló que "acá se respeta la lengua de señas porque es la lengua natural de las personas sordas. Es el código que ellos usan siempre para comunicarse y espero que pronto se la reconozca de manera oficial". La misma opinión tiene Ofelia Cantú. "Con este proyecto la lengua de señas llegó al aula. Y da la oportunidad de estudiar a muchos jóvenes con discapacidad auditiva", relató.
El intérprete se integra a la trilogía docente-alumno-conocimiento de manera natural, y las aulas están dispuestas en semicírculo para que nadie les dé la espalda a los alumnos, que necesitan ver las señas.
"Con esta metodología se logró que los chicos hagan un proceso maravilloso, tanto de conocimientos como de valores. Y creo que ahora ya están más preparados para enfrentarse al mundo", señaló la profesora de matemática, Ana Rosa Cantiello.
"Los chicos son una luz. Si no hubieran tenido esta oportunidad hoy no habrían seguido estudiando. Porque antes de existir esta escuela los chicos sordos que usan lengua de señas no tenían adónde ir, y no todos consiguen seguir el ritmo de una escuela con el lenguaje oral", explicó Marisa. En el colegio hay chicos hipoacúsicos oralizados, explicó, que al no sentirse cómodos en secundarios comunes prefirieron esta escuela.
Y mientras los alumnos esperan ansiosos la graduación, se respira en la escuela un espíritu de optimismo. No es para menos: con esta propuesta educativa se garantiza, desde el Estado, la posibilidad de educación para todos.
Un desafío
Los futuros peritos mercantiles egresados del curso para jóvenes sordos ya tienen decidido lo que harán una vez que tengan el título secundario. Bruno piensa seguir la carrera de mecánico dental, mientras que Horacio y Roque prefieren estudiar análisis de sistemas. Iván y José María esperan encontrar un "buen trabajo".
Todos coinciden en que "la gente no está informada de que nosotros estamos capacitados para ser profesionales".
Horacio señaló que "en este país tenemos que tener mucha paciencia para conseguir nuestros derechos; en cambio, en Estados Unidos las personas con nuestras características tienen las mismas posibilidades que todos y nadie les cierra las puertas".
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