
La línea del tráfico que sale desde la Argentina
Llega a México por la ruta de la cocaína
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El tráfico de efedrina está de moda en el mundo. Como cualquier otro negocio, el del narcotráfico se mueve al ritmo del mercado y encuentra hoy en las metanfetaminas un gran caudal de consumidores norteamericanos.
En México está el principal corredor ilegal hacia los Estados Unidos. Pero las autoridades mexicanas cerraron las puertas a la efedrina, incluso para su natural uso en fármacos legales. La prohibición puso precio sideral al contrabando de efedrina a tierras aztecas. En el mundo globalizado, la línea del tráfico pasa por la Argentina, donde las rutas clásicas de salida de cocaína empezaron a ser usadas para enviar el nuevo precursor "estrella".
En el aeropuerto de la Ciudad de México quedaron expuestos este año por lo menos dos embarques menores, de no más de 20 kilos. Uno, con efedrina burdamente oculta en paquetes de yerba. La sustancia es arenosa, como un polvo compacto, por lo que el tráfico internacional usa los medios de ocultamiento propios de la cocaína. Otro cargamento iba con efedrina diluida e impregnada en ropa.
Aquellos que conocen bien de rutas de drogas afirman que la técnica empleada, por ahora, es la de "perdigonazos": muchas mulas en viaje, para dispersar las capacidades de arresto.
La diversificación
Aquella decisión unilateral de México fue criticada en los foros internacionales que analizan el narcotráfico. En la última reunión de la Cicad, organismo de control sobre el tráfico de drogas de la OEA, se indicó que el cierre de todas las importaciones de efedrina en México expuso a a otros países a un aumento del tráfico. La Argentina apareció en escena, al igual que los sicarios en Buenos Aires. Fuentes diplomáticas mexicanas aseguran que la ruta de la efedrina hacia su país es reciente.
En los últimos años, al amparo de cierta recuperación económica, los laboratorios locales expandieron su producción de fármacos, incluso para la exportación. La efedrina compone medicamentos de venta libre, como los que se usan para los resfríos. Aquí no existe la base vegetal con la que se produce la efedrina, por lo que la sustancia se debe importar. El 98 por ciento llega de la India; la mayor parte, de un solo laboratorio. En 2006, los especialistas comenzaron a detectar un crecimiento anormal de las importaciones de efedrina. En especial, por la aparición de nuevos jugadores menores, que tercerizan la comercialización.
Si bien dos "colosos" de la industria farmacéutica argentina son los principales importadores de efedrina, éstos también adquieren en ciertos momentos esa sustancia a los llamados "bolseros" locales, acopiadores que "vieron" un negocio, en parte legal, en la compra directa a la India de efedrina, con un costo de entre 40 y 60 dólares por kilo.
Cada movimiento de importación o compra dentro del país debe informarse al registro nacional de precursores químicos. En el último año hubo 17 denuncias sobre irregularidades en los montos consignados por el comprador y el vendedor. En esa línea se estima el desvío rumbo a actividades ilegales.
Tener cualquier volumen de efedrina no es una acción ilegal. Aquellos que conocen el mercado también consideran que hoy es un peligro acopiar esa sustancia, deseada por bandas de narcotraficantes. Algunos jugadores menores, droguerías, quieren desprenderse enseguida de su stock y no recibir los pedidos en camino.
Por temor o por ley, los importadores chicos saldrán en breve del juego. La Anmat (organismo del Ministerio de Salud que entiende en el control de medicamentos) y la Sedronar planifican emitir una resolución para que la importación de efedrina quede, en la práctica, en manos de los laboratorios que usan la sustancia para sus fármacos, aumentándose a niveles de imposibilidad los requisitos para la compra por parte de intermediarios.
Paralelamente al narcotráfico se mueve hace muchos años en la Argentina una red ilegal que usa la efedrina para complejos vitamínicos derivados al mercado negro de los gimnasios. En esto se suma la pseudoefedrina, una sustancia que no sirve para producir metanfetaminas, por lo que hoy no es la prioridad de los traficantes. Aunque para ellos todo vale: en México se dieron casos de millonarias compras de medicamentos con base de efedrina, con el fin de triturar cada pastilla y destilar luego el precursor químico deseado.
Preocupación
Por supuesto que cada traza de las drogas es seguida con atención por los Estados Unidos. Un eje que pase por Buenos Aires y México rumbo al mercado norteamericano no podía dejar de interesar al embajador de Washington en la Argentina.
En el lenguaje de la diplomacia tiene un significado especial, de mucha preocupación, el fuerte mensaje público sobre la cuestión dado, días atrás, por el embajador Earl Wayne. En forma más reservada, durante una recepción oficial, ante especialistas en delito transnacional, Wayne también mostró su pesar por el notable aumento del consumo de cocaína en la Argentina.
Esa noche fue presentado Stephen Kleppe, nuevo representante del Homeland Security, la agencia principal de los Estados Unidos post-11-9. El delito que cruza las fronteras será objeto de su trabajo en la Argentina. Su mensaje se apoyó en la asistencia norteamericana en el control de containers en el puerto de Buenos Aires.
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