
La lluvia cae sin piedad sobre el fin del mundo
En Ushuaia llovió 60 de los últimos 83 días y cambió el paisaje
1 minuto de lectura'
USHUAIA.- La lluvia se convirtió en la auténtica postal de temporada en esta capital al hacerse presente en 60 de los últimos 83 días y causar roturas en la ruta nacional 3, atrasos en obras municipales, leves cambios en el paisaje y alteraciones en la vida cotidiana de los fueguinos.
Las estadísticas indican que sobre la ciudad más austral del mundo llueve más tiempo y cae más cantidad de agua. El último bimestre de 2000 fue el noviembre-diciembre más llovedor de los últimos 40 años, al registrar una marca de 160,4 milímetros, un 55,37 por ciento por encima de la precipitación media, para ese plazo, estimada en 88,6 milímetros.
La lluvia mojó 22 de los 30 días de noviembre, 21 de los 31 días de diciembre, y estuvo en 13 de los primeros 15 días de 2001. Sólo en la primera mitad de enero cayeron 50,3 milímetros de agua, lo que debería caer en el mes entero, según la media.
Sin embargo, el agua amainó durante la tercera semana del corriente aportando sólo 8,9 milímetros en siete días al total acumulado del mes, lo que puede interpretarse como una tendencia hacia la normalidad.
Aun así, los meteorólogos consultados por La Nación evitaron hacer pronósticos porque "es muy difícil determinar científicamente el origen de estas lluvias". El clima está inestable sobre Ushuaia, al punto que en un mismo día puede haber sol y una ligera brisa y pasar en forma repentina a los vientos fuertes y la nubosidad espesa con lluvia.
El investigador Carlos Schroder, del Centro Austral de Investigaciones Científicas (Cadic), precisó que llovió en 190 de los 365 días de 2000, con una acumulación de 568,7 milímetros a un promedio de 2,5 por día, cuando la media anual está estimada en 530 milímetros, a razón de 1,5 diario.
No obstante, el año pasado no fue el más llovedor de la última década, porque esa marca pertenece a 1997, con 573,5 milímetros, un 10 por ciento por encima de la media.
La sensación de diluvio caló tan hondo en los fueguinos que el diario Tiempo Fueguino, el 30 de diciembre último, tituló una nota "Ayer no llovió en Ushuaia".
Las consecuencias
Tanta lluvia caída el último trimestre disminuyó la temperatura media, que en enero es de 10,3 grados, lo que sería causal de los ligeros cambios registrados en el paisaje.
Algunas montañas de la cordillera de los Andes, que cruza al norte de la ciudad, conservan sectores con nieve inusuales para esta altura del año.
Por encima de la cota 600, donde deja de crecer la lenga, la montaña no luce la piedra desnuda sino cubierta por una ligera capa de musgo verde, observaron los lugareños. Además, aumentó el caudal de los ríos de deshielo, el bosque está más verde y tupido, los pastos más altos, se formaron nuevos charcos donde se crían mosquitos y lagos, como el Yehuin, crecieron hasta perder las playas.
Pero los que más pagaron las consecuencias del aguacero fueron la ruta nacional 3 y el municipio capitalino. La Dirección deVialidad provincial debió reparar un tramo de ripio de la ruta perjudicado por el desborde de las castoreras, construidas a la altura del río Turbio, por ejemplares de esta especie introducida en 1945 desde Canadá.
En el casco urbano de Ushuaia, la lluvia hizo brotar incontables baches en las calles de ripio, hubo acumulación de agua en cinco bocacalles y las obras de pavimentación en barrios como la Cantera y San Vicente de Paul están demoradas desde el 20 de diciembre, entre otros trabajos.
El secretario de Servicios Públicos, Mariano Pombo, aseguró que "la suspensión de las obras perjudica más a los contratistas que a la municipalidad, porque deben rehacer el movimiento de suelo que lavó la lluvia".
"Las obras que continuaron pese a la lluvia marchan a un ritmo más lento; tareas que demoran un día las hacemos en cinco", agregó Pombo.
A cambio de las dificultades, el agua aplacó el ripio de las calles y el tránsito vehicular no levanta polvo en suspensión. La misma humedad redujo el riesgo de incendios en los lugares de recreación, otra constante del verano ocasionada por acampantes irresponsables.
Entretanto, la temporada turística cumple con las previsiones. Ushuaia se convirtió en uno de los destinos preferidos para los turistas y el puerto de la ciudad recibirá este año un 20 por ciento más de cruceros que el anterior. En el fin del mundo, el agua moja, pero no ahoga.


