
La Madrid, un pueblo bajo las aguas
Allí, 140 km al sur de la capital, ya no hay lugar para albergar a los evacuados, que son más de 3000
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SAN MIGUEL DE TUCUMAN.- Más de la mitad de la provincia está bajo el agua. Hay 17.000 damnificados y 5000 evacuados. Dos vecinos murieron ahogados. Las pérdidas materiales rondan los cinco millones de pesos.
Es una de las peores inundaciones que ha soportado Tucumán, pero las cosas pueden ser aún más graves: pese a que ayer el sol dio una tregua a los castigados tucumanos, al final de la tarde volvió la lluvia, que amenaza con agravar el padecimiento de los inundados.
Los pronósticos meteorológicos coinciden en que entre hoy y mañana habrá fuertes tormentas e intensas lluvias, con lo que del desastre se pasaría a la catástrofe, sin escalas.
El epicentro de los anegamientos está en La Madrid, 140 kilómetros al sur de esta capital. Allí debieron evacuar a los cerca de 3000 habitantes, con lo que se convirtió en una ciudad fantasma, donde las precarias casas deshabitadas se derrumban por efecto del agua, y el barro está en todas partes.
El panorama es desolador: nada se salvó de la intensa crecida de los ríos y arroyos de la zona. La plaza central, la iglesia, la delegación comunal y decenas de locales comerciales debieron ser evacuados.
Lo que vendrá
Aunque ayer el agua había bajado, los vecinos no se animaban a volver a ocuparlas. "Dicen que va a seguir lloviendo y el agua volverá a subir, ¿para qué vamos a volver? Mejor esperamos unos días acá en el vagón", se lamentó Guillermina Gómez, rodeada por sus cinco pequeños hijos que gritaban de hambre.
Gómez, sus hijos y centenares de personas más debieron ocupar una treintena de vagones de carga abandonados en la desactivada estación La Madrid del ferrocarril.
"Y... no hay lugar para más gente en los refugios y centros de evacuados", explicó Francisca Britos.
"Por suerte conseguimos esto, hay gente que vive en los techos de las casas y otros en las copas de los árboles, como monos. Nunca vi una cosa igual", agregó Carlos Díaz, otro evacuado que debió abandonar su casa con el agua a la altura del pecho.
Desde el miércoles último, cuando debieron ser evacuados, los vecinos de La Madrid no han podido volver a sus casas. Apenas ayer pudieron limpiar un poco, pero el barro no lo sacan con nada.
La impotencia domina a esta gente, que en su mayoría vive del tabaco, de la caña de azúcar o está desocupada. "Qué le vamos a hacer, la naturaleza nos jugó una mala pasada, ahora sólo tenemos que esperar", dijo Olga Alderete.
Su tía, Segunda Nélida Alderete, desde el borde de un vagón devenido dormitorio, se mostró esperanzada en que pronto van salir de la dramática situación.
Todos aquí coincidieron en que esta inundación es peor que la del verano de 1992. Aquella duró dos días, no se registraron muertos ni hubo que evacuar la ciudad por completo.
Poca asistencia
Hubo un hilo conductor que se desprendió del testimonio de los afectados: todos se quejaron de la mala asistencia del gobierno provincial. Raúl Varela, que perdió todo y es otro ocupante de un vagón del ferrocarril, se mostró indignado: "No ha venido nadie a ayudarnos, no han hecho nada por nosotros. A los funcionarios no les importa nada, el gobernador llegó hasta la ruta y se fue porque tuvo miedo de que la gente le pegara".
Los reclamos se multiplican por cientos. Durante el recorrido por La Madrid que ayer realizó La Nación , los damnificados se acercaban a los enviados especiales para pedir que intercedieran ante las autoridades para conseguir comida, agua, un colchón o algo que los ayudara a paliar el drama de vivir rodeados de agua.
"Sabemos que hay quejas por la falta de alimentos, estamos atendiendo a la gente con lo que tenemos a la mano, hemos pedido ayuda al gobierno nacional, pero no los abandonamos", sostuvo el gobernador Julio Miranda tras llegar al departamento Graneros, a 30 kilómetros de La Madrid, donde está el verdadero drama de los inundados.
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