“La obra inmortaliza la esencia de Mar del Plata”: el mural pop e hiperrealista que revitaliza al icónico Torreón del Monje
Martín Ron, un referente de este arte, se encargó de plasmar en el techo de un local comercial una sucesión de personajes y símbolos del balneario; fue el autor de la pintura de Diego Maradona que está en el barrio porteño de Constitución
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MAR DEL PLATA.- El cielorraso curvo, en doble abovedado, corresponde al ala que el año próximo será centenaria y que es un anexo del edificio original, que data de 1904. También es un emblema y un ícono de las playas marplatenses. El exterior del Torreón del Monje mantiene aquella esencia de comienzos del siglo XX, pero puertas adentro acaba de ganar una obra moderna e impactante, casi un repaso de la historia e identidad de esta ciudad, esbozada a pinceles y aerosoles por el reconocido muralista Martín Ron.

La obra, que ocupa una superficie de unos 30 metros cuadrados, ya se perfila como una de las nuevas referencias de estas playas y escala obligada en el circuito cultural local.
“Creo que la obra inmortaliza la esencia de la ciudad en un cielorraso, en un estilo neoclásico, pero con mucha ironía y cierta sátira, también parodia, reemplazando aquellos ángeles y deidades del estilo neoclásico por la idiosincrasia marplatense que todas las generaciones pudimos vivir”, resumió a LA NACION el artista sobre el resultado logrado.
La propuesta llegó con tiempo ajustado. Ron organizó un equipo de cinco personas –más del doble de lo habitual-, que trabajaron 12 horas diarias durante apenas cinco días para cumplir con los plazos previstos.
Aclaró que en los cielorrasos es difícil desplegar una obra por cuestiones técnicas y por la postura que debe adoptar el artista durante el trabajo, pero también, por el hecho de que hay adecuarse y adaptarse al punto de vista del espectador. Por eso reconoce que se fue adaptando a medida que se avanzaba para que sea funcional a todos los puntos de vista y se logre “ver la obra entera, sin distorsión”.

Ron está considerado entre el top ten de los mejores del mundo en su especialidad, hiperrealismo. Tiene piezas emblemáticas que sumaron un elogio tras otro. Entre ellas, un retrato de Diego Armando Maradona de 1600 m2 en Constitución y otro de Lionel Messi, también sobre la cara lateral de un edificio, en Avenida 9 de Julio, ambas en la Capital. Aquí cerca, en Miramar, tiene otra en las torres de agua, elegida como el mejor del mundo en 2023 por la plataforma Street Art Cities. Este es su primer legado en Mar del Plata.
Esta vez, a diferencia de lo habitual, casi no hubo boceto. Si bien la obra la tenía en mente, al momento de llevarla a los hechos implicó “componer en vivo”, adaptando y corrigiendo, personaje a personaje. Y pintar en el techo le implicó a Ron y a sus colaboradores trabajar a casi cuatro metros de altura, sobre andamios y con un fuerte sufrimiento cervical. “Fueron días de ibuprofeno para el dolor de cuello”, recuerda ahora, conforme, con risas y más aliviado.
El imaginario colectivo
Aun con esa dificultad, el artista consiguió plasmar una imagen final sorprendente y que reúne más de 20 personajes, situaciones o elementos que representan a Mar del Plata. Desde un lobo de mar que abre su boca en procura de churros, el surf, el edificio del Casino Central, la pelota, divas de los espectáculos de temporada con su caniches, la rambla, guardavidas, el colorido de las sombrillas y hasta la “estrella culona”, el último gran símbolo local que llegó en 2025 de la mano de un estudio submarino a cargo de científicos del Conicet. Todos son parte del imaginario colectivo marplatense.
Esta intervención llega de la mano de una inversión comercial de la firma Lucciano´s, que suma una nueva boca de ventas a su cadena de sucursales en esta ciudad y, en este caso, con una impronta artística distinta que apunta a que se asista al lugar por algún motivo más que tomar un helado. “Más que buscar un producto, intentaremos que se acerquen a vivir una experiencia”, dice a LA NACION el CEO de la firma marplatense, Daniel Otero.
El lugar donde se emplaza este doble mural corresponde al frente este de esta tradicional construcción que marca uno de los extremos de la denominada bahía Bristol. En sus orígenes se llamó Torre Belvedere y luego fue Torre Pueyrredon. Fue una donación de Ernesto Tornquist con trazos del arquitecto Carlos Nordmann.
Rodolfo Parato, parte de la firma concesionaria de Torreón del Monje, destacó la fuerza y el protagonismo que esta obra aporta a la identidad de este edificio histórico. “Hemos pensado siempre este lugar como un nodo cultural y gastronómico y esta obra lo enriquece”, dijo a LA NACION.
Apuntó que la incorporación de esta firma comercial al edificio principal se logró sin afectar la imagen patrimonial histórica del lugar. Por el contrario, resaltó que además de conservar las paredes de piedra a la vista se completó la restauración de uno de los portones laterales para devolverlo a sus condiciones originales. “Las dos torres se iluminaron a nuevo y la vista del Torreón es la de un castillo que impacta”, aseguró.
Los murales pintados por Ron lucen una superficie texturada. El autor explica que es parte de la técnica para hacer que esa superficie lisa se equipare o recree el grano de un lienzo, de tal manera que permita que se afirme, “muerda” la pintura. “Lo necesitamos en el realismo para lograr efectos”, aclaró sobre esta cuestión técnica, a lo que se suma la iluminación posterior del local.
Se mostró orgulloso de tener esta primera obra en Mar del Plata y con mucho simbolismo de la historia visual de la historia de esta ciudad. “La obra es un homenaje a la gente, al costumbrismo, fue muy divertido y estoy seguro que a la gente le va a encantar”, concluyó.
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