La Argentina entró en el selecto club de 36 países libres de paludismo

El paludismo se transmite a través de un mosquito
El paludismo se transmite a través de un mosquito Fuente: AP - Crédito: Jacquelyn Martin
Fabiola Czubaj
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20 de mayo de 2019  • 11:43

Con el aplauso de más de un centenar de delegaciones en el auditorio del Palacio de las Naciones de Ginebra, la Argentina se sumó ayer a la aún reducida lista de países que lograron eliminar la transmisión local de paludismo, o malaria, una infección parasitaria que se contrae por la picadura de mosquitos Anopheles infectados.

"Mientras incorporamos nuevas herramientas (como la primera vacuna antipalúdica lanzada el año pasado en África), también estamos trabajando en aprovechar mejor las que están disponibles a través de la iniciativa Alta Carga, Alto Impacto para reforzar el avance contra la malaria", dijo pasadas las 7 (hora argentina) el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, durante el discurso inaugural de la 72» Asamblea Mundial de la Salud.

Y agregó: "El año pasado, Uzbekistán y Paraguay recibieron la certificación como países libres de malaria. Y en esta asamblea se les unirán la Argentina y Argelia. Felicitaciones a ambos países".

En esta edición de la asamblea mundial de la OMS, además se anunciará que el país se incorpora al consejo directivo. Con esto, la Argentina participará en la mesa de toma de decisiones sobre políticas de rectoría en salud pública global.

La OMS certifica la eliminación de una enfermedad o una infección cuando las autoridades sanitarias nacionales pueden acreditar la ausencia de nuevos casos autóctonos de manera sostenida durante varios años seguidos.

En el caso del paludismo, no debe haber transmisión local de ninguna de las cuatro especies del parásito Plasmodium causantes de enfermedad (P. vivax, P. falciparum, P. malariae y P. ovale) durante por lo menos los tres últimos años.

Además, el país tiene que poder acreditar ante el organismo multilateral la existencia de un programa de vigilancia y respuesta sanitaria para prevenir la reaparición de casos autóctonos a través de la llegada de turistas o viajeros enfermos que pudieran causar un foco infeccioso.

Según informó la Secretaría de Salud de la Nación, en todo el territorio argentino no se detectan casos autóctonos de paludismo desde hace ocho años. Luego de los brotes de 2007 en Misiones y 2010 en Salta, en los que hubo 73 afectados, no se volvieron a documentar casos que no fueran pacientes que contrajeron la infección durante un viaje a un país endémico o a una zona de riesgo.

El año pasado, se confirmaron 23 casos importados de malaria, de acuerdo con el sistema nacional de vigilancia epidemiológica. Desde la cartera sanitaria precisaron que la mayoría (19) los notificaron la ciudad y la provincia de Buenos Aires, además de Mendoza, Santa Fe y Córdoba. Eran viajeros que llegaron de Venezuela, Nigeria, Perú, Tanzania, Camerún y Mozambique.

"Los últimos casos importados se detectaron en Buenos Aires en población migrante que se encuentra en el país por motivos laborales. Los flujos migratorios son dinámicos, lo que incide en la vulnerabilidad del país", detalla el diagnóstico de situación incluido en el documento con el Plan de Prevención del Restablecimiento del Paludismo en la Argentina.

Meta posible

"Mientras que la erradicación total es un logro poco frecuente, la eliminación es una meta relativamente posible en este momento para muchas enfermedades", aclara la OMS en el Informe de Resultados 2018, que difundió ayer.

En diálogo con LA NACION desde Ginebra, el secretario de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein, explicó que el proceso de certificación de parte de la OMS demandó casi un año e incluyó una evaluación externa.

"Hubo que reentrenar a las direcciones de epidemiología y el personal técnico de los laboratorios del país en la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (Anlis) y las provincias porque cuando desaparece una condición se pierde destreza en el diagnóstico y el reconocimiento de los síntomas", explicó el funcionario nacional.

La misión de acreditación de la OMS hizo su propia evaluación, que incluyó la visita a los centros de atención de salud primaria y laboratorios de Salta, Misiones y Jujuy, donde se registraron los últimos afectados y son las provincias con alta vulnerabilidad por la importación de casos y alta receptividad por la presencia del mosquito vector de Plasmodium. También ese organismo multilateral evaluó la capacidad del laboratorio nacional de referencia para malaria de la Anlis Dr. Carlos Malbrán.

"Todas las provincias colaboraron y se pusieron a disposición para poder pasar el proceso de evaluación y lograr esta certificación", indicó Rubinstein.

Mañana, el país recibirá el diploma que acredita la certificación en un acto al que concurrirá Miriam Burgos, subsecretaria de Prevención y Control de Enfermedades Comunicables e Inmunoprevenibles de la cartera sanitaria nacional.

"Hemos conseguido la certificación y lo celebramos, pero lejos de bajar los brazos seguiremos fortaleciendo el trabajo porque sabemos que el desafío continúa y lo seguimos asumiendo", afirmó Burgos un comunicado.

Una infección muy frecuente en el mundo

El paludismo sigue siendo una enfermedad muy frecuente en el mundo, con unos 216 millones de casos, según estima la Organización Mundial de la Salud. Con la incorporación de la Argentina y Argelia en la lista de territorios libres de paludismo, son 38 los países en el mundo que alcanzaron la certificación de eliminación de la transmisión local de la enfermedad.

En general, el paludismo o malaria comparte las medidas de prevención con otras enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue, la fiebre amarilla, el zika y la fiebre chikungunya, cuando se viaja a alguna zona donde circula la enfermedad en la región, África o Asia. Incluyen el uso del repelente y prendas que cubran las piernas y los brazos. Pero también las autoridades sanitarias aconsejan consultar al médico antes de viajar para recibir tratamientos preventivos. Los síntomas también son comunes con las otras infecciones vectoriales, lo que dificulta su diferenciación sin un estudio de laboratorio: fiebre, escalofrío, sudoración y malestar generalizado.

La detección temprana y el tratamiento de las personas infectadas que pudieran llegar al territorio (casos importados) son claves para mantener esta nueva condición alcanzada por la Argentina.

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