
La proliferación de academias preocupa a las ya existentes
Hace diez años había 12 corporaciones; ahora hay 19 y otras dos en trámite
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La proliferación de nuevas academias nacionales es una cuestión que inquieta severamente a las más antiguas de estas corporaciones.
Mientras la academia francesa -considerada el prototipo de academia nacional- reúne con el nombre de Instituto de Francia a los cinco principales cuerpos colegiados de ese país, en la Argentina existen hoy 19 academias nacionales.
Cinco de ellas fueron creadas en los últimos diez años, y hay otras dos en trámite: las academias Argentina de Música y de Ciencias de la Empresa, que esperan su reconocimiento oficial pese a las objeciones surgidas para su habilitación.
Las academias nacionales son las instituciones culturales y científicas de más alto prestigio en el país. De acuerdo con su espíritu, deben estar integradas por las personas de trayectoria más destacada en las distintas disciplinas del saber.
Cada una realiza aportes a la comunidad según su disciplina, aunque todas tienen en común el ser "centros de exclusiva investigación y difusión científica" y actuar "como organismos asesores de las autoridades públicas, cuando éstas requieren su parecer en delicados asuntos determinados", según un estudio sobre las instituciones nacionales publicado hace más de una década por el fallecido académico Miguel Marienhoff.
Viejas versus nuevas
Antes de ser establecida una nueva academia por el Poder Ejecutivo, se realiza una consulta no vinculante entre las instituciones preexistentes. La experiencia reciente revela que habitualmente la respuesta es negativa.
"Tenemos un criterio restrictivo. No se deben multiplicar las academias cuando los conocimientos pueden ser abarcados por las que ya existen ni cuando las instituciones postuladas no tienen una trayectoria significativa", explicó el presidente de la Academia Nacional de la Historia, Víctor Tau Anzoátegui, a La Nación .
Lo mismo sostuvo Nelly Perazzo, presidenta de la Academia Nacional de Bellas Artes. En una carta que dirigió a la Secretaría de Cultura el 29 de abril último, opinó que "debe denegarse la solicitud presentada por la Academia Argentina de la Música".
"La Academia Nacional de Bellas Artes entiende que una dispersión de las actividades académicas es inconveniente para la jerarquización de la cultura. Por otra parte señalamos que en esta corporación tiene cabida natural la especialidad de música, en su más elevado nivel, contando entre los académicos de número con los maestros Washington Castro, Virtú Maragno, Valdo Sciammarella y Antonio Tauriello", señala la misiva.
Este punto de vista ya había sido "dado a conocer en la oportunidad de solicitarse peticiones similares por parte de otras academias".
La misma oposición encuentra la Academia Argentina de Ciencias de la Empresa, que funciona en la Universidad Argentina de la Empresa y aspira al reconocimiento oficial.
"No es una ciencia cualquier disciplina que se ocupe de analizar datos de la realidad, como no existen ciencias del turf aunque se hable de catedráticos burreros. Creo que el problema pasa por ponerse de acuerdo con lo que significa Academia Nacional", aseguró Julio Cueto Rúa, titular de la Academia Nacional de Ciencias Económicas.
Farmacéuticos y tangueros
Problemas similares enfrentaron las ya establecidas academias nacionales de Farmacia y Bioquímica (reconocida en 1997) y la del Notariado (en 1995). Los presidentes de algunas academias más antiguas argumentaron que podrían verse representadas en Medicina y en Derecho, respectivamente.
Pero la más controvertida fue, sin dudas, la Academia Nacional del Tango, de 1990. No sólo se esgrimió que la música tenía asientos reservados en Bellas Artes, sino que para muchos la disciplina no reunía las características de una verdadera academia.
"Un poco de oposición hubo al principio -reconoció su presidente, Horacio Ferrer-, pero luego se terminó cuando vieron que trabajamos seriamente." Tanguero por vocación, mencionó las publicaciones y discos de la institución y la creación del Liceo Superior del Tango, así como el apoyo que la institución otorga al proyecto del museo y de la ley nacional del tango.
Funciones y presupuesto
Si bien reciben fondos del Estado, las academias nacionales son entidades absolutamente autónomas, que no rinden cuentas a ningún organismo superior, salvo que se les realice una auditoría.
- Según datos del Ministerio de Educación, el presupuesto para 1998 fue de $ 11.205.000 millones. De ese monto, más de un 50% fue destinado a la Academia de Medicina, que cuenta con institutos de investigación. Bellas Artes recibió $ 400.000, Educación, $ 317.000; Agronomía, $ 240.000; Geografía, $ 133.00; Historia, $ 560.000; Ingeniería, $ 96.000; Periodismo, $ 150.000; Ciencias Económicas, $ 160.000, y Ciencias de Córdoba, $ 331.000.
- Cuando los padres buscan poner un nombre inusual a su hijo, "los jueces acuden a la academia que busca la etimología de la palabra", aseguran en Letras. La Academia de Geografía declaró su parecer respecto del problema de los hielos continentales. En Medicina hay consultorios especializados y laboratorios de experimentación, y en Historia están preparando la Nueva Historia de la Nación Argentina, en 10 tomos.
- Hay miembros que pertenecen a más de una. Enrique de Gandía es el miembro más antiguo de la Academia Argentina de la Historia, donde ingresó en 1930; fue fundador de la de Ciencias Morales y Políticas, es emérito de la de Ciencias y pertenece a la de Geografía. Jorge Reinaldo Vanossi integra las de Educación, Derecho y Ciencias Sociales y de Ciencias Morales y Políticas.
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