La sala Maspero, orgullo de los vecinos de Remedios de Escalada
Su fundador donó las instalaciones de su fábrica de sombreros
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Hasta 1918, Luis Maspero era conocido por ser el propietario de una de las fábricas de sombreros más grandes del país, situada en la localidad bonaerense de Remedios de Escalada, en el partido de Lanús.
Ese año, un hecho fortuito lo convertiría en filántropo: presenció un accidente de tránsito en el que la víctima principal era un niño. Cuando quiso llevarlo a un lugar de urgencias descubrió que no existía ninguno en las cercanías, por lo que debió trasladarlo hasta Lomas de Zamora.
Dedujo que se trataba de una grave carencia, y poco después formalizó la donación de la mayor parte del solar ocupado por su fábrica -alrededor de 600 metros cuadrados- para que se construyera allí una sala de primeros auxilios. El 29 de diciembre de 1919 se inauguró el Instituto Asistencial y Hospital de Niños Luis A. Maspero.
La celebración del 80º aniversario debió ser postergada para este año debido al fallecimiento -el día anterior- de la esposa del presidente de la entidad, José Aurelio Bermúdez.
Estimulados por su generoso impulsor, muchos vecinos dedicaron esfuerzos a enriquecer el desempeño de esta institución benéfica, de gran reconocimiento tanto dentro como fuera de su radio de acción, logrando que la original sala de auxilios se transformara en el sobresaliente centro de atención ambulatoria que es hoy.
Al festejarse el cincuentenario de la entidad, en 1969, la comuna de Lanús distinguió la noble iniciativa de Maspero, imponiendo su nombre a seis cuadras de la calle Correa.
Un nosocomio completo
En Luis A. Maspero 75 se alza el tradicional edificio del establecimiento, que en la actualidad cuenta con 22 especialidades. También se dictan cursos de posgrado.
La dedicación asistencialista de la entidad ha atraído siempre donaciones de particulares, conformando aquéllas el 20% de su patrimonio. Es el caso, por ejemplo, del quirófano -en proyecto de refacción-, equipado totalmente con fondos aportados hace 30 años por Enrico Rocca, entonces directivo de la empresa Techint. La ambulancia fue donada por el comercio de la localidad.
Según los registros de la entidad, en 1999 fueron atendidos 50.000 pacientes, la mayoría en las dos especialidades de mayor demanda: pediatría y oftalmología.
Para ingresar como socio se abonan $ 11, y la cuota mensual es de $ 7, con acceso a todos los servicios para el titular y su familia, además de la atención domiciliaria.
La sala Maspero -así se la llama en la zona- está conducida por una comisión directiva de vecinos.
Desde hace una década, la preside el escribano Bermúdez, por haber prolongado su mandato, de dos años, a lo largo de cinco elecciones.
Bermúdez y el director médico, Aldo Bo, guiaron a La Nación en un recorrido por las instalaciones, informando que los socios llegan en este momento a 2300, "con un promedio de 4 a 5 nuevos ingresos por día".
Atribuyen esto último no sólo a que el costo es accesible, sino también "a la calidad de los servicios y por la total transparencia en el manejo de esta entidad sin fines de lucro. Aquí se rinde cualquier gasto, hasta la compra de un lápiz", afirma Bermúdez.
Menciona un ejemplo, después de comentar que tienen un subsidio de 25.000 pesos mensuales otorgado por el Ministerio de Salud provincial.
"A fines de 1998 fuimos a devolverles 23.500 pesos. No lo podían creer. Les explicamos que el monto correspondía a lo que nos había sobrado cada mes. El ministerio nos los dio como subvenciones."
En junio de 1926, cuando se remodelaba el patio, bajo el monumento a su inspirador fue encontrado un pergamino dentro de un cilindro de plomo. Era un homenaje a Maspero de residentes de Remedios de Escalada que habían colaborado en la obra.
El documento está junto a otro, con el que se le respondió, en junio de 1996: "Vosotros, que pusisteis la piedra fundamental de este edificio, veis cumplida esa fe en los destinos de esta institución, al inaugurarse hoy su remodelación".
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