
La zona norte se pone de cara al río
En esta primavera, desde Vicente López hasta el Tigre, los restaurantes y municipios esperan un boom de visitantes.
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No hay arenas blancas. Ni mucho menos aguas cristalinas. Sin embargo, el paisaje costero de la zona norte del Gran Buenos Aires -a veces, sucio y desprolijo- resulta atractivo para miles de personas que lo eligen como lugar de esparcimiento, en especial los fines de semana.
Los visitantes son cada vez más. Esta primavera, los municipios, bares y restaurantes esperan un boom : miles de personas se adueñarán de cuanto espacio libre haya. Es que, desde Vicente López hasta Tigre, la "playa" del Norte se convierte en testigo privilegiado de una ciudad que quiere vivir de cara al río.
A pocas cuadras de la General Paz, en Vicente López, las autoridades estiman que más de 22.000 personas utilizan el llamado Paseo de la Costa los sábados y domingos. La comuna está recuperando este espacio situado a lo largo del río, entre las calles Güemes e Hipólito Yrigoyen.
Para ello, invierte más de seis millones de pesos en alisar el terreno y preparar la infraestructura de lo que -esperan- será un "gran paseo público".
"El siglo que viene, la demanda estará centrada en el esparcimiento, el ocio y la recreación -expresó Roberto Mandolesi, subsecretario de Obras y Servicios Públicos de Vicente López-. Por eso, pensamos que es fundamental crear espacios públicos, de acceso gratuito", dijo.
Otra zona preferida e indiscutible de los que buscan aire libre es la de Tigre: allí, las estadísticas comunales indican que, cada fin de semana, unas 160.000 personas invaden todo: costa, paseos isleños y clubes.
El Tren de la Costa también es parte del fenómeno de miniturismo que apunta al Norte: según datos aportados por la empresa, cada fin de semana viajan de 30.000 a 40.000 personas. En cambio, el total de los pasajeros que usan el servicio de lunes a viernes es cercano a los 70.000.
Deportistas
Además de los que quieren tomar sol y descansar, están los fanáticos del deporte: en la calle Perú y el río, según fuentes consultadas, llega a haber más de 1200 surfistas por fin de semana. Cuando el tiempo acompaña, durante toda una tarde, desafían al viento tratando de mantenerse en pie sobre una tabla.
"El interés por el windsurf creció notablemente. Cada vez hay más personas que se acercan a practicarlo o a aprender", aseguró Pacho Alegre, encargado de El Ombú, un restaurante y escuela de windsurf del lugar.
En el complejo Perú Beach -situado en Perú y la ribera-, además de la práctica de windsurf, se pueden alquilar canchas de fútbol, practicar la escalada deportiva (palestra) o jugar al roller jockey; además, hay un gimnasio y un restaurante.
"La gran novedad de la temporada es la cancha de roller jockey . Hay cola para jugar, tanto de chicos como de grandes. Ni hablar de la escalada deportiva; tuvimos que poner más maquetas para escalar", explicó Raúl Saubidet, de Perú Beach.
Más restaurantes
La oferta culinaria también creció. Varios empresarios decidieron apostar por un lugar que se desarrolla cada día más. Allí, cientos de casas viejas se combinan con nuevas residencias y parrillas que están aggiornando el perfil de una zona que estuvo relegada por muchos años.
El municipio de San Isidro se caracteriza por tener muchos lugares sobre el río, de acceso público, aunque no son gratuitos. Bares y parrillas -rústicos, sencillos o más modernos- buscan tentar a comensales, a cualquier hora. Algunos tienen una vista privilegiada de la Capital.
Hay precios y gustos para todos. Por ejemplo, en los restaurantes de Elcano al 800 -Acassuso-, se puede disfrutar de una cena oriental y occidental por 35 pesos. Al mediodía, los precios de una parrillada o de la pizza van de los 8 a los 15 pesos. Y si se quiere combinar el descanso con el deporte, es posible alquilar una tabla de windsurf por $ 10 la hora o tomar ocho clases por 120 pesos.
En San Fernando, durante los días lindos, no queda libre ni uno solo de los 400 metros de la Costanera de la Buena Vista, situada sobre el río Luján y la calle del Arca.
Otro ejemplo de la recuperación del bajo es la gran cantidad de gente que utiliza, diariamente, la senda de bicicletas que va junto a las vías del Tren de la Costa. Desde la calle Roma, en Olivos, hasta Primera Junta, en San Isidro, cientos de aficionados al deporte caminan, corren, practican roller-blade o andan en bicicleta.
"Acá vengo dos o tres veces por semana a correr", dijo Marina Aberastain, mientras tomaba un respiro en la estación Barrancas. "Las mejores horas son al amanecer o cuando baja el sol -aseguró-. El río se ve bárbaro".
Sol, mate y deportes al aire libre
Señoras mayores que toman mate, madres que pasean a sus bebes, fútbol, chicas al sol y novios que se besan bajo los árboles son escenas que se repiten todos los fines de semana en el Paseo de la Costa, entre Güemes e Hipólito Yrigoyen, en Vicente López.
"Es un lugar muy lindo. Lo mejor de todo es que disfrutás del aire libre. Salvo el olor del río, que no es un aroma agradable, lo demás está diez puntos", comentó Pablo Falcke, de 21 años.
Mientras cebaba un mate, Matías Pertalordo, también de 21, expresó: "Es un buen lugar para escaparte de los problemas de todos los días. Es increíble que a minutos de la ciudad haya sitios donde todo es verde. Te despeja y te hace sentir mejor".
Lucila Arezzi, de 15, dijo: "Es una buena opción; los fines de semana se llena de gente, vengo muy seguido". Su amiga, Georgina Legrand, de 16, comentó: "Vengo muy seguido porque vivo cerca. Me gusta estar al aire libre; además, el paisaje es muy lindo".
Concurrencia
Los concesionarios consultados aseguraron que el Paseo de la Costa se llena de gente los fines de semana. De noche y de día.
"Los sábados y domingos este lugar está que explota. Los días de sol es algo que no se puede parar. Es increíble la cantidad de personas que vienen a pasear", relató el encargado de Río Bar, Adrián Piccini.
Allí se pueden comer sándwiches de vacío o lomo y una bebida por 4,50 pesos. "Los precios son accesibles, la gente quiere comer y gastar poco", agregó.
Por su parte, el encargado de Costa Vaca, Octavio Cabo, comentó: "Los fines de semana, todos los comercios se llenan de gente. Especialmente los sábados a la noche".
La especialidad de Costa Queques son los panqueques, que cuestan entre tres y cuatro pesos. "Si es día lindo, no se puede calcular la cantidad de gente", dijo la encargada, Marina Luna.
"Hay mucho movimiento. De día almuerzan empresarios. A la tarde y la noche viene gente joven", concluyó Alberto Torres, encargado de Clericot.
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