
Las flores llegaron antes que la primavera a los viveros de Escobar
Aunque faltan aún trece días, mucha gente ya comenzó a renovar su jardín
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La primavera se acerca y la gente ya está preparando sus jardines para recibirla. Ayer, en la ciudad de Escobar -famosa por sus viveros- los vecinos buscaban nuevos retoños y un poco de alegría y esperanza.
"Los árboles ya están podados y listos para resurgir en dos semanas. Después de un invierno en el que hubo heladas muy fuertes, nos piden a gritos una renovación", sostuvo Margarita Hisaki, dueña del uno de los viveros más tradicionales de Escobar e hija del presidente de la Fiesta Nacional de la Flor, que se inaugurará el 27 del mes actual.
"Fue un invierno duro, incluso en lo económico, por eso esperamos esta fecha con mucha esperanza. Ahora hay que podar y hacer la limpieza de los terrenos. Después se debe fertilizar la tierra y plantar las flores de estación", dijo Margarita.
En sus canteros, diseñados por el mismo ingeniero que trazó los planos del Jardín Japonés, Olga Chiesa y Eduardo Alfaro, de Vicente López, paseaban y admiraban las petunias y azaleas florecidas. "Mi esposo está creando un rincón en el jardín para poder pasar los días calurosos del verano. Siempre llena el alma ver un jardín colorido", contó la mujer.
Hisaki se animaba ayer a imaginar una temporada próspera: "Todo depende del bolsillo de la gente. Por suerte, el cultivo de plantas no subió mucho sus costos. Desde que se devaluó, los precios sólo aumentaron cerca del 20 por ciento", explicó. En el vivero Las Calas, Mabel y Rolando Bujan hicieron un alto después de pasar el día en Escobar. "Hace cinco años venimos en septiembre y cambiamos las flores del parque. Quiero darle alegría a la casa", contó Mabel.
Renacer con las plantas
La dueña del vivero, María Cristina Curzi, aseguró que, ante la crisis, lo mejor que puede hacer una familia es renovar su jardín. "La gente necesita alegrarse, retomar las esperanzas. La savia corre por las plantas y de golpe todo resurge. Los colores y el perfume que viven en esta época dan ganas de renacer", explicó.
Por los pasillos del vivero, los hijos de Liliana Costa, Agustín y Francisco, se desvivían por tocar los primeros capullos. "Tenemos una quinta en Gualeguay, Entre Ríos, y todos los años pasamos antes de la primavera para preparar el jardín. Tenemos muchos pinos y al costado diseñamos un paseo con azaleas y pensamientos. A los chicos les encanta jugar entre las flores", contó Costa.
Otro de los viveros tradicionales de Escobar es el que dirige Gustavo Sawatani. Allí jugaban Carolina, Agustina y Matías, hijos de Pablo y Gabriela Morondi: "Con la crisis podemos comprar menos plantas que otros años, pero nos la ingeniamos para darle una nueva cara a la casa".
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