
Las librerías porteñas se renuevan
Con nuevos dueños, Yenny sumará sucursales, y Liberarte cambiará de nombre y de propuesta; El Ateneo y Fausto escuchan ofertas.
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La adquisición de las cadenas de librerías tradicionales aparece hoy como el best-séller de los negocios.
Mientras los libreros afirman que la globalización no distorsionará el alma de sus locales, las ofertas rondaron las ventanillas de cuatro principales librerías porteñas, dos de las cuales ya cambiaron de manos.
Tal es el caso de Yenny, cuya mayoría accionaria fue comprada por la familia Grüneisen, ex propietaria de la compañía petrolera Astra, que así incursionó en el negocio de los libros.
Y también el de Liberarte, que con los años se ganó su espacio en la avenida Corrientes, pero no pudo superar problemas económicos y pasó a manos de Editorial XXI, que renovará el local y le cambiará el nombre.
En tanto, frente a la tendencia que se avizora y que convertiría a librerías amigas en un nuevo megaespacio, la tradicional El Ateneo y la cadena Fausto admitieron a La Nación que no desdeñan eventuales ofertas.
Compras y versiones
El puntapié inicial en la compra de libros por cadena lo dio el grupo Grüneisen, que adquirió el 70 % de Yenny en un monto que sus nuevos dueños mantienen reservado bajo siete llaves. El 30 % restante continúa en manos de la familia Skidelsky, los fundadores.
A partir de esta asociación la imaginación de muchos despegó. "Si me guío por lo que ha salido publicado en los últimos meses en diarios no tradicionales, nuestra librería ya se vendió tres veces sin que yo me enterara", dijo a La Nación el presidente de El Ateneo, Jorge Letemendía.
Con orgullo, desliza que El Ateneo vende alrededor de un millón de libros por año, que la empresa es familiar y que desde su fundación, en 1912, ha gozado de muy buena salud.
La solidez descripta, sin embargo, no anula posibilidades de negociaciónante posibles ofertas. Al respecto, Letemendía dejó trasuntar su capacidad de escucha: "En ese caso, analizaríamos la propuesta y su capacidad estratégica. También consideraríamos que la librería quede en manos de gente que tenga que ver con el oficio".
Fausto es otra de las cadenas de librerías atendida por sus propios dueños. Y observada con mucho interés por inversores.
Graciela Schvartz dirige junto con su marido José Luis Retes la empresa fundada en 1953. Cinco sucursales a pleno y una sexta por inaugurar en el proyecto de El Abasto, una venta anual de 350.000 libros y una base de datos compuesta por 900.000 títulos completan el cuadro de situación de Fausto.
Retes desmintió las versiones sobre el cambio de manos de la librería. "Fausto es nuestra, no se vende" dijo. Sin embargo, remató con un "no nos negamos a nada".
Transferencia
La que sí se vendió o "cedió sus instalaciones" -como lo definen los actuales dueños- fue la librería Liberarte. La adquirieron Enrique Gaucher, Miguel Romano y Carlos García, que hasta hace unos días eran libreros mayoristas y ahora apuestan, además, a la venta directa al público.
Según Alberto Elizalde, gerente de Editorial XXI, Liberarte cesó en su negocio porque no pudo superar ciertos problemas económicos.
"Entramos al local con un stock propio valuado en 200.000 dólares y un contrato de alquiler de 5000 pesos", informó Elizalde.
Agregó que Editorial XXI seguirá vendiendo el mismo tipo de títulos que Liberarte, obras consideradas como alternativas. Pero, para no correr riesgos, va a incorporar best-séllers en su stock.
Al momento de arriesgar la cantidad de libros que se busca vender, Elizalde prefirió definir su futuro en pesos. "Creemos que obtendremos entre 400.000 y 500.000 pesos al año por venta bruta".
La sociedad de Yenny
Ernesto Skidelsky es el gerente de marketing de Yenny. Sus padres, Edgardo y Elizabeth, fundaron la primera librería en 1966, en Castelar. Hoy tiene ocho sucursales. Hace cuatro meses que los Skidelsky aceptaron la oferta de los Grüneisen.
"Nos ofrecieron una excelente manera de crecer y la aceptamos. Nunca estuvimos en quiebra, como se ha publicado en otros diarios. Tampoco la regalamos", aseveró Skidelsky y agregó que "es complejo que una estructura familiar crezca y compita dentro de este sistema".
El directorio quedó compuesto de la siguiente manera: Eduardo y Ricardo Grüneisen como presidente y vicepresidente, respectivamente, y Edgardo Skidelsky como director general.
"Seguiremos creciendo dentro de lo que nos gusta. Si no fuera así hubiéramos aceptado otras ofertas, como la de vender el 100 % de Yenny", dijo Skidelsky, quien informó que en los próximos meses abrirá dos sucursales más en Salta y en Bahía Blanca.
"Vamos a continuar con la misma línea de publicaciones. Pero el hecho de pensar en una megalibrería nos permitirá incorporar títulos que tienen poca rotación -agregó-. El local de 750 metros que abriremos en un shopping nos va a permitir exhibir, por ejemplo, poesía y literatura clásica".



